Mientras la criptomoneda principal perdió 13% en una semana y pelea por volver a los u$s80.000, los analistas detectan que Bitcoin y Ethereum atraviesan un cambio de régimen silencioso pero profundo. Dejaron de moverse por narrativa propia y pasaron a orbitar el humor del mercado de acciones ligadas a inteligencia artificial.
Desde mediados del año pasado, la sensibilidad de las principales criptomonedas a los movimientos de Nvidia, Microsoft y Alphabet se intensificó de manera clara, lo que marcó un punto de inflexión en la dinámica del mercado cripto.
La lectura puede resultar incómoda para los puristas del mercado cripto, pues parece que Bitcoin ya no lidera ciclos, los sigue. Cuando el trade de IA acelera y Wall Street se inclina por activos de crecimiento, BTC y ETF acompañan. Pero cuando el mercado empieza a cuestionar valuaciones o reduce riesgo, el ajuste en cripto es más profundo y la volatilidad juega en contra.
El último tramo del gráfico refuerza esta idea. Mientras las acciones tecnológicas mantienen retornos positivos –con correcciones pero sin colapsos–, las dos principales activos virtuales terminan en terreno negativo.
Comparación entre las acciones tecnológicas y las criptomonedas
En otras palabras: cripto sube menos cuando el apetito por riesgo está encendido y cae más cuando el mercado pisa el freno. Eso no es cobertura macro ni "oro digital": es beta amplificada del Nasdaq.
Ethereum queda todavía peor parado: su desempeño relativo frente a Bitcoin es más débil, con caídas más pronunciadas en los episodios de corrección. El mercado parece tratarlo menos como activo monetario y más como activo tecnológico puro, más expuesto al ciclo de growth y, por lo tanto, más vulnerable cuando la narrativa de IA se enfría.
La IA no fija el precio de las criptos, pero acelera el juego
Ramiro Rodríguez, CFO de finwind, señala a iProUP que la cotización de Bitcoin y Ethereum está influenciada por muchos factores, como la demanda real, crecimiento del interés institucional, cambios regulatorios, la adopción a nivel global, el contexto macroeconómico, el mayor o menor apetito por el riesgo y los avances tecnológicos.
"No vemos un impacto directo de la inteligencia artificial en el precio de las criptomonedas en sí, aunque sí se puede pensar que su influencia aparece a través del uso de bots de trading automatizados basados en modelos de IA", comenta Rodríguez.
El experto explica que, durante 2025, se desarrollaron muchos sistemas de este tipo para ejecutar estrategias, automatizando puntos de entrada y salida y reduciendo errores emocionales del operador humano.
Según el experto, "esto no quiere decir que el precio de Bitcoin o Ethereum dependa de la IA, sino que su impacto se da más bien en la forma en que se ejecutan las operaciones, en las estrategias y en la liquidez del mercado, lo que puede acelerar movimientos y patrones técnicos sin cambiar los fundamentos de estos activos".
"Esperamos que este sea un año volátil, en el que la macro global va a seguir influyendo muchísimo, donde las expectativas de tasas, inflación, liquidez de mercado y el apetito por riesgo van a mover los precios de las cripto tanto como noticias específicas del sector", concluye.
Cripto no es IA, pero viaja en el mismo relato
Renato Campos, analista de mercados de GH trading, señala que no es que las criptomonedas "se hayan convertido en activos de IA", sino que el mercado las está leyendo como parte del mismo relato de transformación digital. "Y cuando los relatos dominan, los precios tienden a moverse juntos", asegura.
Para Campos, más que un cambio en los fundamentos propios de las divisas digitales, lo que sucede es una convergencia narrativa y de flujos. "Ambos activos siguen siendo percibidos como apuestas de largo plazo a la digitalización del sistema financiero y tecnológico", sostiene.
En un contexto en el que la inteligencia artificial concentra inversión, atención y expectativas de productividad futura, el mercado tiende a agrupar activos que representan "tecnología de próxima generación" dentro de un mismo paraguas.
"Así como en equity vemos a Nvidia, Microsoft o los data centers liderar el ciclo, en el mundo cripto Bitcoin y Ethereum cumplen ese rol simbólico", dice Campos.
Algo interesante, plantea el estratega, y no menor es que los grandes inversores ya no tratan a los criptoactivos como un mercado aislado, sino como parte del universo de activos de riesgo.
"Por eso, cuando miramos a estas monedas en su individualidad, podemos rescatar algunas correlaciones que se vuelven evidentes. Su rol como infraestructura tecnológica, smart contracts y tokenización, lo conecta con nuevas aplicaciones impulsadas por IA en el caso de Ethereum", agrega Campos.
Bitcoin, en tanto, se apoya más en su carácter de activo escaso y "reserva alternativa", comparado con el oro, ganando tracción cuando el optimismo tecnológico se combina con cobertura frente a la política monetaria y fiscal.
"Lo más probable es que esta dinámica continúe, aunque con matices. Mientras la narrativa de Inteligencia Artificial siga dominando los mercados, BTC y ETH difícilmente se desacoplarán del sentimiento tecnológico global", advierte Campos.
El canal que une acciones, IA y Bitcoin
El analista de mercados Iván Bolé plantea que Bitcoin y Ethereum no cotizan "al ritmo de todo", sino que funcionan como bienes de lujo dentro del universo financiero. "Cuando el consumo cae –o cuando el mercado se pone nervioso– los primeros en sufrir son los activos de mayor riesgo. En ese esquema, BTC y ETH pertenecen claramente a la categoría de high risk assets", explica.
El espectro de riesgo es amplio. En un extremo están los activos tradicionales –bonos y acciones– y, en el otro, los de riesgo elevado y menor profundidad, como altcoins, memecoins y derivados, sostiene bolé. "Dentro del mundo cripto, el grupo 'serio' se reduce a pocos nombres: Bitcoin, Ethereum y, con suerte, BNB y Solana. El resto juega en otra liga", analiza el experto.
Para el experto, cuando se produce una rotación de cartera en acciones, algo clásico de fin de año y que hoy todavía está en marcha, ese movimiento no es neutral para los activos de riesgo. "Si aparecen dudas sobre las acciones más volátiles, el ajuste se amplifica y termina impactando con más fuerza en Bitcoin y Ethereum", explica.
Ahí aparece el vínculo con la inteligencia artificial. Las acciones que más se inflaron fueron las tecnológicas asociadas a IA. "Hoy, con la rotación en marcha, surgen dudas sobre si las valuaciones no se adelantaron demasiado. No es un cuestionamiento a la tecnología –que sigue siendo prometedora– sino al precio que el mercado estaba dispuesto a pagar", plantea.
Bolé recuerda que desde la llegada de los ETF, Wall Street y BTC están conectados por canales líquidos y conocidos. "Los cambios de humor, las tomas de ganancias y los recortes de exposición en acciones terminan trasladándose al mercado cripto. La idea de que 'Bitcoin se adelanta' puede traducirse así: al ser un activo de alto riesgo, reacciona antes y con más intensidad a las rotaciones", comenta.
La implicancia hacia 2026 es clara. Si este régimen se mantiene, Bitcoin y Ethereum no volarán solos. Necesitan un catalizador propio –una narrativa verdaderamente disruptiva o un shock de liquidez global– para despegar sin depender de Wall Street. En un escenario de lateralización o corrección suave del Nasdaq, el riesgo es que cripto enfrente drawdowns más profundos, por pura mecánica de beta.