Mientras las grandes compañías aceleran inversiones en inteligencia artificial y automatización, muchas PyMEs argentinas siguen atadas a procesos manuales y sistemas que no les permiten escalar.

Pero esa brecha empezó a abrir otra discusión: cómo financiar la transformación tecnológica sin afectar la operación diaria.

Durante años, buena parte del financiamiento pyme estuvo orientado a sostener operaciones básicas como comprar mercadería, cubrir capital de trabajo o renovar equipamiento.

Hoy, cada vez más empresas buscan crédito para automatizar tareas repetitivas, integrar áreas, ordenar datos, mejorar logística o reducir tiempos administrativos.

"Hace dos o tres años, el crédito tecnológico se veía como un parche o una compra de emergencia para no quedarse atrás. Hoy estamos viendo que el crédito ya no es para gastar menos, sino para dejar de perder plata por ineficiencia", explica Leonel Geller, Fundador y CEO de Grupo La Red, a iProUP.

Para Geller, las compañías pasaron de la supervivencia a la escala y el empresario entendió que si no invierte en digitalizar procesos, los costos operativos terminan afectando su capacidad de crecer, porque no puede expandirse sumando personal de manera indefinida.

"Hoy se toma crédito para comprar productividad: software y automatización que les permitan vender más con la misma estructura", enfatiza.

La IA baja al negocio

A la demanda de digitalización se suma que la IA dejó de ser una conversación teórica y empezó a aparecer en problemas concretos del negocio.

"Ya no es un tema de empresas de sistemas. Hoy nos sentamos con dueños de distribuidoras, fábricas metalúrgicas o comercios de retail que ya no preguntan qué es la IA, sino cómo la usan para vender más", explica Geller, que define a las empresas de hoy como más pragmáticas.

"Los sectores más activos son los que tienen puntos de dolor claros: comercio minorista y mayorista, que necesita automatizar atención y pedidos, y servicios, que busca estandarizar calidad sin depender 100% de carga manual. No es ciencia ficción, es una herramienta de trabajo más", enfatiza.

En ese camino, las PyMEs ya no buscan solamente hardware o infraestructura, sino herramientas para ordenar la operación y automatizar procesos, de manera que "el dueño pueda delegar tareas en la tecnología para enfocarse en hacer crecer el negocio".

Santander se suma a Kit 4.0 con financiamiento para PyMEs

En abril el Gobierno lanzó Kit 4.0, una iniciativa orientada a acelerar la adopción tecnológica en PyMEs con recursos del Fondo Fiduciario para la Promoción de la Economía del Conocimiento (FONPEC).

El esquema prevé que las empresas presenten un proyecto detallando qué problema buscan resolver, qué tecnología quieren incorporar y qué proveedor implementará la solución. 

El financiamiento puede cubrir hasta el 50% del valor neto del kit tecnológico, con montos de hasta $20 millones para soluciones avanzadas y hasta $15 millones para herramientas básicas o de gestión.

El Santander fue uno de los bancos en sumarse a la iniciativa con una línea de crédito destinada exclusivamente a empresas seleccionadas dentro del programa.

La propuesta contempla:

Ezequiel Sapia explica a iProUP que los sectores más activos son comercio, servicios, industria liviana y empresas vinculadas a la economía del conocimiento, donde la adopción tecnológica tiene impacto directo en ventas, productividad y experiencia del cliente.

"Estas PyMEs están destinando este financiamiento principalmente a la incorporación de software de gestión, herramientas de digitalización comercial y automatización de procesos, con primeras incorporaciones de soluciones vinculadas a datos e inteligencia artificial", añade.

Y agrega que "la demanda más dinámica se concentra en herramientas que mejoran la gestión y la eficiencia operativa, como sistemas ERP, plataformas de ventas digitales y soluciones para optimizar procesos productivos".

Aunque reducir costos sigue teniendo peso en la ecuación, en Santander señalan que cada vez más PyMEs orientan sus decisiones de financiamiento a escalar operaciones, ganar productividad y acceder a nuevos mercados.

En la misma línea, para Geller el retorno de inversión se volvió central en las decisiones de digitalización: "porque si no hay mejora en los números, la tecnología es solo un adorno".

Una PyME que automatiza parte de su proceso comercial con IA puede reducir los tiempos de gestión entre 50% y 60%, ejemplifica.

"Eso significa que el equipo deja de responder consultas básicas y se dedica a cerrar operaciones importantes. Hemos visto empresas que triplican la cantidad de consultas que pueden procesar sin aumentar estructura. La ecuación es clara: más capacidad operativa sin subir costos fijos", agrega Geller.

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