Puntos importantes
La consolidación del ordenamiento macroeconómico y el camino de desinflación comenzaron a reflejarse en los tableros de control de Wall Street. Tras las decisiones adoptadas por Fitch y S&P, la agencia Moody's se sumó a la mejora en la calificación crediticia de la Argentina, ratificando una percepción más favorable del mercado sobre la deuda soberana.
Sin embargo, a medida que el horizonte financiero avanza, los analistas y gestores de patrimonio comienzan a incorporar una variable crítica en la estructuración de portafolios: el impacto del ciclo electoral de 2027 y la tendencia histórica a la dolarización de coberturas.
Tres calificadoras y la reducción del riesgo de default
La convergencia de las tres agencias internacionales de crédito representa un aval de peso para la curva de rendimientos locales.
El upgrade crediticio se apoya en tres pilares fundamentales: la erradicación del déficit fiscal, la desaceleración persistente de los índices de precios y la drástica reducción del riesgo de default.
En declaraciones a las que accedió iProUP, Emilio Botto, Jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, analizó el alcance de estas medidas y celebró la medida tomada por Moody's.
"La mejora de la calificación por parte de Moody's representa una señal muy positiva porque se suma a las recientes decisiones de Fitch y S&P, consolidando una visión más favorable sobre la economía argentina. Más que un cambio de tendencia, el upgrade reconoce la continuidad de políticas que el mercado viene observando desde hace varios meses y refuerza la percepción de que el ordenamiento macroeconómico comienza a consolidarse", subrayó el especialista.
Este respaldo internacional no solo fortalece la previsibilidad del programa económico, sino que le brinda margen al Tesoro Nacional para abordar sus cronogramas de vencimientos de deuda y buscar la renovación de títulos en el mercado doméstico a tasas más competitivas.
El fantasma electoral y el antecedente de la fuga masiva
A pesar de las señales positivas del frente fiscal, la cultura financiera del inversor argentino mantiene una elevada sensibilidad frente a los calendarios electorales.
La experiencia histórica muestra que en la antesala de los comicios presidenciales se incrementa de forma notable la búsqueda de resguardo en moneda dura.
Un antecedente cercano citado por los especialistas ocurrió en septiembre de 2025, cuando la demanda de personas humanas superó los u$s5.000 millones en el mercado cambiario para la adquisición de billetes y cobertura antes de la contienda electoral.
"Los años electorales suelen venir acompañados por una mayor dolarización de carteras. Con ese escenario en mente, el Gobierno buscó anticiparse presentando un programa financiero que prácticamente cubre las necesidades de financiamiento de 2026 y 2027 sin depender de emisiones internacionales", señaló el experto de Mills Capital.
"Aun así, la intensidad de esa dolarización dependerá en gran medida de cómo el mercado evalúe la continuidad del programa económico y del perfil de los candidatos que disputen las elecciones de 2027", advirtió Botto.
Ante este contexto, los asesores de la City recomiendan armar carteras diversificadas que combinen instrumentos de tasa fija en pesos a corto plazo con activos dolarizados de máxima calidad.
En este abanico, la renta fija corporativa a través de Obligaciones Negociables (ON) de empresas exportadoras o de sectores estratégicos como la energía y la minería se posiciona como una alternativa atractiva para construir flujos periódicos de cobro en moneda dura.
Toda decisión de colocación de capitales o asignación de ahorros exige que los inversores evalúen minuciosamente su perfil de riesgo y sus metas financieras antes de tomar posiciones. Informarse a través de fuentes oficiales y realizar consultas periódicas con asesores financieros matriculados ante la CNV constituye la salvaguarda esencial para resguardar el patrimonio.