El Instituto de Finanzas Internacionales publicó el 2 de septiembre de 2026 un análisis que compara la reforma de la Carta Orgánica del BCRA con los marcos legales de los principales bancos centrales de América Latina.
Su conclusión general es que, de aprobarse el proyecto que ya obtuvo media sanción en Diputados, la Argentina pasaría de ser una excepción regional a acercarse a uno de los marcos regulatorios más estrictos del continente.
El organismo sostiene que los cambios que impulsa la gestión de Javier Milei buscan "fortalecer las bases legales de la estrategia de desinflación del país".
Pero acompaña esa lectura con una advertencia que define todo el análisis: "Ante la ausencia de las extensas trayectorias institucionales y de las salvaguardas constitucionales existentes en otros países de América Latina, la contribución del proyecto a la credibilidad dependerá de una implementación consistente, una disciplina fiscal sostenida y un respaldo político duradero."
Y remató con la frase que resume el diagnóstico: "La prueba definitiva será política, no legal."
Cómo se compara el mandato del BCRA con el de sus pares regionales
El proyecto establece como misión primaria y fundamental del Banco Central preservar el valor de la moneda, un mandato único y acotado.
La comparación que hace el IIF muestra que casi todos los bancos centrales de la región priorizan la estabilidad de precios, pero con objetivos adicionales de distinto alcance.
- Perú concentra su mandato en preservar la estabilidad monetaria
- Chile contempla la estabilidad de la moneda más el normal funcionamiento de los pagos internos y externos
- México apunta a proteger el poder adquisitivo de la moneda y promover sistemas financieros y de pagos sólidos
- Brasil establece la estabilidad de precios como objetivo fundamental y suma tres metas secundarias: estabilidad financiera, moderación de las fluctuaciones de la actividad económica y pleno empleo
- Colombia exige preservar el poder adquisitivo en coordinación con las políticas económica, monetaria, crediticia y cambiaria
Para el IIF, una misión primaria más acotada como la argentina "podría contribuir a clarificar las responsabilidades del BCRA y fortalecer su credibilidad".
Qué pasa con el financiamiento al Tesoro y en qué se diferencia
En este punto, la reforma argentina se alinea con la tendencia regional pero con un matiz relevante.
Los principales países de América Latina ya restringen o directamente prohíben el financiamiento directo al Tesoro, aunque cada uno con sus excepciones.
- Perú tiene la prohibición más estricta: su Constitución impide el financiamiento al Tesoro, aunque permite compras acotadas de títulos en el mercado secundario
- México admite un crédito temporal y limitado al Gobierno federal vía cuenta corriente del Tesoro
- Colombia permite préstamos en circunstancias excepcionales, con aprobación unánime del directorio
- Chile y Brasil flexibilizaron sus marcos durante la pandemia para habilitar compras de títulos en el mercado secundario bajo condiciones determinadas
El proyecto argentino prohíbe los préstamos directos al sector público y las compras de títulos públicos en el mercado primario, pero conserva la facultad de intervenir en el mercado secundario.
Es ese último punto el que lleva al IIF a calificar el diseño institucional general como "más mixto". Y a subrayar una condición: "La amplitud de estas facultades también hace importantes sus salvaguardas: las transacciones deben realizarse a precios de mercado y permanecer claramente vinculadas a las regulaciones monetarias, cambiarias, financieras y crediticias."
Cuál es la restricción más severa de todo el proyecto
Es en el tratamiento de las utilidades del Banco Central donde el proyecto argentino se despega del resto del continente.
La propuesta impide transferir al Tesoro las ganancias originadas en la depreciación del peso o en revaluaciones del oro. Para el IIF, esa disposición coloca a la Argentina entre los regímenes más conservadores de la región en materia de distribución de utilidades.
La comparación explica por qué:
- Chile permite retener hasta el 10% de las utilidades anuales como reservas y transfiere el resto al Tesoro
- Perú destina el 25% de las utilidades netas al Tesoro y el 75% a reservas hasta alcanzar el objetivo legal
- Brasil transfiere los resultados positivos tras las asignaciones a reservas, con una cuenta específica para ganancias y pérdidas de reservas internacionales
- Colombia registra las variaciones de valuación en el patrimonio y no en los resultados corrientes
Ninguno prohíbe explícitamente la transferencia de ganancias por depreciación como lo hace el proyecto argentino.
El texto contempla, sin embargo, una excepción transitoria: determinadas ganancias no realizadas podrían usarse para cancelar adelantos transitorios pendientes y letras intransferibles del Tesoro, hasta extinguir esos pasivos.
En términos prácticos, esa restricción cierra la puerta a un mecanismo que las gestiones anteriores usaron con frecuencia: contabilizar como ganancia el efecto de una devaluación sobre los activos en dólares del BCRA y girar ese resultado al Tesoro.
¿La reforma blinda realmente al directorio del Banco Central?
En parte sí, y en parte no. Esa es la advertencia más específica del informe.
El proyecto precisa las causales de remoción de los directores y exige una mayoría de dos tercios de los miembros presentes de cada Cámara del Congreso para destituirlos. Para el IIF, eso representa "un fortalecimiento significativo de la protección de los directores frente a una eventual destitución arbitraria".
- En Perú, los directores tienen mandatos fijos y solo pueden ser removidos por faltas graves con aprobación legislativa
- México combina mandatos escalonados con causales legales específicas
- Brasil estableció mandatos fijos y limitó la destitución a circunstancias expresamente enumeradas
- Colombia también restringe la remoción a causas previstas por ley
El problema que señala el organismo está en otro lado: la independencia institucional podría seguir siendo incompleta mientras los miembros temporales del directorio designados en comisión puedan permanecer en sus cargos sin confirmación del Senado y sin un límite temporal efectivo establecido por ley.
Es una vía lateral que, en los hechos, permitiría al Ejecutivo mantener directores sin aval legislativo por tiempo indefinido.
Qué variables definirán el futuro de la reforma del BCRA
El análisis del IIF describe una reforma que avanza hacia un Banco Central con mayores restricciones fiscales y mayor protección institucional, pero sin convertirlo en una autoridad monetaria sin herramientas de intervención.
El punto central, según el organismo, es el equilibrio entre ambos objetivos. La propuesta limita fuertemente el financiamiento directo del Tesoro y la transferencia de determinadas ganancias contables, pero conserva amplias facultades para operar en el mercado secundario y administrar liquidez.
Tres variables determinarán cuánto de esa reforma se traduce en independencia efectiva: la definición precisa del mandato, las salvaguardas sobre las operaciones de mercado y las reglas de designación y remoción de los directores.
El IIF fue explícito sobre el límite de lo que una ley puede lograr: "La aprobación sería una señal contundente, pero una inflación baja y sostenible seguirá requiriendo disciplina fiscal, una implementación creíble y un compromiso sostenido a través de distintas administraciones."
Dicho de otra forma, la reforma puede aprobarse y aun así no producir el resultado buscado si las próximas gestiones no la sostienen.