Puntos importantes
Hay una pregunta que define el negocio del crédito argentino: cuando a una persona le alcanza para pagar una sola cuota y debe en un banco y en una fintech, ¿a quién le paga?
Un informe de la consultora Brain Network revela que el 72% prioriza al banco y apenas el 18% a la fintech. Los balances del sistema financiero muestran exactamente las consecuencias de esa decisión. El retrato del estudio es de un mercado sin capacidad de ahorro: a ocho de cada 10 argentinos no le sobra dinero a fin de mes. Dentro de ese grupo, el 45% llega justo y el 34% no llega a cubrir sus gastos.
El informe segmenta a la población en tres perfiles según su nivel de tensión financiera:
- Los "Al día" son el 22% y muestran estabilidad y optimismo, con mayor presencia entre los menores de 30 años
- Los "Desbordados" son el 21%, tienen ingresos insuficientes y atrasos recurrentes, y se concentran entre los 30 y los 39 años.
- El grupo mayoritario está en el medio. Los "Malabaristas" son el 57%, sostienen un equilibrio frágil con ajustes frecuentes y pesan más entre los mayores de 50 años.
"El mercado no está en mora, está haciendo malabares. La oportunidad para las entidades está en ofrecer extensiones de plazo a los Malabaristas antes de que pasen a ser Desbordados, en lugar de intensificar una cobranza que ya muestra signos de agotamiento", señala Lionel Holzman, CCO & Value Offer Head de Brain Network.
El ejecutivo describe cómo funciona ese equilibrio en la práctica. "Tienen que hacer ajustes frecuentes en su día a día, en la planificación de sus gastos, en cómo se financian, a veces utilizando una tarjeta de crédito para lo que no llegan a consumir, a veces teniendo que reducir gastos, saliendo a generar ingresos adicionales, pidiéndole algún tipo de apoyo a conocidos o familiares", explica.
Y agrega el punto que distingue a ese grupo del siguiente. "En general, los terminan de resolver, o sea, llegan y empieza un nuevo mes y un nuevo proceso de ver cómo te enfrentás a esta realidad", describe.
La tarjeta de crédito es el primer amortiguador
El 79% de los encuestados tiene tarjeta de crédito y, entre quienes tuvieron dificultades de pago, el 40% la usa para cubrir faltantes de dinero. Es la estrategia más común, por encima de la reducción de gastos, que aparece en el 31% de los casos, del pedido de dinero a familiares o amigos, con el 23%, de la postergación de pagos, con el 17%, y de la toma de nuevos préstamos, con el 16%.
El informe marca una advertencia sobre esa jerarquía. Financiar el déficit en lugar de recortar consumo prolonga y acumula el riesgo, porque la cuenta no desaparece, se traslada al mes siguiente con intereses.
Entre los "Desbordados" aparece la versión extrema de ese mecanismo. El 21% de quienes tuvieron dificultades tomó un nuevo préstamo para cubrir otro en los últimos tres meses. Holzman describe ese círculo con claridad. "A medida que no llegás generás más endeudamientos, se generan mayores intereses, y además son las personas que más afectan también en tus ingresos, entonces se vuelve más complicado la situación", explica.
El trabajo indica también que las dificultades de pago en los últimos seis meses alcanzan al 60% de quienes tienen deuda bancaria y al 65% de quienes tienen deuda con fintech. Pero la prioridad al momento de pagar se reparte de manera completamente desigual, con el 72% para el banco y el 18% para la fintech.
El Banco Central mide la consecuencia. Según el Informe sobre Bancos, la mora de las familias en bancos fue del 12,81%, trece centésimas por debajo de julio. Fuera del sistema bancario, en fintechs, billeteras virtuales y cadenas de retail, la irregularidad llegó al 33,9%, un récord que acumula 21 meses consecutivos de aumento. El indicador combinado quedó en 18,5%.
Son 21 puntos de diferencia entre los dos canales. Dicho de otro modo, uno de cada tres pesos que las fintechs y los proveedores no financieros le prestaron a las familias está en situación irregular, mientras en los bancos es uno de cada ocho.
La encuesta y el balance están contando la misma historia desde los dos lados del mostrador. La gente declara que le paga primero al banco, y los números muestran que efectivamente le paga primero al banco.
Lo más incómodo es el orden del riesgo. Las dificultades de pago son mayores entre quienes tienen deuda con fintech, 65% contra 60%, pero la prioridad de cobro es menor. Es decir que ese segmento del crédito le presta a quien tiene más problemas y cobra último. El estudio nombra esa asimetría como el principal riesgo estructural de las billeteras virtuales, y aclara que esos compromisos tienen más peso entre los trabajadores por cuenta propia, justamente el grupo con ingresos más variables.
