Puntos importantes

El Banco de Japón podría activar nuevas ventas de Bitcoin con su política monetaria para sostener el yen.

La depreciación del yen reactiva el "carry trade", afectando la liquidez global y los activos de riesgo.

Expertos advierten que la criptomoneda podría caer hasta u$s49.000, con precedentes de bajas del 25-30%.

Antes que las decisiones de la Reserva Federal (Fed) vuelvan a ocupar el centro de la escena, el mercado cripto empezó a mirar hacia otro banco central.

Sucede que el fuerte deterioro del yen y el giro más agresivo del Banco de Japón reactivaron un riesgo que ya golpeó varias veces a Bitcoin: el desarme del denominado yen carry trade, una fuente clave de liquidez para los activos financieros globales.

Expertos alrededor del mundo advierten que, si la autoridad monetaria nipona vuelve a endurecer su política o interviene para sostener su moneda, la divisa digital líder puede enfrentar una nueva ola de ventas similar a la registrada tras las últimas subas de tasas del país asiático.

El Banco de Japón vuelve a preocupar al mercado de Bitcoin

El yen japonés cayó hasta 162 por dólar, su nivel más bajo en cuatro décadas, alimentando las expectativas de que el Banco de Japón (BoJ) intervenga para frenar la depreciación de la moneda. A diferencia de otros episodios, el impacto potencial trasciende al mercado cambiario.

Si el BoJ decide defender al yen, puede hacerlo vendiendo bonos del Tesoro de EE.UU. para recomprar moneda local.

Ese movimiento elevaría los rendimientos de la deuda estadounidense y endurecería las condiciones financieras globales, un escenario que históricamente perjudicó a los activos de riesgo, con Bitcoin a la cabeza.

Al mismo tiempo, el diferencial entre los bonos soberanos a diez años de Estados Unidos y Japón cayó hasta 1,70%, desde más del 4% registrado a fines de 2023.

Esa reducción disminuye el atractivo del denominado carry trade japonés: los inversores toman deuda en yenes a tasas muy bajas para comprar activos con mayores rendimientos en otras partes del mundo. Cuando esa operación deja de ser rentable, cierran posiciones y retiran liquidez de distintos mercados, incluyendo acciones tecnológicas y criptomonedas.

Antecedentes: qué pasó con Bitcoin 

El comportamiento reciente del Banco de Japón alimenta la preocupación de los operadoresDesde marzo de 2024, la entidad abandonó gradualmente su histórica política de tasas negativas y llevó el costo del dinero hasta el 1%, incluida la última suba de 25 puntos básicos del pasado 16 de junio.

Aunque continúa muy por debajo del rango de 3,50%-3,75% fijado por la Reserva Federal, el cambio de rumbo monetario fue suficiente para alterar el equilibrio del mercado global. Los antecedentes llaman la atención del mercado local. Tras las últimas cuatro subas de tasas del Banco de Japón, Bitcoin registró correcciones de entre 25% y 30%.

La primera suba, en marzo de 2024, coincidió con una caída intradiaria cercana al 8%, que luego fue recuperada rápidamente. Sin embargo, el aumento de tasas de julio de ese año estuvo acompañado por un desplome del 25% en apenas una semana.

Las dos subas posteriores también coincidieron con importantes correcciones. La de enero de 2025 precedió una caída cercana al 30%, mientras que el incremento de diciembre anticipó el retroceso que llevó nuevamente a Bitcoin hacia la zona de los u$s60.000 a comienzos de este año.

Actualmente, la criptomoneda cotiza por debajo de los u$s61.000 y acumula una baja cercana al 10% desde la última decisión del Banco de Japón, hace dos semanas. Para muchos inversores, el problema no pasa por el nivel de tasas en Japón sino por el impacto que tienen sobre la liquidez internacional.

Durante años, las bajas tasas japonesas permitieron financiar inversiones en acciones, bonos y criptomonedas utilizando deuda barata en yenes. Si esa ventaja desaparece, parte de ese capital comienza a regresar a Japón, generando ventas en múltiples mercados.

Para Emanuel Juárez, analista técnico financiero bursátil, en charla con iProUp, el impacto no pasa porque Japón sea un gran comprador de Bitcoin, sino porque durante años fue una de las principales fuentes de financiamiento barato del sistema financiero global.

