McDonald’s comenzó la semana pasada anunciando que demandaría por fraude a su ex CEO, Steven Easterbrook, tras descubrir que mantuvo relaciones sexuales con al menos tres empleadas y que mintió a la compañía cuando fue descubierto por una de ellas.
El caso revela los esfuerzos de la compañía por combatir los comportamientos inapropiados en su entorno de trabajo. Una revisión que ha comenzado por su cargo más alto, pero que se extiende a numerosos incidentes pendientes en los locales de comida rápida.
El problema comenzó cuando la firma despidió a Easterbrook por mantener una relación de sexting con una empleada de la firma. Ambos reconocieron la relación como consensuada y el consejero delegado aceptó su despido junto a una indemnización de u$s 40 millones.
En un intento de no armar una polémica del caso, la compañía desistió de investigar a fondo las actuaciones del ejecutivo. Consideró que el hecho estaba terminado y fichó a un nuevo jefe, Chris Kempczinski. Este aseguró que se dedicaría a supervisar el comportamiento de los empleados para emprender un lavado de cara a la imagen de la popular cadena de fast food.
Sin embargo, todo cambió el mes pasado, cuando otro empleado dio la pista de que otras mujeres habían tenido relaciones íntimas con Easterbrook. Fue entonces cuando se hicieron nuevas indagaciones que revelaron problemas más profundos.
Olvidate de los aumentos de nafta: uno por uno, los autos eléctricos que ya se fabrican en Argentina
Easterbrook había mantenido relaciones sexuales con tres empleadas en el último año y una de ellas había recibido una importante cantidad de acciones de la compañía durante su relación con él.
McDonald’s encontró las evidencias tras revisar el historial de su cuenta de correo empresarial. Allí se descubrieron una serie de fotos de contenido sexual que habían sido reenviadas de esa cuenta a una personal. Easterbrook, además, se había asegurado de borrar todo el material de su teléfono de empresa.
Otras denuncias
Por otro lado, este no es el único escándalo que golpea el nombre de la casa de hamburguesas más famosa del mundo. "McDonald’s tiene un problema de acoso sexual", señaló Amanda Harrington, portavoz de la organización Time’s Up, dedicada a denunciar el acoso sexual hacia mujeres en distintos ámbitos.
Mercado Libre, el "Amazon de Latinoamérica": cómo se gestó la empresa más valiosa de la región
El grupo ayudó en abril a dos empleados a presentar denuncias de acoso sexual en la cadena de restaurantes, un caso todavía pendiente ante los tribunales. "Time’s Up ha apoyado a decenas de trabajadores de restaurantes de McDonald’s, que han sido víctimas de acoso y agresión sexual, en su lucha por la justicia", agregó Harrington.
La llegada de Easterbrook a McDonald’s en 2015 supuso una bocanada de aire fresco en una añeja cadena en declive. Se dedicó a modernizar los restaurantes e introdujo la digitalización de los menús.
La firma mejoró sus cifras notablemente, pero el entorno laboral seguía sufriendo por la desigualdad, los bajos salarios y el acoso sexual. Tras la modernización técnica emprendida por Easterbrook era necesaria la reconstrucción de las relaciones humanas en las entrañas de la empresa.
El papel de Chris Kempczinski ha sido mostrar transparencia en ese proceso. Así que firmó una demanda a Easterbrook ante un tribunal en Delaware e informó a la autoridad bursátil de EE UU, SEC, por sus siglas en inglés, sobre la denuncia.
El escrutinio bajo el que están las compañías y los consejeros delegados en EE UU ha desatado en los últimos años una serie de ceses relacionados con el comportamiento de los altos ejecutivos.
La Cámara Argentina de la Construcción se suma al Blockchain Federal: ¿en qué consiste la iniciativa?
Briant Crutcher, que estaba al frente de Texas Instruments, fue despedido cuando solo llevaba siete meses en el cargo por violar el código de conducta de la empresa. Mientras que Brian Krzanish, ex consejero delegado de Intel, perdió su empleo al comprobarse que tenía una relación sentimental con una subordinada, en una empresa con estrictas normas contra las relaciones demasiado próximas entre sus empleados.
El cambio de imagen
La inusitada oleada de transparencia llega semanas después de que McDonald’s anunciara una iniciativa para promover la igualdad de oportunidades, a propósito del movimiento Black Lives Matter.
"McDonald’s probablemente ve esta demanda como buena prensa, no como mala publicidad", afirmó Jonathan Maze, director de la revista Restaurant Business Magazine.
La firma, además, busca recuperar la indemnización que entregó al ejecutivo e impedir que las acciones que ofreció a una de las empleadas sean vendidas.
El mea culpa viene de la compañía, pero trata de quitar toda la responsabilidad de la compañía y limpiar su reputación.
"Ahora sabemos que la conducta de Easterbrook se desvió de nuestros valores de una manera mucho más decisiva de lo que sabíamos cuando abandonó la compañía el año pasado. McDonald’s no tolera comportamientos de ningún empleado que no reflejen nuestros valores", concluyó Kempczinski tras anunciar la denuncia contra su antecesor.