Puntos importantes
El ecosistema de pagos digital argentino sigue rompiendo marcas. Según la nueva edición del Indicador COELSA correspondiente al segundo cuatrimestre de 2026, el país alcanzó 354 millones de cuentas digitales entre CBU y CVU, con 190,5 millones de cuentas bancarias y 163,5 millones de cuentas virtuales.
Durante el período se sumaron 14 millones de cuentas nuevas, un crecimiento cuatrimestral de 4,22%, en una tendencia que ya viene marcando el avance sostenido de las cuentas bancarias y virtuales edición tras edición.
El promedio ya es de 8 cuentas por persona, con una distribución de género de 52,3% masculino y 47,7% femenino. El dato más elocuente es generacional: 7 de cada 10 nuevas cuentas digitales fueron abiertas por Millennials y Centennials, que en conjunto explican el 67,96% del total, seguidos por la Generación X con 21,05%.
Las cuentas en dólares también crecieron: ya son 46 millones, con 2 millones incorporadas en el cuatrimestre –un alza de 5,29%–.
Transferencias inmediatas y pagos QR: los números de la interoperabilidad
La velocidad es otro de los ejes del informe: hoy el dinero tarda 198 milisegundos en moverse entre cuentas. En el cuatrimestre se procesaron 1.889 millones de transferencias inmediatas, un 23% más que un año atrás, por un total de $190 billones.
Son 28 millones de personas las que ya eligen este medio, con un promedio de 17 operaciones mensuales cada una, en un contexto en el que el Banco Central profundiza los cambios regulatorios sobre bancos y billeteras para acompañar ese ritmo de expansión.
El QR, por su parte, sumó 385 millones de pagos en el cuatrimestre, con un crecimiento interanual de 68%. Lo usaron 18 millones de personas, con un ticket promedio de $25.919 y una fidelidad del 80,89%: 8 de cada 10 usuarios que pagaron con QR en julio repitieron en agosto. Supermercados y almacenes concentran el 22,46% de esas transacciones, seguidos por restaurantes y farmacias.
Estos números confirman una tendencia regional que viene siendo impulsada por el recambio generacional en la adopción de pagos digitales. Federico Testoni, cofundador y COO de Depay, explicó a iProUP que el boom del QR en el país "se da a partir de una mezcla de necesidad y marco regulatorio bien aprovechado", ya que aceptar tarjeta resulta caro para el comercio y el QR ofrece acreditación inmediata a menor costo.
En la misma línea, Valeria Rodríguez, directora de Lyra para Argentina y Uruguay, sostuvo que el crecimiento sostenido del QR y la mayor interoperabilidad entre actores "muestran que el usuario incorporó el pago digital como parte de su vida cotidiana". Esa dinámica explica por qué Argentina supera a Brasil y Colombia en la adopción de códigos QR frente al NFC, que predomina en el resto del mundo.
Cómo crecen los pagos transfronterizos con QR entre turistas
La interoperabilidad también empezó a cruzar fronteras. El Indicador COELSA registró 137.503 pagos transfronterizos en el cuatrimestre, de los cuales 135.285 correspondieron a residentes argentinos operando en Brasil, con un ticket promedio de u$s42 y 11 pagos por persona.
Se trata de un fenómeno que ya permite a turistas de Brasil, Chile y Uruguay pagar con sus propias billeteras en comercios locales, en un esquema que se retroalimenta con la expansión del QR interoperable de Transferencias 3.0.
Por su parte, la adopción corporativa también avanza. Se emitieron 15 millones de E-CHEQ en el período, que ya representan el 68% del total de cheques presentados al cobro.
De ese total, 12 millones correspondieron a empresas y 3 millones a personas, mientras que 146.752 empresas eligieron este instrumento para operar, en línea con un proceso que llevó a que los cheques electrónicos superen por primera vez a los físicos en el sistema financiero argentino.
La economista Liliana Culjak señaló sobre este instrumento que "generan un registro digital de todas las transacciones, lo que facilita el seguimiento" de cada operación.
Por qué el efectivo todavía resiste en los comercios de cercanía
A pesar del avance digital, el billete no desapareció. El propio Indicador COELSA remarca que por cada $1 de efectivo, el ecosistema movió $2,53 en pesos digitales, un 7,66% más que en el cuatrimestre anterior, en un país donde cuatro barreras estructurales todavía frenan la digitalización total de los pagos en los comercios más chicos.
Christian Balatti, Country Manager de Stefanini Argentina, sintetizó que "la demanda de pagos digitales creció mucho más rápido que la oferta", mientras que Diego Kupferberg, experto en negocios digitales, apuntó directamente a las comisiones: en las estaciones de servicio, "el arancel más impuestos oscila entre 1,5% y 1,8% sobre la venta de combustible", muy por encima del 0,5% de los países limítrofes.
A eso se suma la presión impositiva y la informalidad, factores que explican por qué el efectivo aún representa el 17% de los pagos presenciales en el país.
Cómo la seguridad y la prevención de fraude sostienen el crecimiento digital
El otro pilar del informe es la confianza. Gracias a COELSA.PREVENT, la cámara detectó más de 200 operaciones sospechosas por día durante el cuatrimestre.
Atilio Velaz, CEO de COELSA, remarcó en el comunicado que el avance de los medios de pago digitales transforma el vínculo de personas y empresas con el sistema financiero, y que "esto se refleja en nuevos hábitos de uso y nuevas formas de operar", en una infraestructura que bancos y billeteras comparten para detectar maniobras fraudulentas en tiempo real.
El propio Velaz había advertido en esa nota que "los delincuentes no distinguen entre bancos, billeteras u otros proveedores de servicios de pago", por lo que la colaboración entre entidades se volvió clave. Esa lógica también explica los nuevos controles del Banco Central sobre las transferencias inmediatas, que buscan robustecer los perfiles de riesgo compartidos entre bancos y fintech.
En conjunto, los cinco ejes del Indicador COELSA –inclusión, interoperabilidad, adopción y uso, seguridad e innovación– confirman que la digitalización financiera argentina ya no se mide solo en volumen de operaciones, sino en la profundidad con la que atraviesa hábitos, generaciones y regiones.
Con 7 de cada 10 personas operando a diario con CBU o CVU, según datos del INDEC citados por la propia cámara, el desafío pasa ahora por sostener ese ritmo sin perder de vista a los comercios y usuarios que todavía dependen del billete.