El estratega explica que muchos inversores se endeudan en yenes a tasas muy bajas, "convierten esos fondos a dólares e invierten en activos de mayor riesgo como acciones tecnológicas, mercados emergentes y criptomonedas".

En esa misma línea, Paula Chaves, analista de mercados de Greyhound Trading, advierte en que el verdadero vínculo con Bitcoin está en el carry trade. Señala que, cuando suben las tasas japonesas, deja de ser atractivo financiarse en yenes para invertir en activos de mayor rendimiento, "lo que termina afectando también al mercado cripto".

¿Cómo se transmite ese efecto al mercado cripto?

Juárez sostiene que el canal de transmisión no es automático. Explica que una suba de tasas en Japón encarece el financiamiento en yenes, reduce el atractivo del carry trade, aumenta la volatilidad y deteriora el apetito por riesgo.

"En ese contexto, los inversores suelen vender primero los activos más líquidos y de mayor riesgo, entre ellos Bitcoin", asegura Juárez. Chaves coincide con ese diagnóstico: el Banco de Japón no impacta directamente sobre Bitcoin, sino sobre la liquidez global.

"Cuando comienza a desarmarse el carry trade, muchos inversores reducen posiciones apalancadas y venden activos riesgosos para disminuir exposición o devolver financiamiento. Dado que Bitcoin es especialmente sensible a las condiciones de liquidez, suele verse afectado junto con el resto de los activos de riesgo", completa

En este punto ambos especialistas descartan una relación lineal. Para Juárez, "sería un error hablar de una causalidad directa", pero también de una simple coincidencia. Considera que el Banco de Japón actuó como un catalizador dentro de un contexto ya frágil, en el que también influyeron:

Chaves llega a una conclusión similar. Reconoce que existe un mecanismo macroeconómico claro entre el endurecimiento monetario japonés y Bitcoin, pero sostiene que la corrección del 25% al 30% "estuvo mucho más explicada por otros factores que por las subas de tasas del Banco de Japón".

Ahí aparece el principal matiz entre ambos analistas. Juárez pone el foco en la liquidez global y sostiene que la entidad nipona puede "modificar una variable clave para Bitcoin". A su juicio, cuando el dinero se encarece, "los activos más dependientes del apetito por riesgo son los primeros en ajustar".

Chaves, en cambio, considera que el factor dominante sigue siendo el propio ciclo de Bitcoin. Desde su perspectiva, la criptomoneda atraviesa una fase correctiva que podría extenderse hasta septiembre u octubre, independientemente de lo que haga el Banco de Japón.

Además, recuerda que el deterioro más importante de los activos de riesgo comenzó en octubre, impulsado por la incertidumbre comercial, el aumento de riesgos geopolíticos y una Fed que mantuvo una postura cautelosa respecto a los recortes de tasas.

Chaves argumenta que desde marzo las bolsas estadounidenses protagonizaron un rally muy sólido gracias a mejores perspectivas económicas y buenos balances corporativos, "pero Bitcoin no acompañó". A su entender, si la liquidez global o "el carry trade japonés fueran el factor dominante, la criptomoneda habría tenido un comportamiento mucho más parecido al de Wall Street".

Juárez no niega la influencia de esos factores adicionales, pero insiste en que el Banco de Japón puede convertirse en un acelerador de los movimientos del mercado al modificar las condiciones de liquidez global.

Ambos creen que el BoJ no explica por sí solo la evolución de Bitcoin, aunque sí puede amplificar las subas o las bajas cuando el mercado ya atraviesa un contexto de mayor fragilidad.

Si el patrón histórico vuelve a repetirse y el Banco de Japón finalmente interviene para sostener al yen o continúa endureciendo su política monetaria, algunos analistas consideran posible una nueva corrección importante.

Tomando como referencia los retrocesos registrados tras las últimas subas de tasas, una caída del orden del 25% desde los niveles actuales llevaría a Bitcoin nuevamente hacia la zona de u$s49.000, los mínimos observados en agosto de 2024.

No se trata de un escenario seguro, pero sí de un riesgo que el mercado comenzó a monitorear con atención. Tras varios meses en los que la Fed concentró todas las miradas, el foco de los inversores vuelve a desplazarse hacia Tokio, donde cualquier decisión del Banco de Japón puede convertirse en el próximo gran catalizador para el mercado cripto.

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