Para dimensionar el universo, el mismo informe del BCRA señala que el 27,3% de los deudores tiene al menos una deuda impaga, unos 5,7 millones de personas, y que los proveedores no financieros ya representan alrededor del 17% del crédito a las familias.
Por qué crecen las refinanciaciones de deudas en bancos y fintechs
La paradoja más llamativa del cruce de datos está en la refinanciación, la herramienta que todos los actores señalan como salida. El informe del BCRA de agosto de 2026 registró que las refinanciaciones alcanzaron el 3,8% de la cartera familiar, más de $2,7 billones, un máximo. Es decir que los bancos están refinanciando más que nunca.
Brain Network, sin embargo, encontró una demanda enorme sin atender. Entre los perfiles con tensión financiera, los "Malabaristas" y los "Desbordados", el 69% está interesado en una cuota más baja a cambio de extender el plazo, y la cifra sube al 72% entre quienes ya tienen atrasos.
Pero al 45% de las personas con mora no le ofrecieron refinanciar, y el 59% de ellas tampoco lo pidió por su cuenta. Un tercio de los usuarios percibe rigidez o falta de soluciones reales en bancos y fintechs, una percepción que se agrava entre los "Desbordados".
Y hay un dato que obliga a mirar la refinanciación con menos entusiasmo. Un relevamiento de Econviews sobre cerca de 1,75 millones de casos de deudores de bancos, billeteras y fintechs que volvieron a situación normal entre agosto de 2024 y junio de 2026 encontró que, entre los casos seguidos durante doce meses, el 48,5% volvió a caer en mora dentro del año. A los seis meses ya había reincidido el 35,4%.
Puestos juntos, los tres datos describen un problema que no se resuelve con más refinanciaciones del mismo tipo. Hay un récord de acuerdos, una demanda insatisfecha que ronda el 70% y una recaída que alcanza a casi la mitad de quienes se pusieron al día. El récord de refinanciaciones de hoy es, en buena medida, la mora del año que viene.
Por qué las llamadas y reclamos de cobranza perdieron efectividad
El informe aporta un dato operativo que debería leer cualquier área de recupero. El 43% de los "Desbordados" recibió cinco o más acciones de cobranza en los últimos meses, y la tolerancia a esas prácticas es muy distinta según el tipo.
Las medidas preventivas tienen aceptación casi unánime. El 97% considera apropiado un recordatorio amigable y el 91% un período de gracia. En cambio, solo el 38% aprueba la gestión intensiva, con llamados reiterados y mensajes diarios, y apenas el 19% acepta la amenaza legal en etapas tempranas del atraso.
Es el sustento empírico de la recomendación de Holzman sobre una cobranza que, en sus palabras, "ya muestra signos de agotamiento".
A todo esto, el 44% cree que su situación para afrontar pagos mejorará, el 36% que se mantendrá y el 20% que empeorará. Entre los "Desbordados", cerca del 30% espera un empeoramiento.
Que el 44% sea optimista en un universo donde al 82% no le sobra un peso admite dos lecturas, y vale dejar las dos planteadas. Puede ser una expectativa fundada en la desaceleración de la inflación, o puede ser que para buena parte de este segmento llegar justo a fin de mes ya se haya convertido en la nueva normalidad contra la que se compara.
Holzman aporta el contexto macro que respalda la primera lectura. "Lo que uno puede analizar es cómo ha venido evolucionando desde sobre todo el segundo semestre del año anterior los niveles formales de atrasos en los pagos de deuda, los niveles de mora, que han crecido mucho en la industria financiera y que en los últimos meses se han estabilizado y han mostrado ciertas señales de mejora tenues aún, pero que al menos ha dejado de crecer ese espacio", explica.
Los datos del Banco Central acompañan esa descripción con un matiz importante. La mora bancaria bajó por primera vez en mucho tiempo y el saldo irregular cayó 0,98% en términos reales, el primer descenso desde marzo de 2024. Pero la mora subió en 17 de las 30 entidades más grandes, y el canal no bancario sigue batiendo récords. El problema no desapareció, se mudó de ventanilla.
Dos aclaraciones metodológicas que corresponde hacer sobre el estudio. La muestra es de 450 casos, acotada para un país de este tamaño, y el propio Holzman confirmó que es la primera edición. "Este estudio como tal, dada la coyuntura justamente en la que estamos, es la primera vez que lo realizamos", dijo, lo que significa que no hay serie comparativa y que los porcentajes son una foto, no una tendencia.
Para el lector que está del otro lado de alguna de esas cuotas, el dato más útil del informe es el que menos titula. Siete de cada diez personas con tensión financiera querrían una cuota más baja con plazo más largo, y a casi la mitad de los que están en mora nadie se lo ofreció. El 59% tampoco lo pidió. Pedirlo es gratis, y según este estudio es la conversación que falta.