El código QR nació en 1994. Lo desarrolló el ingeniero japonés Masahiro Hara como un sistema para almacenar información. Hoy, más de 20 años después, es uno de los dueños absolutos de los pagos digitales en Argentina. Pero en el horizonte aparece un rival capaz de "hacerle frente" en una guerra que puede redefinir cómo van a pagar los argentinos: el NFC.

La hegemonía del código QR queda en evidencia con datos más que elocuentes:

Pero el NFC crece a paso firme y hay varios indicadores que muestran cómo empieza a ganar terreno:

El NFC es una tecnología de comunicación inalámbrica entre dispositivos con una amplia ventaja en materia de seguridad gracias a la tokenización: en lugar de transmitir el número real de la tarjeta, al momento de pagar el celular emite un token único vinculado al dispositivo, junto con un criptograma dinámico generado para cada transacción.

En otras palabras: cada vez que se paga con NFC se crea una versión digital del plástico. Como si fuera poco, se combina esa tokenización con la autenticación biométrica del propio teléfono, por huella o rostro, lo que habilita pagos móviles seguros con solo acercar el equipo a una terminal compatible.

Por qué el código QR le gana al NFC en Argentina

En Argentina, a diferencia de lo que ocurre en gran parte del mundo, el QR le gana al contactless. Las razones detrás de esto son varias: 

  • El QR llegó antes y generó una adopción veloz: la gente aprendió a usarlo en poco tiempo y se acostumbró
  • Costo cero para el que cobra y más visible para el que paga: los comercios abrazaron el QR porque era más fácil y mucho más barato para recibir una transferencia a Mercado Pago u otra billetera, antes que instalar un POS o una terminal de pago
  • Limitaciones estructurales del NFC: el parque de teléfonos con NFC, más allá de la baja en aranceles de importación, no supera el 40%. Pero la enorme mayoría de los smartphones, incluso los que no permiten contactless, sí habilitan escanear un QR
  • La batalla de los pagos: QR vs NFC

    "Hay una paradoja instalada en el bolsillo digital de los argentinos. La tecnología más simple, la que solo necesita una cámara y un papel pegado en el mostrador, aplasta en el mercado a la que requirió décadas de ingeniería de semiconductores. El QR no ganó la batalla de los pagos porque sea mejor. La ganó porque llegó primero, llegó barato y llegó de la mano del jugador más grande", resume Diego Kupferberg, analista de Banca & Fintech de Taquion, a iProUP.

    Christian Balatti, experto en productos fintech y Country Manager para Argentina de Stefanini Group, agrega a los factores que impulsaron al QR "una decisión regulatoria".

    "Transferencias 3.0, que en noviembre de 2021 incorporó la interoperabilidad de los códigos QR. Eso lo convirtió en un estándar abierto desde el día uno, algo que el NFC no tuvo en sus comienzos", subraya.

    De todos modos, coincide en que "Mercado Pago lo masificó desde el comercio, con un costo de aceptación casi nulo, con apenas un sticker impreso", aunque tampoco pierde de vista que, ya instalado, "el Banco Central forzó la interoperabilidad para que los bancos no quedaran afuera. El resultado es contundente".

    Las barreras que complican la adopción masiva del NFC

    Ambos suman una fricción vinculada al onboarding entre pagar con NFC y hacerlo con QR: uno exige varios pasos previos para configurar las tarjetas en el celular, mientras que el otro se resuelve con un simple 'escanear y listo'.

    "La brecha entre 'puede pagar con NFC' y 'paga con NFC' es enorme. Configurar la tarjeta en la billetera, definir la app predeterminada, entender que hay que acercar y no tocar el POS: son cinco minutos que nadie quiere invertir cuando el QR funciona en tres segundos, además de volver a subir datos sensibles de las tarjetas de débito y crédito a mas plataformas", sostiene Kupferberg.

    Mientras que, para Balatti, incorporar una tarjeta a Apple Pay o Google Pay "exige, en ocasiones, validación o incluso un llamado al banco o a la fintech", a diferencia del QR, que "no pide nada, solo abrir la billetera que ya tenés".

    A esto hay que incluir otra barrera que golpea a quienes tienen iPhone: Apple no abre su chip NFC a terceros. Esto significa que MODO no puede ofrecer pagos NFC nativos a los usuarios bancarios de estos equipos.

    Aunque apenas representan cerca del 7% del mercado local, con un Android que domina por amplísima mayoría, son consumidores con mayores ingresos y ticket más alto, "exactamente el perfil que las entidades quieren activar en pagos presenciales premium", apunta Kupferberg.

    De esta manera, el usuario de iPhone queda obligado a vincular sus tarjetas con Apple Pay o, directamente, "a rendirse y usar el QR", alerta Balatti.

    "En la práctica, el costo de cambio empuja a todos, incluso a quien tiene la tecnología en el bolsillo, hacia el denominador común que funciona sin barreras: el QR", remarca.

    El avance clave que puede cambiar el partido a favor del NFC

    Sin embargo, hay un dato que le da impulso al NFC en esta puja frente al QR y tiene que ver con el último avance en infraestructura: COELSA lanzó NFC para pagos con transferencia, la primera implementación interoperable de este tipo en América Latina.

    Se trata de un mecanismo que, una vez en marcha, permitirá enviar dinero peer-to-peer de manera inmediata con solo acercar dos celulares, sin necesidad de alias ni de CBU o CVU largos.

    La clave, según Balatti, es que no funciona como un esquema cerrado: corre sobre transferencias cuenta a cuenta, lo que replica el modelo abierto que hizo ganar al QR.

    En este sentido, Kupferberg revela que en el sector esperan que MODO sea uno de los primeros en adoptar la funcionalidad, con el costo de integración prorrateado entre los 36 jugadores del consorcio. "Si Mercado Pago se suma, la interoperabilidad del QR se traslada al NFC sin romper el ecosistema existente", detalla.

    Qué va a pasar con el código QR y el NFC en los próximos años

    Con los datos sobre la mesa y de cara a lo que viene, el experto de Taquion ve al NFC como el 'rey de los pagos', como ocurre en el resto del mundo. No obstante, considera que "el QR no va a desaparecer".

    "La proyección más realista es una coexistencia diferenciada: QR para el comercio informal y de cercanía y NFC para el transporte, los locales con POS moderno y las transferencias persona a persona sin necesidad de leer nada", asegura.

    Aun así, sostiene que el verdadero desafío está "en la adopción, acceso y hábito". "Mientras haya millones de dispositivos sin chip NFC en la base del mercado, y mientras Apple mantenga cerrado su ecosistema para las apps locales, el QR seguirá siendo el estándar de facto. No porque sea el mejor camino, sino porque es el único que funciona para todos, en todos los teléfonos, en todos los comercios, sin configurar nada", advierte.

    "En un país donde la inclusión financiera se construyó sobre la universalidad del adhesivo impreso, eso no es un detalle menor", concluye.

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