Bancos y billeteras esperan una expansión del crédito en Argentina, pero advierten que la mora récord en el segmento minorista es el principal obstáculo para que las familias vuelvan a tomar préstamos.

Para referentes de la banca pública, privada y fintech, la mora empezará a normalizarse en abril y el crédito al consumo volverá a crecer en el segundo semestre, siempre que se cumplan ciertos factores clave.

Así lo plantearon este miércoles en el panel "El rol de la banca en una economía normalizada", en el marco de Expo EFI, el foro anual que en esta edición 2026 se realizó en el Centro de Convenciones (CEC) de la Ciudad de Buenos Aires bajo el lema "Economía en transición: estabilización, reformas y crecimiento".

Silvio Margaria, Director Ejecutivo Comercial de Banco Comafi, fue quien marcó con mayor crudeza el escenario actual de morosidad: "La economía a nivel minorista tiene niveles de mora altos. Claramente ahora estamos entrando en una etapa más normal, en la primera parte del año los índices estaban muy altos para el sistema, pero en abril eso tendería a normalizarse y en el segundo semestre todo indica que el crédito al consumo va a empezar a subir".

En línea, proyectó incluso un punto de inflexión hacia mitad de año para la demanda de las familias: "En el segundo semestre la demanda de créditos en las familias debería estabilizarse. Creemos que el segundo semestre va a volver a arrancar. Hay una caída de la actividad y eso lo tenés que empujar también con el crédito".

Pero, para que ese repunte se concrete, los hogares necesitan algo que hoy todavía les falta: previsibilidad. Margaria fue claro al explicar la lógica del consumidor: "La gente evalúa pedir un préstamo cuando tiene estabilidad, cuando sabe que los ingresos son unos y la economía es de cierta manera".

En la misma línea, Leandro Martínez, Subgerente General de Finanzas de Banco Provincia, puso el foco en el ingreso de las familias como el verdadero cuello de botella.

Dijo que el tema central pasa por "que haya previsibilidad en los ingresos actuales y los ingresos futuros" y advirtió que "esa parte es la que está pendiente, o sobre la que se tiene que avanzar".

Margaria fue contundente al graficar el círculo virtuoso pendiente: "La economía se expande cuando se expande el crédito. Hoy la economía no se expande porque no hay crédito. Lo que tiene que ocurrir para que Argentina vaya hacia un lugar distinto es el crédito a largo plazo".

Sistema financiero chico por falta de estabilidad macro

El ejecutivo de Comafi también planteó la radiografía del sistema financiero local: "El sistema financiero en Argentina es chico porque no están dadas las condiciones macrofinancieras de estabilidad para que el sistema financiero sea más profundo. En otros países los bancos prestan 40% del PBI en préstamos privados, acá hay 10%".

Y aseguró que la inflación sigue siendo el principal obstáculo: "La inflación es un gran problema. Y cuando hay problemas, los bancos, antes que expandirse, se defienden". Pese a eso, proyectó un escenario optimista: "En los próximos tres años todo el sistema financiero puede crecer x3".

Martínez coincidió en el diagnóstico y avanzó sobre el tipo de crédito que la economía necesita: "Expandir el crédito es clave, pero cómo lo expandimos es una pregunta. Hay que ir sobre los créditos que son más largos: en las familias, hipotecarios; en las empresas, de inversión".

Para destrabar ese círculo, Martínez señaló que la palanca está en el financiamiento a la actividad productiva: "Eso en parte se soluciona con crédito a la actividad, y ahí un banco público puede aportar para que se genere crédito, empleo y las familias los ingresos para poder acceder a más créditos".

En esa misma sintonía, agregó: "Creemos que el crédito a pymes es el que genera ingresos y que las familias puedan acceder a créditos con esos ingresos". Martínez explicó que dinamizar el crédito a empresas, y sobre todo a pymes, resuelve también la situación de las familias que trabajan en esas firmas, dado que la financiación a esos asalariados muchas veces llega a través de los adelantos que reciben las empresas.

Mora en fintech: problema estructural que exige cambio de enfoque

El otro foco caliente del panel fue la mora en el ecosistema fintech, donde los tres expositores coincidieron en que el problema es estructural y exige un cambio de enfoque.

Martínez fue claro: "En el negocio de intermediación las fintech se enfrentan a problemas antiguos y por eso se enfrentan a índices de morosidad más altos. Se viene un tiempo de mayor volumen y, si no se mide el riesgo, puede ser algo preocupante".

Margaria planteó que el sector tradicional empezó a moverse para no quedar atrás en la competencia con las billeteras: "Los bancos hoy empezamos a construir productos porque buscamos ponernos a la altura de las fintech. Pero los bancos tenemos el aprendizaje del manejo del riesgo, en billeteras hay más mora porque tienen más problemas para manejar el factor riesgo. Por eso para adelante el valor clave es el dato, por eso todo va hacia una convergencia".

Y advirtió sobre el cambio estructural en el comportamiento del cliente: "Los bancos con sucursales nos damos cuenta de que la gente dejó de ir y pasó a usar apps".

Desde el lado de la infraestructura financiera, Luis Leiva, ejecutivo de BIND, aportó un matiz clave sobre la mora en el universo de billeteras: "La mora en los negocios de plataforma es muy diferente. No todos los negocios de plataforma tienen la misma mora o las mismas posibilidades de actuar sobre sus clientes. Nosotros los apoyamos en darles escalabilidad". Y completó: "Los volúmenes que hoy mueven las billeteras son muy altos y serían muy altos para cualquier banco que no tenga robustez".

Leiva subrayó la dimensión actual del negocio del crédito en billeteras: "Apoyamos el crédito al consumo a través de nuestros clientes fintech. Procesamos 10 millones de préstamos a través de las billeteras que usan BIND".

Y describió el rol que asumieron en la economía bimonetaria: "Creamos los rieles para que la economía bimonetaria esté presente en billeteras, que todos los argentinos que usan billeteras puedan enviar y recibir dólares, comprar dólares e invertirlos desde la misma app, como Mercado Pago".

El ejecutivo definió también cuál es el principal desafío del nuevo escenario macroeconómico: "El nuevo desafío económico actual es la eficiencia. Veníamos de una economía en ineficiencia y con los cambios ahora todos se vuelven a preocupar por ofrecer más productos a menor costo". Y advirtió: "No hay crecimiento de la economía si no se pueden desarrollar los rieles tecnológicos para que empresas y personas puedan acceder a mejores productos".

El dato como nuevo factor diferencial para destrabar el crédito

El consenso final del panel fue contundente sobre cómo destrabar el otorgamiento de crédito: el dato pasa a ser el nuevo factor diferencial. Leiva lo planteó así: "Las condiciones en las que hoy las billeteras y los bancos entregan créditos cambió en Argentina y el mundo".

Y remató: "Hay que cambiar la manera en la que se evalúa la entrega del crédito, y ahí los datos pueden jugar un rol clave. Fintech trabajando juntas. Si se sigue evaluando el riesgo igual que hace 20 años va a ser muy complicado".

El cierre del panel dejó claro un mensaje común: el crédito en Argentina tiene espacio para multiplicarse en los próximos años y la mora debería empezar a ceder en abril, pero la velocidad de esa expansión depende de que las familias recuperen previsibilidad en sus ingresos, de que las pymes accedan a financiamiento productivo y de que bancos y fintech avancen en una convergencia que tenga al dato como columna vertebral.

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