Varias oportunidades de inversión en bancos de mercados emergentes fueron identificadas por Goldman Sachs, una de las entidades financieras más prestigiosas a nivel global.
El banco destacó especialmente a Turquía y Arabia Saudita, donde las valuaciones bajas y la capacidad de sostener márgenes convierten a estas entidades en apuestas atractivas.
En América Latina, Brasil lidera con un potencial de suba de 15%, mientras que el promedio regional se ubica en torno a 9%.
Goldman Sachs revela los bancos más atractivos para invertir en países emergentes
El informe de Goldman Sachs describe que los bancos turcos cotizan a múltiplos muy reducidos: 3,1 veces las ganancias estimadas para 2027 y 0,6 veces su valor contable tangible, con un retorno sobre patrimonio tangible proyectado de 30%.
En ese contexto, Isbank aparece como la principal recomendación, con un precio objetivo de 16,50 liras frente a una cotización de 13,05, algo que implica un potencial de suba de 26% en 12 meses.
También se destacan Garanti Bank, con un recorrido estimado de 16%, y Akbank, con una recomendación neutral y un potencial de 7%.
Goldman Sachs reveló un potencial de suba clave para los bancos en mercados emergentes
Las entidades saudíes cotizan con un descuento promedio de 19%. Goldman proyecta un potencial de valorización de 18% para Riyad Bank y OTP Bank, mientras que Qatar National Bank podría avanzar un 19%.
Al-Rajhi Bank y Garanti Bank presentan un recorrido de 16%, mientras que Saudi National Bank y Saudi Awwal Bank cuentan con un potencial de 14%.
La región CEEMEA (Europa Central y Oriental, Medio Oriente y África) ofrece en promedio un potencial de suba de 8%, aunque con diferencias significativas entre países.
En América Latina, Goldman Sachs proyecta un potencial de suba de 9%, con Brasil liderando con un rendimiento estimado de 15%.
El atractivo de la región se vincula con la capacidad de los bancos para expandir crédito y sostener márgenes en un escenario de tasas elevadas y competencia por depósitos.
Aunque las valuaciones no son tan bajas como en Turquía, la región ofrece oportunidades selectivas para inversores que buscan exposición a mercados emergentes.
La selección de Goldman Sachs no se limita a identificar acciones "baratas". El banco evalúa la capacidad de cada entidad para sostener márgenes, controlar la mora, expandir crédito y generar retornos para sus accionistas.
Goldman Sachs ve una oportunidad clave en la Argentina en un rubro puntual
En cuanto a la Argentina, Goldman Sachs ve una oportunidad de inversión vinculada principalmente al sector minero, con foco en el oro, que ya representa más de 61% de las exportaciones del país.
El banco proyecta que el metal podría alcanzar los u$s4.900 por onza hacia fines de 2026, impulsado por la demanda de bancos centrales y la menor expectativa de subas de tasas en los Estados Unidos.
Durante el primer semestre de 2026, la Argentina exportó casi u$s2.900 millones en oro, cifra que equivale a 61% de los u$s4.742 millones totales del sector minero.
Este récord histórico se explica por el aumento de precios internacionales más que por un incremento en la producción, que incluso mostró caídas en oro y plata.
Para Goldman Sachs, la acumulación oficial de oro por parte de bancos centrales es una tendencia plurianual que seguirá sosteniendo la cotización.
El repunte del oro responde a la estrategia de los bancos centrales de diversificar reservas ante riesgos geopolíticos y financieros.
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Las compras mensuales de oro pasaron de un promedio de 17 toneladas antes de 2022 a más de 50 toneladas en 2026, con picos de 100 toneladas en junio.
Aunque Goldman Sachs reconoce el atractivo del oro argentino, también advierte que el crecimiento económico del país se mantiene desigual.
La expansión se concentra en sectores primarios y energéticos, con bajo impacto en empleo y crédito.
El banco recortó su proyección de crecimiento para 2026 de 2,7% a 2%, y reflejó la debilidad del segundo trimestre y la falta de dinamismo en el consumo interno.
En el escenario macroeconómico, Goldman Sachs proyecta una recuperación moderada hacia 2027, con un crecimiento estimado de 2,7%, siempre que se logre estabilizar salarios reales y recomponer el crédito.