Alkemio, la desarrolladora de tecnologías eficientes y sustentables para recuperar y separar tierras raras con sede en el barrio porteño de Almagro, acaba de cerrar una inversión de capital de u$s2 millones.
De la ronda participaron los fondos VU Venture Partners de EE.UU.; Dalus Capital y Amplifica Capital de México; VX Ventures, y GRIDX y Dragones Venture Partners de Argentina; además de inversores ángeles como Epic Angels y AngelHub.
La startup, fundada en julio de 2023 por los científicos Federico Pereyra Bonnet, Lorena Molina Calderon y Ailín Svagzdys –que acaban de sumar como socio y nuevo CEO a Ángel Centeno– ya había conseguido desembolsos de u$s400.000 de GRIDX y la aceleradora SkyDeck de la Universidad de California-Berkeley.
La solución que proponen consta de unidades modulares de refinamiento de tierras raras. El 95% del consumo total de estos minerales se emplea en el desarrollo de imanes permanentes, fundamentales para una amplia gama de tecnologías críticas, desde vehículos eléctricos, turbinas eólicas, motores industriales y centros de datos de Inteligencia Artificial hasta aplicaciones médicas, aeroespaciales y de defensa.
La demanda de tierras raras se duplicó desde 2015 y se prevé que aumente en un tercio para 2030, ya que los imanes permanentes permiten un preciso control de movimiento, la miniaturización y la mejora de la eficiencia energética. Los imanes compuestos de neodimio y praseodimio, que emplean disprosio y terbio como aditivos, se encuentran entre los más potentes.
El dominio chino que preocupa a Occidente
China representa el 60% de la producción mundial de tierras raras para imanes y el 91% de la producción mundial refinada. Concentra, además, la producción de imanes permanentes, según el último informe Rare Earth Elements-Pathways to secure and diversified supply chains, de la Agencia Internacional de la Energía.
Qué son las tierras raras
En respuesta a la guerra arancelaria lanzada por los Estados Unidos, el gobierno de Xi Jinping introdujo controles de exportación el año pasado, y el quiebre de la cadena de suministro provocó serias dificultades en automotrices estadounidenses y europeas.
Como consecuencia, los proyectos existentes y anunciados apuntan a una expansión del abastecimiento de tierras raras para imanes fuera de China. La capacidad minera podría superar las 50.000 toneladas para 2035, liderada por Australia, los Estados Unidos y Brasil, junto con Laos, Tanzania e India.
En tanto, la capacidad de refinación y separación ascendería a 40.000 toneladas, concentrada en Malasia y los Estados Unidos. El procesamiento de metales, aleaciones e imanes terminados, finalmente, se limitaría a 18.000 toneladas de contenido de elementos de tierras raras.
Satisfacer la demanda de tierras raras magnéticas fuera de China requiere una inversión de u$s60.000 millones durante la próxima década, siempre de acuerdo con el reporte ya citado. El refinado representaría casi la mitad de las necesidades de inversión, mientras que la fabricación de imanes, alrededor de un tercio.
En este escenario, junto con la minería inteligente y las nuevas vías de recuperación a partir de fuentes no convencionales o secundarias, adquieren protagonismo las nuevas tecnologías de separación y refinación como prometedoras oportunidades de innovación.
Cómo funciona la tecnología argentina que atrae millones
En ese sentido, la tecnología desarrollada por Alkemio permite producir óxidos de alta pureza –en un principio, de disprosio, y en el futuro se prevé que también de neodimio, praseodimio y terbio– de forma local. Lo hace al combinar "procesos de lixiviación con ácidos orgánicos y de separación selectiva mediante ligandos funcionalizados, en condiciones acuosas y sin el uso de solventes orgánicos", según explica Svagzdys.
La tecnología convencional basada en la extracción por solventes es intensiva en capital, compleja y altamente contaminante, ya que el método predominante produce lixiviados ácidos y relaves radiactivos que, si no se gestionan, pueden contaminar cuerpos de agua, suelos y ecosistemas circundantes. "Por el contrario, nuestra tecnología reduce cerca de un 80% el gasto de capital y alrededor del 20% el gasto operativo, junto con la generación de residuos", subraya.
El propósito de la ronda de inversión recaudada, precisamente, apunta a "expandir nuestro portfolio de ligandos selectivos, para ampliar el rango de elementos que podemos recuperar", indica la encargada de liderar el proceso de investigación y desarrollo de la startup, que ya cuenta con siete empleados. "Prevemos que esto nos permita validar la tecnología, optimizar la performance del sistema y avanzar en nuevos acuerdos comerciales con clientes estratégicos", añade.
Si bien tienen firmados convenios de confidencialidad que les impiden identificarlos, la emprendedora ofrece sus perfiles: son empresas mineras, compañías de reciclaje y operadores industriales que buscan recuperar y refinar minerales críticos. "En la actualidad, estamos trabajando con 15 socios a escala global, incluyendo seis cartas de intención ya firmadas y múltiples pruebas de concepto en curso", puntualiza.
El ambicioso plan de expansión que viene
Mientras los cofundadores de Alkemio se preparan para desplegar un primer módulo a escala comercial en los próximos dos años, anticipan que el modelo de negocios estará basado tanto en licencias de tecnología como en la venta de módulos y la generación de ingresos recurrentes mediante regalías y consumibles.
El camino trazado para la startup, sin embargo, no parece agotarse allí. En su visión de mediano plazo asoma la gestión directa de centros propios enfocados en el reciclaje y el aprovechamiento de las fuentes secundarias de estos minerales críticos. El objetivo es capturar el mayor valor posible de la cadena de suministro global.
Rogelio de los Santos, cofundador y socio gerente de Dalus Capital, es contundente a la hora de justificar la apuesta por lo que llama una cadena de suministro de minerales críticos más soberana y limpia.
"Alkemio ofrece una solución disruptiva: una tecnología modular, sustentable y de bajo costo que permite refinar directamente en la mina, alcanzando niveles de pureza y recuperación competitivos con los procesos más avanzados del mundo", asegura.
Maaike Doyer, fundadora de Epic Angels, una red global de inversoras cuyo primer desembolso en nuestro país es precisamente en Alkemio, por su parte, advierte que la prioridad inmediata de la startup es demostrar la viabilidad de su tecnología a escala comercial, mediante su proyecto piloto en los Estados Unidos.
"Una vez que se complete esa validación, el camino hacia la implementación global será muy claro. Lo que Alkemio ha creado cambia por completo la situación: una tecnología que elimina los solventes tóxicos, reduce las emisiones y permite procesar tierras raras directamente en los yacimientos", subraya.
Para Martín Teubal, socio fundador de Dragones Venture Partners, "el dilema de fondo es si primero se consolida lo que ya funciona o si se aprovecha el 'momentum' geopolítico, para ampliar rápido".
"Habiendo cerrado la ronda, tendríamos 'runway' para hacer ambas al mismo tiempo. Alkemio no es sólo una startup de materiales. Debería ser considerada como una infraestructura crítica para la soberanía tecnológica de Occidente", concluye.