SpaceX avanza hacia una oferta pública sin precedentes con la intención de captar u$s75.000 millones, una cifra que la convertiría en protagonista de uno de los debuts bursátiles más relevantes de la historia reciente.
La documentación presentada ante la Comisión de Valores y Bolsa establece la colocación de 555,6 millones de acciones a un precio de u$s135 por unidad, una operación de escala extraordinaria.
Si el mercado valida ese precio, la empresa alcanzaría una valoración cercana a u$s1,77 billones y quedaría por encima de Tesla, aunque varios especialistas advierten que mantener ese nivel será el verdadero desafío.
Tres motores muy distintos bajo una misma marca
Steve Westly, capitalista de riesgo y exintegrante del directorio de Tesla, evaluó la futura salida a bolsa durante una entrevista concedida a CNBC, donde analizó las particularidades del caso.
A su entender, el mercado enfrenta una dificultad poco habitual, ya que SpaceX combina actividades muy distintas entre sí, algo que complica cualquier intento de aplicar métricas tradicionales.
El ejecutivo sostuvo que reducir la empresa al negocio aeroespacial sería una simplificación excesiva, dado que conviven dentro del grupo tres iniciativas con perfiles económicos completamente diferentes.
Por un lado aparece la división de lanzamientos y desarrollo de cohetes, responsable de gran parte del liderazgo tecnológico alcanzado por la compañía en los últimos años.
A ella se suma Starlink, cuya red de internet satelital se convirtió en el principal motor de ingresos y en el único segmento que hoy genera ganancias.
El tercer componente es xAI, incorporada tras la operación concretada durante febrero, una apuesta que podría influir de manera decisiva en la percepción futura de los inversores.
Una operación destinada a romper todos los récords
La magnitud de la operación la ubica camino a convertirse en la mayor oferta pública inicial registrada hasta el momento dentro de los mercados estadounidenses.
La emisión prevista permitiría recaudar aproximadamente u$s75.000 millones mediante la venta de 555,6 millones de acciones a u$s135 cada una.
Más allá del dinero involucrado, el debut tendría un fuerte impacto simbólico porque colocaría a SpaceX entre las empresas más valiosas del país.
Westly considera que determinar un valor justo seguirá siendo una tarea compleja debido a que las distintas actividades del grupo presentan dinámicas financieras difíciles de comparar entre sí.
Starlink sostiene las cuentas mientras crecen otras apuestas
Dentro del ecosistema construido por Elon Musk, Starlink se consolidó como la pieza financiera más importante al concentrar buena parte de la facturación y aportar los únicos beneficios recurrentes.
Esa capacidad de generar resultados tangibles le otorga un peso especial dentro de la historia de crecimiento que SpaceX presenta actualmente a potenciales accionistas.
Mientras tanto, el negocio de lanzamientos continúa siendo uno de los pilares estratégicos gracias a los avances logrados en reutilización de cohetes y servicios orbitales.
La incorporación de xAI amplió aún más el alcance de la compañía al sumar una exposición directa al desarrollo de inteligencia artificial de última generación.
Para algunos inversores, la combinación de exploración espacial, conectividad satelital e inteligencia artificial incrementa notablemente las oportunidades de crecimiento disponibles para la compañía en distintos mercados.
Para otros participantes del mercado, esa diversidad dificulta las comparaciones con empresas públicas tradicionales y vuelve mucho más complejo determinar una valoración realmente apropiada para SpaceX.
La posibilidad de una fusión vuelve al centro del debate
La expectativa por la IPO también volvió a poner sobre la mesa las versiones acerca de una eventual integración entre Tesla y SpaceX.
Consultado sobre ese escenario, Westly afirmó que una transacción de ese tipo es "absolutamente probable", una definición que rápidamente despertó interés en el mercado.
Aunque hoy no existe ninguna negociación anunciada públicamente, la opinión del exdirectivo ganó relevancia por su cercanía histórica con Tesla.
El ejecutivo reconoció que la operación implicaría desafíos importantes y señaló: "Va a ser complicado. Habrá muchos problemas de gobernanza, la gente tendrá quejas sobre eso, pero… pienso que hay una buena posibilidad de que eso termine sucediendo".
Una eventual fusión abriría debates sobre control corporativo, valoración, compatibilidad estratégica y derechos accionarios, especialmente si SpaceX comienza a cotizar con una valoración superior a Tesla.
La gran prueba llegará después del debut bursátil
La llegada de SpaceX al mercado promete transformarse en uno de los hitos empresariales más observados del año por inversores de todo el mundo.
La firma reúne negocios vinculados con tres industrias consideradas estratégicas para las próximas décadas: espacio, conectividad satelital e inteligencia artificial.
Sin embargo, el entusiasmo también convive con interrogantes acerca de la capacidad de la empresa para convertir sus proyectos más ambiciosos en resultados sostenibles.
Las valoraciones extraordinarias suelen exigir resultados visibles y sostenidos en el tiempo, especialmente cuando parte importante del atractivo depende de proyectos todavía inmersos en expansión.
Por ahora, la empresa ya consiguió posicionarse como protagonista de la mayor oferta pública inicial de la historia, aunque resta comprobar la respuesta definitiva de los inversores.
En definitiva, Westly resumió el desafío con una frase contundente: "SpaceX es tres metas lunares en una sola compañía, pero creo que van a necesitar hacer al menos dos de estas metas lunares exitosas para mantener esa valoración de 2 billones de dólares".