La posibilidad de eliminar los impuestos que empresas y economistas consideran más distorsivos aparece mucho más lejana de lo que suele plantearse en el debate público.
Según un estudio del IERAL, el Gobierno nacional necesitaría 11 años de crecimiento económico sostenido para compensar la pérdida de recaudación que implicaría eliminar las retenciones y el impuesto al cheque.
El cálculo fue realizado por Osvaldo Giordano, expresidente de ANSeS y actual titular del instituto, quien partió de un escenario que él mismo considera optimista: una expansión real de 3,3% anual.
Sin embargo, sostiene que ni una fuerte reducción del gasto público ni el crecimiento económico, por sí solos, permitirían eliminar los impuestos más distorsivos en un plazo razonable.
En diálogo con iProUP, Giordano resaltó que "la austeridad es importante, pero es poco realista asumir que el gasto público puede reducirse en más de siete puntos del PBI en un plazo corto como para compensar la pérdida de ingresos que genera eliminar los impuestos más distorsivos".
"El crecimiento económico es importante, pero es poco realista suponer altas tasas de crecimiento con estos impuestos", apuntó.
Las provincias tendrían un desafío todavía mayor
El informe estimó que, si la prioridad fuera eliminar primero las retenciones a las exportaciones, el Estado necesitaría casi cuatro años para compensar la pérdida de recaudación.
Recién entonces podría avanzar sobre el impuesto a los débitos y créditos bancarios, un proceso que demandaría otros siete años.
El economista aclaró que el escenario planteado en el informe es exigente. Argentina no logró sostener durante largos períodos un crecimiento real de 3,3% anual y, según plantea, parte de esa dificultad responde justamente al peso que tienen los impuestos considerados distorsivos sobre la actividad económica.
El panorama se vuelve más complejo cuando el análisis se traslada a las provincias. El trabajo supone que los distritos mantienen congelado el gasto público y destinan todo el incremento de recursos provenientes de la coparticipación a reemplazar la recaudación de Ingresos Brutos y del impuesto de Sellos.
Aun bajo esas condiciones, los plazos siguen siendo extensos. La provincia de Buenos Aires necesitaría alrededor de 19 años para eliminar ambos tributos. En Córdoba, el proceso demandaría casi 16 años, mientras que Santa Fe y Mendoza rondarían los 14 años.
Para Giordano, estos números muestran que mantener el equilibrio fiscal es una condición necesaria, pero insuficiente. "Estas simulaciones no cuestionan la conveniencia de sostener y profundizar la prudencia fiscal. Por el contrario, el principal mensaje es que, aun así, no alcanza para eliminar en plazos razonables los impuestos que más dañan la competitividad", apuntó.
Por qué el ajuste no alcanza
Para el economista, el desafío no pasa únicamente por reducir el gasto público. También considera necesario mejorar la calidad del sistema tributario para acelerar la eliminación de los impuestos más distorsivos.
"Por eso es clave ampliar la estrategia incorporando como objetivo aumentar la recaudación de los mejores impuestos, fundamentalmente IVA y Ganancias, para compensar la pérdida de ingresos que genera la eliminación de los tributos más distorsivos. Dicho de otra manera, no solo hay que trabajar para bajar la presión tributaria, sino también para mejorar la calidad de los impuestos", explica.
Como ejemplo, vuelve a plantear la creación de un "Súper IVA", un esquema que absorbería Ingresos Brutos y las tasas municipales sobre las ventas.
Para Giordano, el objetivo debería ser avanzar en una reforma integral del sistema y no simplemente reducir un impuesto puntual.
"Se necesita una reforma integral cuya implementación es extremadamente desafiante tanto desde el punto de vista técnico como político. El punto más importante y difícil de resolver es la eliminación de los cinco tributos más distorsivos", explica.
Según Giordano, esos impuestos son:
- Impuesto al cheque
- Retenciones a las exportaciones
- Ingresos Brutos
- Impuesto de Sellos
- Tasas municipales sobre las ventas
"Son todos tributos muy dañinos para el funcionamiento de la economía. Cualquiera que se reduzca es una buena noticia, pero sirve más como gesto que como resolución del problema", agrega.
El economista también considera que uno de los principales desafíos pasa por la coordinación entre los distintos niveles del Estado.
"Las provincias no pueden eliminar Ingresos Brutos de manera aislada. Lo que sí pueden, como ocurre en la reforma tributaria que impulsa Brasil, es buscar junto con la Nación la manera de que el IVA absorba Ingresos Brutos. Es imprescindible una estrategia articulada entre niveles de gobierno", concluyó.