El crecimiento de la morosidad preocupa y genera una dicotomía que parte el problema en dos: de un lado, bancos y billeteras virtuales que quieren sanear sus carteras para cuidar la salud del negocio, y, del otro, personas y familias que "no saben cómo salir" de un círculo vicioso de deuda.
Christian Balatti, experto en productos fintech y Country Manager de Argentina en Stefanini Group, sostiene a iProUP que "los niveles de endeudamiento actuales están por encima de lo que cualquier sistema financiero saludable puede absorver sin consecuencias".
En tanto, Jorge Larravide, experto en ecosistema financiero, remarca a iProUP, muestra las dos caras, pero con diferente brillo: "Así como está creciendo el crédito en Argentina, también está subiendo la mora".
El crédito crece, las deudas también
2025 fue un año de expansión del crédito en Argentina. Según el último Informe sobre Bancos del Banco Central, los préstamos de las entidades tradicionales crecieron 29,6%. En términos de PBI, alcanzó el 8,8%; es decir, 1,8 puntos por encima del nivel de finales de 2024. Si se suman los préstamos en dólares, el total de crédito al sector privado se ubicó en 11,6% del PBI.
Esta misma tendencia se replicó en el mundo fintech: según el Informe de Crédito Fintech que la Cámara Argentina Fintech elaboró junto al ITBA, la cantidad de créditos otorgados por billeteras, proveedores de pago y entidades no bancarias creció 68% interanual. Según los últimos datos disponibles, hay 5,2 millones de personas con crédito fintech, un 65% más que en 2024.
Si se suma el conjunto de la industria financiera, la cifra de usuarios argentinos con algún tipo de financiamiento activo asciende a 19,2 millones. De ese total, 1 de cada 4 opera a través de billeteras, que concentran el 27% de los tomadores de crédito de todo el sistema.
Morosidad récord, en cifras
Pero este boom del crédito, que permitió que millones de personas accedieran por primera vez a un préstamo, una tarjeta o líneas para financiar compras y pagos, choca de frente con el rápido incremento de la mora.
La mora de las familias alcanzó un récord que no se veía desde los años previos al colapso de la convertibilidad: cerró 2025 en 9,3%, cuando a fines de 2024 apenas llegaba al 2,6%. La consultora 1816 resume esto 'sin dar vueltas': las deudas impagas de los hogares se triplicaron en un solo año.
Un relevamiento del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas suma un dato que alarma: el 91% de los hogares argentinos está endeudado. En la mayoría de los casos (el 30,5%, para ser exactos) la deuda es con una tarjeta de crédito.
Pero el estudio va más allá y ahí es donde el escenario se vuelve más preocupante: en 8 de cada 10 casos, ese gasto con tarjeta se destinó a comida, indumentaria o combustible. La consultora EcoGo también señala, en un informe reciente, que la mora en créditos de electrodomésticos trepó del 15% en 2024 al 41% en 2025. Todos estos rubros tienen algo en común: son necesidades básicas, elementales.
Y es precisamente esto lo que "se mira con lupa", porque es quizás la prueba más contundente de la gravedad de la situación y de por qué este problema podría extenderse en el tiempo y no necesariamente tener una rápida resolución.
Hay que tener en cuenta que, en la actualidad, el crédito promedio de las billeteras oscila entre $300.000 y $500.000, con plazos de pago de 3 a 6 meses.
Montos bajos, plazos cortos y aun así los porcentajes de morosidad son los que son: uno de cada cuatro no puede pagar, 27% de mora en el mundo fintech, contra el 10% que registran los bancos.
Y se habla mucho, últimamente, de quienes desinstalan la app y dejan que la deuda corra, y se lo atribuye, casi automáticamente, a "irresponsabilidad financiera". Pero los porcentajes son elocuentes: en la enorme mayoría de los casos, la situación es más que delicada.
Mora: por qué millones de argentinos no pueden pagar
Otro de los factores que alimentan el fenómeno es el costo elevado del endeudamiento, tanto en bancos como en billeteras.
