La minería argentina cerró 2025 con exportaciones por USD 6.037 millones, marcando un récord histórico impulsado principalmente por el fuerte aumento de las ventas de oro y plata, favorecidas por la suba de precios internacionales.
Sin embargo, desde el punto de vista productivo, el dato más relevante fue la evolución de los volúmenes de extracción y exportación de litio, que cerraron el año levemente por encima de USD 900 millones.
Las proyecciones indican que en 2026 el litio podría superar con amplitud los USD 1.000 millones exportados, ubicándose al nivel o por encima de complejos tradicionales como aluminio, siderurgia, maní y economías regionales.
Ese protagonismo contrasta con el pico especulativo de 2022, cuando el Carbonato de Litio alcanzó valores excepcionales en medio de una fuerte competencia global por asegurar suministros para la industria de baterías.
Del derrumbe de precios a la recuperación del mercado
Tras el auge de 2022, los años siguientes estuvieron marcados por un fuerte desplome de precios, impulsado por nuevas inversiones coordinadas desde China y la expansión de oferta en África y otros mercados emergentes.
El valor del carbonato de litio equivalente cayó por debajo de los USD 9.000 la tonelada, afectando la rentabilidad global y redefiniendo estrategias productivas en un mercado cuya medición integra distintas formulaciones químicas bajo la métrica LCE.
La manipulación de precios denunciada en su momento por una comisión del Congreso de Estados Unidos comenzó a debilitarse hacia fines de 2025, cuando el mercado spot chino mostró señales claras de recuperación.
Ese cambio se evidenció el 12 de enero, cuando los precios en China superaron los USD 20.000 por tonelada de LCE, un repunte que Joe Lowry calificó como "sólido" dentro de un mercado históricamente volátil.
"El ritmo de recuperación me ha sorprendido, pero los precios del litio son siempre muy difíciles de predecir", afirmó Lowry, conocido como Mister Lithium, al analizar el nuevo escenario global.
El especialista recordó además que China logró instalar la idea de control total del mercado, aunque advirtió previamente que ese relato perdería credibilidad durante la segunda mitad de la década actual.
Desde la Argentina, Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), remarcó que la demanda global crece entre 25% y 30%, independientemente de decisiones tácticas de China sobre stock y comercialización.
"Es difícil asegurar que el precio se mantenga en USD 20.000, lo seguro es que está aumentando la demanda", sostuvo Cacciola, subrayando que el mercado aún busca un nuevo equilibrio sostenible.
Demanda firme y señales de un mercado más ajustado
Mientras los precios fluctuaban, la demanda mundial de litio para baterías de vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento estacionario continuó creciendo, consolidando un cambio estructural en el balance global entre oferta y consumo.
En 2024, la oferta superó la demanda en unas 25.000 toneladas, pero esa brecha se redujo significativamente en 2025 y podría transformarse en déficit durante 2026, según proyecciones sectoriales.
Informes especializados anticipan que el exceso de demanda alcanzaría unas 1.500 toneladas en 2026, ampliándose en los años siguientes si no se aceleran nuevos proyectos productivos.
Un reporte de la Asociación China de Vehículos de Pasajeros destacó que la penetración de vehículos eléctricos e híbridos en ese país rozó el 60%, reforzando la presión sobre el abastecimiento de litio.
La competencia por asegurar suministros podría llevar los precios hasta USD 27.000 por tonelada de LCE, aunque el mercado continúa dominado por contratos de largo plazo más estables que el segmento spot.
Benchmark Mineral Intelligence señaló que incluso valores cercanos a USD 20.000 reflejan un mercado con fundamentos en mejora y expectativas más alineadas con la demanda real.
"La confianza se ha visto reforzada por el renovado respaldo político a los vehículos eléctricos y los próximos cambios en las normas de exportación de baterías de iones de litio, lo que ha impulsado el interés de compra en el extranjero.", destacó la consultora minera con sede en Londres.
Al mismo tiempo, la oferta permanece restringida por permisos más exigentes y reinicios demorados, haciendo que el reequilibrio se produzca principalmente vía precios y no por aumentos rápidos de producción.
El escenario que se abre para la Argentina
Analistas coinciden en que la reciente suba también responde a factores estacionales vinculados al año nuevo chino, cuando fabricantes de baterías buscan recomponer inventarios ante interrupciones logísticas previsibles.
Federico Gay, de Benchmark, explicó que la combinación de inventarios bajos, restricciones de oferta en países clave y escasa disponibilidad spot obligó a los procesadores a pagar precios más altos.
Si bien anticipa una corrección luego de marzo, Gay estima que los valores se estabilizarán entre USD 15.000 y USD 17.000, niveles muy superiores a los observados durante la crisis reciente.
Ese escenario abre una oportunidad concreta para la Argentina, que ya cuenta con siete operaciones litíferas en producción y una capacidad instalada superior a 200.000 toneladas anuales.
Joe Lowry destacó que "los resultados de Lithium Argentina en Cauchari son un gran ejemplo del progreso productivo de Argentina", subrayando el desempeño de los proyectos locales.
También resaltó el avance de Eramet en el Salar Centenario Ratones, la primera operación argentina basada íntegramente en extracción directa y con tecnología patentada para litio grado batería.
Además, si los precios se sostienen y se extiende el plazo de adhesión al RIGI, al menos cuatro proyectos litíferos adicionales podrían entrar en producción en los próximos años.
El secretario de Minería, Luis Lucero, proyectó que hacia 2035 la capacidad instalada alcanzará 650.000 toneladas anuales, consolidando un futuro "muy importante" para el litio argentino.