A la hora de responder cuánto cayó realmente el uso de la tarjeta de crédito, depende de cómo se mida. Esa diferencia es lo que separa el titular optimista del diagnóstico real.
En términos nominales, el saldo financiado con tarjetas de crédito creció un 1,4% mensual en agosto de 2026 y alcanzó los $25,1 billones, un 20,1% por encima de los $20,9 billones registrados al cierre de agosto de 2025, según el informe de First Capital Group.
En términos reales (descontada la inflación) la película se invierte. En ese caso deberíamos hablar de una caída del 10,1% interanual y del 0,3% mensual.
El cálculo toma como referencia una inflación estimada del 1,7% mensual y del 33,5% interanual.
Dicho de otra forma: los argentinos financian más pesos con la tarjeta, pero esos pesos compran considerablemente menos que hace un año.
¿Por qué se acelera la caída en el uso de la tarjeta de crédito?
Porque los tres cortes temporales que analiza First Capital Group muestran un deterioro progresivo, no un piso.
Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, lo planteó así: "La caída en el último trimestre es mayor que la caída en el semestre, y a su vez es mayor que la caída del año."
- -3,4% trimestral
- -5,9% semestral
- -10,1% anual
El dato que confirma la aceleración aparece al normalizar esas cifras por mes: el promedio de caída mensual es -1,13% trimestral, -0,98% semestral y -0,84% anual, y ese ritmo mensual creciente confirma que la contracción se está acelerando.
La lectura es contraintuitiva pero clara: si el promedio de caída mensual del último trimestre (-1,13%) es mayor que el del último año (-0,84%), significa que los meses recientes están cayendo más rápido que el promedio del período largo.
¿Qué papel juega la morosidad en esta caída?
La conexión es directa y opera por dos vías simultáneas.
La primera es mecánica. Los clientes en situación irregular no pueden usar sus plásticos porque fueron suspendidos. Cada usuario que entra en mora es un usuario que deja de generar consumo con tarjeta.
El universo es enorme. Según datos que anticipó la consultora 1816, en julio de 2026 unas 5,9 millones de personas tenían deudas familiares en situación irregular, equivalentes al 28% de los argentinos que poseen algún crédito.
La segunda vía es de política crediticia. Barbero fue explícito: "Las entidades financieras restringen la actualización de los límites de crédito, solo sus mejores clientes reciben mayores calificaciones crediticias, pero paradójicamente estos sectores son los menos propensos a endeudarse dada la situación actual."
Ahí está la paradoja que define el momento del crédito al consumo argentino: quien puede endeudarse no quiere, y quien quiere endeudarse no puede.
Con la inflación corriendo al 1,7% mensual, un límite de tarjeta que no se actualiza pierde poder de compra automáticamente. Un tope de $500.000 hace un año equivale hoy a bastante menos en términos de lo que permite comprar.
La morosidad en tarjetas se ubica cerca del 13% según el último Informe sobre Bancos del BCRA correspondiente a junio de 2026.
Martina Loprete, analista de crédito al consumo, describe el ciclo que se autoalimenta: "Cuando el banco frena los límites para contener el riesgo, está haciendo lo correcto desde su balance."
La experta considera que, al mismo tiempo, "empuja al consumidor que necesita financiarse hacia canales más caros: fintech, billeteras, financieras no bancarias. Y ahí la mora es del 30% para arriba. El sistema no reduce el riesgo total, lo redistribuye hacia donde es más caro y menos regulado."
¿Qué pasa con el saldo en dólares de las tarjetas?
El financiamiento en moneda extranjera tuvo una caída mensual todavía más marcada que la de pesos: -15,9% en agosto de 2026, hasta los u$s670 millones.
En la comparación interanual, sin embargo, ese saldo creció un 1,5% frente a los u$s660 millones del cierre de agosto de 2025.
Barbero explicó que la variación responde a la composición del gasto: "El turismo en el exterior y las compras internacionales a través de plataformas comerciales mantienen la demanda en valores estables a lo largo del año."
Es decir, el consumo en dólares con tarjeta responde a otra lógica que el consumo local. No depende del límite disponible ni de la capacidad de pago mensual del hogar promedio, sino de los viajes al exterior y de las compras en plataformas como Shein, Temu o Amazon, que se sostienen con relativa independencia del ciclo del crédito local.
Ese dato conecta con el récord de importaciones vía courier que viene registrando el INDEC durante 2026.
¿El uso de la tarjeta de crédito puede recuperarse en los próximos meses?
Hay una expectativa concreta que podría cambiar la tendencia y una razón de fondo por la que probablemente no alcance.
La expectativa es la apertura de programas de refinanciación por parte de la banca pública y de al menos doce provincias, que podría producir una nueva baja en la morosidad de agosto. Cada deudor que regulariza su situación recupera el acceso a su tarjeta.
La razón de fondo por la que puede no alcanzar: refinanciar mejora el registro contable del deudor pero no aumenta su ingreso disponible. Y el consumo con tarjeta depende de que haya margen para pagar el resumen a fin de mes.
Andrés Quiroga, economista, plantea el límite de esa recuperación: "El uso de la tarjeta es el mejor termómetro del ingreso disponible que tiene la economía argentina. Los planes de refinanciación pueden sacar gente de la mora, pero mientras el salario real no recupere, el consumo financiado no vuelve."