En las entidades tradicionales, la tasa de crédito ronda el 40%, pero en las fintech puede ir del 60% al 170% según la entidad y el perfil crediticio del solicitante, con Costos Financieros Totales (CFT) que, en algunos casos, trepan por encima del 400% anual, muy por arriba de la inflación. El contexto es más que delicado y para todos los actores.
Por un lado, bancos y billeteras que necesitan que bajen los índices de impago y sanear, así, sus carteras. Francisco Chaves del Valle, consultor fintech y docente del ITBA, resume a iProUP: "Nadie está orgulloso de decir que la mitad de su cartera no le paga, porque el negocio es que paguen".
Por otro, hay personas y familias enteras atrapadas en un "espiral de endeudamiento": patean o refinancian sus compromisos mes a mes, con la angustia de abrir el homebanking o la billetera y saber que, sin importar lo que abonen, la deuda seguirá ahí, y el mes que viene va a ser incluso mayor.
La solución que busca la industria
La pregunta que surge, inevitablemente, es: ¿qué pueden hacer las entidades para bajar estos índices de deuda?
Mariano Francisco Biocca, director ejecutivo de la Cámara Fintech, asegura que "el sistema financiero está atravesando un proceso y un momento desafiante", pero que todos están tomando cartas en el asunto.
"Los bancos, compañías financieras y programas financieros y créditos se están ocupando. Lo defino como un momento que definitivamente es desafiante, pero donde cada engranaje se va a ir acomodando para seguir funcionando", sentencia.
A principio de marzo, el BCRA lanzó Cobro con Transferencia (CCT), "una variante del débito automático", define Larravide. Fue presentado como una herramienta para reducir los índices de morosidad, pero apunta más a resolver un problema estructural del modelo de las billeteras, imposibilitadas de debitar el dinero de un crédito de una cuenta bancaria y que dependen de que la persona "se acuerde" de pagar.
Es una solución pensada para las entidades, pero no para los deudores . En este caso, una de las soluciones que se evalúan puertas adentro es una rebaja de tasas. Sobre todo en el mundo fintech, esta es una opción que los dueños de las principales compañías del ecosistema están poniendo sobre la mesa.
Hay que tener en cuenta que la propuesta de valor de las billeteras siempre fue la inclusión financiera: darle acceso al crédito a quienes el sistema tradicional excluye o directamente ignora, en su mayoría trabajadores informales.
Una tasa más baja implicaría costos menos pesados para quienes tienen un crédito activo y les daría más margen para regularizar su situación. Además, impactaría en los ingresos de las entidades.
Pero la lógica es inapelable: una deuda que se cobra siempre es mejor que una que no. También para el deudor, que puede terminar en el Veraz y quede bloqueada para acceder a otro crédito. Un escenario que, a escala, también le pega a todo el sistema financiero: cada persona excluida es alguien que deja de participar de esos servicios.
"Cuando la mora se acumula sin corrección, se puede generar una burbuja con efectos sistémicos, al estilo de lo que ocurrió en Estados Unidos en 2008 con las hipotecas subprime. Argentina no está en ese punto, pero ignorar las señales tempranas puede tener un costo muy alto", alerta Christian Balatti.
Otra opción, que puede complementar la baja de tasas, sería una reducción de los impuestos que hoy gravan los créditos en Argentina. Es un escenario posible, aunque para que ocurra tendría que estar contemplado en la reforma tributaria que el Gobierno Nacional presentará en las próximas semanas en el Congreso.
"Hoy a los créditos se les cobra IVA, se les cobra Ingresos Brutos, se les cobra Impuesto a los Sellos. Eso es de 15% a 40% adicional del costo del crédito que termina pagando la persona", detalla Alejandro Tejero Vacas, Head de Prensa y Comunicación de la Cámara Argentina Fintech.
Sea cual sea la solución, Balatti subraya la urgencia de que este panorama mejore: si no ocurre, advierte a iProUP que "bancos y billeteras no tendrán otra opción que contraer el crédito, perjudicando a quienes más lo necesitan".