Por qué los comercios y negocios pueden ser el mejor lugar para aprender en la era de la IA

Este tipo de empresas conserva la capacitación a empleados juniors, reemplazados cada vez más por la IA en las grandes corporaciones
Innovación
11.07.2026 • 01:00hs • Innovación

Puntos importantes

La inteligencia artificial desafía el aprendizaje de perfiles junior en grandes empresas al automatizar tareas iniciales.

Las PyMEs ofrecen una alternativa clave para la formación de talento, enfocada en la práctica, multiplicidad de tareas y contacto directo con la experiencia.

Pese a desafíos, las PyMEs pueden ser semilleros que desarrollan criterio y autonomía, generando valor para el ecosistema laboral.

En los últimos meses empezó a crecer una preocupación en el mundo del trabajo: si la inteligencia artificial empieza a resolver muchas de las tareas que antes hacían los perfiles junior, ¿dónde aprenden quienes recién empiezan?

La pregunta aparece con fuerza en grandes empresas, especialmente en sectores tecnológicos, donde muchas tareas de entrada —investigar, documentar, ordenar información, o revisar datos— empiezan a ser asistidas o directamente resueltas por herramientas de IA.

Sin embargo, la adopción de IA todavía está en una etapa más parcial, más exploratoria, más atada a usos concretos: responder mejor, armar contenidos, preparar propuestas o ahorrar tiempo administrativo.

Hay mucho por recorrer antes de pensar que la IA está automatizando roles completos o desplazando experiencias centrales de aprendizaje.

El rol de una persona que recién entra a una pequeña empresa no suele estar tan acotado a una única tarea. En general, quien empieza en una empresa más chica aprende haciendo un poco de todo. Atiende, carga, llama, pregunta, acompaña, mira cómo decide el dueño, escucha a quien tiene más experiencia y empieza a entender el negocio desde la práctica cotidiana.

Y ahí aparece una diferencia importante. En una PyME, muchas veces el criterio no está escrito en un manual, está en la cabeza del dueño, de una encargada histórica, de un vendedor con años de oficio.  Quien empieza puede estar más cerca de esas conversaciones, de esas decisiones y de esos matices.

Entonces, este problema que hoy preocupa a las grandes empresas no pega igual a las pequeñas y medianas empresas. O por lo menos no de la misma manera.

Mientras algunas organizaciones grandes se preguntan cómo evitar que la IA rompa el primer escalón de aprendizaje, muchas PyMEs todavía tienen algo muy valioso: cercanía con el negocio real, multiplicidad de tareas y contacto directo con las personas que transmiten oficio.

Eso no significa que no haya desafíos: tienen menos tiempo, estructura, dificultades para capacitar y, muchas veces, conocimiento demasiado concentrado en pocas personas.

Pero justamente por eso, si logra mirar esta oportunidad, puede convertirse en un espacio muy potente para formar talento. Quizás ahí haya una ventaja que no siempre nombramos.

En un momento en el que algunas tareas iniciales empiezan a transformarse por la IA, las PyMEs pueden seguir siendo lugares donde se aprende haciendo, mirando, preguntando, equivocándose y conversando con quienes tienen experiencia. Y esa capacidad puede ser más importante de lo que parece.

Porque una PyME que forma bien no solo resuelve una necesidad interna. También puede convertirse en un semillero de talento para un ecosistema más amplio: personas que aprenden el oficio cerca del negocio, desarrollan criterio, ganan autonomía y después pueden aportar valor en distintos tipos de organizaciones.

Tal vez, sin proponérselo, muchas empresas de este tipo todavía conservan algo que puede volverse cada vez más valioso: la posibilidad de formar personas en contacto directo con la realidad del trabajo.

*Por Angie Mastrángelo, cofundadora de Mastrángelo Molina y líder de Proyectos en BK Capacitación.

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