Desde enero de 2026, el mapa de la fiscalización internacional empezó a cambiar de forma silenciosa pero profunda.

La combinación entre el nuevo estándar global de intercambio automático de información fiscal (CRS 2.0) y la directiva europea DAC8 marca un antes y un después para miles de argentinos que cobran servicios al exterior mediante plataformas digitales.

El foco ya no está solo en bancos y billeteras locales: ahora también alcanza a plataformas de pago utilizadas por freelancers, desarrolladores, diseñadores y profesionales que trabajan para clientes fuera del país.

La consecuencia directa es que parte de esa información comenzará a fluir hacia la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).

Qué son DAC8 y CRS 2.0

La Directiva DAC8 es una actualización del régimen de cooperación administrativa fiscal dentro de la Unión Europea.

Amplía el alcance del intercambio automático de información para incluir plataformas digitales, dinero electrónico y criptoactivos, obligando a los proveedores a identificar a sus usuarios y reportar datos relevantes a las autoridades fiscales.

En paralelo, la OCDE impulsó una actualización del estándar global conocido como Common Reporting Standard (CRS). El CRS 2.0 incorpora instrumentos financieros y estructuras digitales que hasta ahora quedaban en zonas grises regulatorias. La Argentina se sumó el año pasado a estos sistemas.

Argentina firmó su adhesión al CRS 2.0 en 2025, lo que habilita a ARCA a recibir información desde jurisdicciones adheridas, sin necesidad de pedidos puntuales ni acuerdos bilaterales específicos.

Qué tipo de datos se compartirán con ARCA

El intercambio no se limita a montos globales. Las plataformas alcanzadas deberán reportar, entre otros datos:

Para ARCA, esta información permite cruzar datos con declaraciones juradas locales y detectar inconsistencias entre ingresos declarados y fondos mantenidos o cobrados en el exterior.

Plataformas que podrían reportar datos a ARCA

El punto clave no es la nacionalidad del usuario, sino dónde está regulada la plataforma y si opera bajo jurisdicciones adheridas al CRS 2.0 o a DAC8. A continuación, la lista de compañías que podrían brindar datos al fisco argentino:

1. Wise

Wise (ex TransferWise) es una de las plataformas más utilizadas por freelancers argentinos. Si bien su casa matriz está en el Reino Unido, mantiene licencias y operaciones reguladas en países de la Unión Europea y cumple con los estándares de reporte del CRS.

Eso implica que Wise debe identificar la residencia fiscal de sus usuarios y reportar información a la autoridad fiscal correspondiente, que luego puede intercambiar esos datos con Argentina.

2. Payoneer

El caso de Payoneer es más complejo. La compañía está radicada en Estados Unidos (país que no adhiere al CRS), pero también opera a través de Payoneer Europe Limited, con base en Irlanda.

Las cuentas, tarjetas y flujos que pasen por su estructura europea quedan potencialmente alcanzados por el CRS 2.0 y por la DAC8, lo que abre la puerta a reportes indirectos hacia ARCA.

3. Otras plataformas y bancos digitales

Servicios como Revolut, N26 u otras cuentas digitales con IBAN europeo (similar al CBU argentino) también están obligados a reportar información fiscal bajo estos esquemas.

En cambio, plataformas puramente estadounidenses como PayPal no reportan bajo CRS, aunque sí pueden quedar alcanzadas por acuerdos bilaterales tipo FATCA, con un alcance más limitado.

Impacto directo en freelancers argentinos

Para quienes cobran servicios al exterior, el cambio es estructural: tener una cuenta fuera del país ya no implica invisibilidad fiscal.

Si la plataforma donde se reciben los pagos está sujeta al CRS 2.0 y el usuario figura como residente fiscal argentino, la información terminará llegando a ARCA en los ciclos de intercambio automático, con reportes correspondientes al año fiscal 2026 y primeros cruces esperados en 2027.

El avance de DAC8 y CRS 2.0 consolida una tendencia clara: la fiscalización se vuelve global, automática y digital.

Para los freelancers argentinos, el desafío ya no pasa por "esconder" ingresos, sino por ordenar su situación fiscal, entender qué plataformas reportan información y planificar correctamente su estructura impositiva en un mundo donde las fronteras financieras son cada vez más porosas.

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