Puntos importantes
El Gobierno avanza hacia la eliminación del Impuesto al Cheque con un esquema gradual que podría concretarse antes de 2028.
La medida forma parte de la reforma tributaria que el presidente Javier Milei prometió enviar al Congreso antes de 2027 y que tiene como eje reducir la presión impositiva sin resignar el superávit fiscal.
El tributo sobre los Débitos y Créditos Bancarios grava con un 0,6% cada movimiento de entrada y salida en las cuentas, lo que lleva la carga total sobre el circuito bancario a 1,2%. El propio Gobierno lo reconoce como "uno de los impuestos más distorsivos" del sistema argentino y considera su eliminación una de las metas centrales de la reforma.
Cómo será la eliminación del Impuesto al Cheque
El mecanismo que evalúan los equipos del ministro Luis Caputo y el secretario de Hacienda, Carlos Guberman, replica la lógica de la baja gradual de retenciones: la idea es permitir que el impuesto se compute a cuenta del Impuesto a las Ganancias de forma progresiva, hasta llegar al 100% y a su desaparición definitiva.
Es el mismo esquema que ya rige para las pymes:
- Las Micro y Pequeñas empresas pueden descontar el total
- Las Medianas Tramo 1 hasta el 60%
- El resto un 33%
"Una de las principales metas de la reforma tributaria es eliminar el impuesto a los débitos y créditos bancarios, pero impulsarla en el Congreso tendrá que ver con la economía, por lo que podría haber una baja gradual antes de la eliminación, como ya se está haciendo con los derechos de exportación", aseguraron fuentes oficiales a iProfesional.
El impacto en billeteras, cripto y bancos
Para el ecosistema fintech y cripto, la noticia llega en un momento de impulso regulatorio. El Gobierno ya dio un primer paso concreto en junio, cuando mediante el Decreto 475/2026 eximió del impuesto al cheque a los Proveedores de Servicios de Activos Virtuales inscriptos ante la CNV.
ARCA reglamentó la medida días después y eliminó una restricción que desde 2021 impedía aplicar exenciones cuando los movimientos de fondos estuvieran vinculados con la compraventa de criptoactivos. Ese cambio equiparó el tratamiento fiscal de exchanges y billeteras cripto con el de bancos y otros actores tradicionales del sistema financiero.
"Es una gran noticia para las empresas que invierten en Argentina, generan empleo y crean soluciones que amplían el acceso a servicios financieros para millones de personas y empresas", celebró en su momento Mariano Biocca, director ejecutivo de la Cámara Argentina Fintech.
Pero la eliminación total del tributo no será inmediata. Un estudio reciente del IERAL calculó que el Gobierno necesitaría 11 años de crecimiento económico sostenido al 3,3% anual para compensar la pérdida de recaudación que implica eliminar tanto las retenciones como el impuesto al cheque. Solo el tributo bancario demandaría al menos siete años de expansión tras la baja de las retenciones.
"La austeridad es importante, pero es poco realista asumir que el gasto público puede reducirse en más de siete puntos del PBI en un plazo corto como para compensar la pérdida de ingresos", advirtió Osvaldo Giordano, titular del instituto.
El economista insiste en que no alcanza con bajar la presión tributaria: también es necesario mejorar la calidad de los impuestos, fortaleciendo la recaudación de Ganancias e IVA para cubrir el hueco que deje la desaparición del tributo bancario.
El desafío es fiscal, pero también político: con más fuerza legislativa que al inicio de su gestión, Milei apuesta a que la reforma llegue al Congreso con consenso suficiente. Para el mundo digital, la señal es clara: la hoja de ruta tributaria del Gobierno prioriza la eliminación de trabas que encarecen operar dentro del sistema formal.