El presidente Javier Milei comunicó en cadena nacional su proyecto para cambiar la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA), la cual fue modificada por última vez en 2012.
Este proyecto de reforma será enviado al Congreso de la Nación junto con los nuevos ajustes fiscales y un plan de reformas al mercado de capitales y de seguros.
Los 5 cambios principales de la reforma de Milei que cambiarán al BCRA
Para entender este cambio al que apuesta el ejecutivo, se debe comprender que existe un contraste entre ambas reformas, que refleja dos concepciones opuestas del Estado y de la política económica.
La Carta Orgánica (Ley 24.144 de 1992) definió la misión del BCRA, fijó sus objetivos y determinó sus facultades en materia de política monetaria, cambiaria y supervisión del sistema financiero.
Hasta 2012, su eje era uno solo, y se trataba de preservar el valor de la moneda; con la reforma kirchnerista de ese año, se ampliaron los propósitos del organismo para incluir la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social, y se habilitó al BCRA a financiar al Tesoro con límites más laxos.
El proyecto Milei, aseveró Agustín Crivelli, economista UBA y CONICET, apuntó directamente a deshacer lo planteado por la gestión anterior. Crivelli detalló que sus cinco ejes son:
- Prohibir todo financiamiento al Tesoro, a las provincias y a los municipios.
- Eliminar la transferencia de utilidades contables.
- Redefinir el objetivo del BCRA exclusivamente como "preservar el valor de la moneda".
- Blindar al directorio exigiendo dos tercios del Congreso para remover a sus miembros.
- Prohibir las Letras Intransferibles, que desde 2006 permitieron al Gobierno usar reservas sin respaldo comercial real.
"Lo que el Gobierno presenta como un avance institucional es, en rigor, un retroceso conceptual: pasar de un banco central con mandato múltiple, moneda, empleo, desarrollo, a uno con mandato único. Esa es exactamente la dirección opuesta a la que tomaron los bancos centrales más sofisticados del mundo luego de la crisis de 2008", manifestó el economista.
¿Qué beneficio tiene esta feroma?
Para el economista, el beneficio es fundamentalmente político, disfrazado de técnico, ya que el Gobierno lleva dos años sosteniendo un programa de estabilización basado en superávit fiscal y emisión cero.
"Ese programa necesita credibilidad para sostenerse, y la credibilidad hoy depende de que el mercado crea que la restricción es permanente. Al incorporar la prohibición de financiamiento al Tesoro en la Carta Orgánica, convierte una restricción voluntaria en una restricción legal, reduciendo la prima de riesgo que el mercado cobra por incertidumbre", aseveró.
Y agregó que el segundo beneficio es electoral, ya que con las elecciones de 2027, el Gobierno necesita demostrar que la baja de la inflación no es coyuntural, sino el resultado de un cambio institucional irreversible; por eso, con una reforma aprobada por el Congreso, tiene un peso simbólico que ningún decreto puede igualar.
"Pero hay que decirlo con claridad, lo que el Gobierno llama 'reforma histórica' es esencialmente un blindaje de su propio programa económico en la letra de la ley. El beneficio es para la gestión Milei, no necesariamente para la Argentina", subrayó.
¿Qué puntos negativos posee esta modificación?
Para el economista, lo más grave es la reducción del mandato del BCRA a un solo objetivo de preservar el valor de la moneda, ya que esa decisión no es técnica, sino ideológica, y tiene consecuencias concretas sobre la vida de millones de personas.
La moneda estable no es un fin en sí mismo, según explicó Crivelli, quien añadió que es un medio y que el fin de cualquier política económica debería ser mejorar las condiciones de vida de la población con mejor empleo, ingresos, acceso a bienes y servicios.
"Un banco central que solo mira la inflación puede, y frecuentemente lo hace, tolerar niveles de desempleo devastadores con tal de no emitir un peso. Eso no es éxito de política monetaria, sino que es el fracaso de la política económica disfrazado de disciplina fiscal", sentenció.
La comparación internacional que el Gobierno evita mencionar, según aseguró el economista, es la más relevante, sobre la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), que tiene por mandato explícito tanto la estabilidad de precios como el máximo empleo sostenible.
"No porque sea un organismo 'populista', sino porque décadas de teoría y práctica económica demostraron que un banco central que ignora el empleo genera ciclos innecesariamente destructivos", sostuvo.
La reforma de 2012, que este proyecto busca revertir, había incorporado, según hizo hincapié el especialista, precisamente esa lógica, que el BCRA debía considerar el empleo y el desarrollo económico junto con la estabilidad monetaria, por lo que volver atrás no es modernizar, sino empobrecer el marco conceptual de la política económica argentina.
"El segundo problema grave es estructural, ya que la reforma prohíbe la emisión, pero no aborda el nivel de gasto ni la capacidad del Estado de financiarse en escenarios de shock. Si en el futuro hay una caída de commodities, una crisis financiera internacional o una emergencia social, el Gobierno de turno no tendrá la válvula de la emisión y deberá endeudarse en el mercado a tasas que el mercado fije", puntualizó.
Eso no elimina el problema fiscal, según manifestó el economista, sino que lo reencauza hacia la deuda, con el agravante de que en los momentos de mayor necesidad, el crédito es siempre más caro y más escaso.
El tercer problema, según detalló, es de diseño institucional, ya que el blindaje del directorio parece proteger la independencia del BCRA, pero en la práctica el Ejecutivo ya habrá designado a los directores que quiere proteger, por lo que la independencia real no se garantiza por ley, sino que se construye con cultura institucional, pluralismo técnico y rendición de cuentas.
"Esta reforma convierte un medio, la estabilidad monetaria, en el único fin de la política del Banco Central, subordinando el empleo, el desarrollo y el bienestar de la población a una variable que, siendo importante, nunca debió ser la única que importa. Es una reforma que sirve al programa de Milei. No necesariamente a la Argentina", concluyó Crivelli.