La frontera entre el sistema financiero tradicional y el mundo cripto empieza a desdibujarse en un punto clave: la infraestructura. Nasdaq, uno de los operadores más relevantes de Wall Street, avanza en integrar herramientas de trading, riesgo y colateral de activos digitales dentro de los mismos sistemas que hoy sostienen el mercado de acciones y bonos.

El movimiento no es menor. En los últimos días se conoció la alianza con Talos, firma especializada en tecnología cripto, que apunta a conectar ambos universos en el corazón operativo del sistema financiero. Y la Argentina primereó en esa tendencia.

El plan de Nasdaq

En lugar de tratar a las criptomonedas como un mercado paralelo, la apuesta del Nasdaq es incorporarlas al plumbing financiero: ese conjunto de sistemas invisibles que permiten que todo funcione, desde la compensación hasta la gestión de márgenes. La hipótesis es fuerte: el futuro del mercado no será híbrido, sino unificado.

Hoy conviven dos mundos con reglas distintas: el mercado tradicional, con horarios acotados y estructuras altamente reguladas; y  el ecosistema cripto, que opera 24/7, con liquidación casi instantánea y una lógica más flexible. La integración busca cerrar esa brecha.

La clave está en extender los sistemas actuales, los mismos que usan bancos, brokers e institucionales, para que también puedan gestionar activos digitales sin fricciones. Así, se administrarían posiciones en acciones, bonos y criptomonedas desde una misma infraestructura, con criterios unificados de riesgo, colateral y cumplimiento normativo.

En paralelo, Nasdaq y otros jugadores como la Bolsa de Nueva York (NYSE) están avanzando sobre otro frente clave: la tokenización de activos bursátiles. Algo que la CNV  ya aprobó en Argentina, en formato de sanbox regulatorio: el bono AL30, el más operado del país, fue el instrumento que debutó el año pasado dentro del ecosistema de Ripio con el token wAL30rd.

El objetivo es convertir acciones, bonos o fondos cotizados en representaciones digitales sobre blockchain para que se negocien las 24 horas, los siete días de la semana. Sobre el papel, las ventajas son:

El cuello de botella no es tecnológico, sino económico y regulatorio: todavía no está claro qué incentivos tienen los grandes jugadores para migrar hacia este esquema. Pero que Nasdaq esté trabajando en diseños de tokens y la SEC haya comenzado a habilitar estos modelos marca un cambio de régimen.

Paula Chaves, analista de mercados de Greyhound Trading, señala a iProUP que la integración de activos digitales en la infraestructura tradicional no es un experimento aislado, sino una señal clara de hacia dónde se dirige el sistema financiero.

"Por primera vez, la tokenización deja de ser una promesa teórica y empieza a incorporarse en el corazón regulado de Wall Street, con pilotos aprobados, alianzas tecnológicas y un enfoque explícito en construir mercados que operen 24/7", señala.

Tokenización: cómo cambia la Bolsa

El primer impacto es operativo: "La liquidez. La posibilidad de operar sin interrupciones, con liquidación casi inmediata y acceso global, amplía de forma natural la profundidad del mercado", remarca. 

"Empieza a aparecer volumen en horarios en que hoy no existe y se incorpora capital que antes quedaba fuera por restricciones de acceso o timing", completa Chaves.

Tokenización en Argentina

Ese cambio arrastra, de forma inevitable, a la formación de precios. El mercado deja de depender de aperturas con gaps y comienza a reflejar la información en tiempo real. "No solo mejora la eficiencia, también reduce distorsiones típicas del esquema actual, ya que muchas veces las cotizaciones reaccionan con retraso a eventos relevantes", agrega Chaves.

El impacto sobre los intermediarios será más lento, pero también más profundo. "La tokenización no elimina al sistema financiero tradicional, lo obliga a reinventarse. La compensación y liquidación pierden relevancia relativa, mientras ganan peso la custodia digital, la infraestructura tecnológica y el cumplimiento regulatorio. Es una transición", afirma.

Para Chaves, la regulación acelerará todo, ya que "sin reglas claras, el capital institucional no entra con fuerza: eso está cambiando y es el verdadero punto de inflexión. La demanda ya existe y los incentivos económicos son evidentes, pero solo se activan cuando el marco regulatorio reduce la incertidumbre.

Desde la dinámica de mercado, el impacto tampoco es lineal: el pricing se vuelve más continuo, preciso y alineado con la información global, al eliminar el riesgo overnight. La volatilidad, en cambio, no desaparece sino que se redistribuye. "En el corto plazo puede intensificarse en horarios no tradicionales, pero en el largo tiende a suavizarse gracias a una mayor liquidez y capacidad de absorción de shocks", sostiene.

Ese efecto "24/7" ya se registró en Argentina: el AL30 tokenizado por Ripio fue muy operado durante el fin de semana de las elecciones legislativas de octubre, presionando los precios de la apertura del lunes siguiente. No es un bono cualquiera: es el más usado para acceder a dólar MEP.

El experimento argentino que anticipa el cambio

En Argentina, la CNV ya comenzó a experimentar con la tokenización de CEDEAR, acciones, fideicomisos, bonos y obligaciones negociables adaptando la regulación: 

Carolina Gama, Country Manager de Bitget para Argentina, sostiene que la integración de las criptomonedas en la infraestructura bursátil refleja una convergencia más amplia e inevitable entre las finanzas tradicionales (TradFi) y los activos digitales.

Cree que el primer impacto será sobre la liquidez, que en una primera etapa puede fragmentarse entre distintos mercados y zonas horarias, pero luego tenderá a profundizarse con la expansión global. Además, espera que la formación de precios también evolucionaría hacia un esquema más continuo, con menor incidencia de los cierres de mercado y nuevos patrones de volatilidad.

"Para que escale de forma significativa se necesita más claridad regulatoria, infraestructura robusta e incentivos económicos claros para emisores e inversores", señala.

Y  anticipa que "las plataformas cripto buscan posicionarse como nuevos intermediarios digitales, combinando eficiencia, liquidez y una experiencia integrada para los usuarios".

"De todas formas, la transición va a ser gradual. No esperamos un proceso disruptivo de corto plazo, sino una evolución progresiva dentro del sistema financiero", concluye.

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