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La paradoja del primer empleo: cómo formarse y ganar experiencia en la era de la IA

El desafío para las nuevas generaciones será aprender a liderar la tecnología y convertirla en un amplificador de su propio potencial
Empleo 4.0
02.11.2026 • 14:00hs • Empleo 4.0

Puntos importantes

IA Generativa elimina tareas operativas júnior, creando una paradoja para la adquisición de experiencia laboral.

Se deben rediseñar los roles júnior en empresas y promover una formación híbrida que combine técnica y criterio.

Las organizaciones deben ser co-educadoras, ofreciendo mentoría y exposición a decisiones para desarrollar talento joven.

Históricamente, y durante muchos años, los profesionales júnior asumieron las tareas más bien repetitivas, estandarizadas y operativas de una organización a cambio de visibilidad y, principalmente, experiencia.

Esta era la puerta de entrada al mercado laboral, y en ese terreno base se templaba el criterio profesional, se aprendían los códigos de la industria y se daba el primer paso en la construcción de una carrera de largo plazo.

Hoy nos encontramos frente a una importante disrupción estructural. La adopción acelerada de la Inteligencia Artificial Generativa y la automatización agéntica, absorbieron en cuestión de meses gran parte de esas tareas iniciales de procesamiento de datos, análisis preliminares o redacción de código base. 

Una transformación que trajo una paradoja compleja: ¿cómo se gana la experiencia requerida para ingresar al mercado si la herramienta tecnológica elimina precisamente las posiciones donde esa experiencia solía construirse?

A esta encrucijada se le suma además un cambio en las decisiones de formación. Ante la urgencia de inserción y la demanda del mercado, cada vez más jóvenes optan por tecnicaturas, bootcamps y certificaciones cortas.

Y si bien estas alternativas ofrecen un pasaje rápido hacia competencias técnicas puntuales y muy demandadas en el corto plazo, corren el riesgo de quedar rápidamente obsoletas si no están acompañadas por una arquitectura conceptual más profunda.

Superar esta paradoja no implica rechazar la formación técnica corta ni intentar frenar el avance de la automatización; exige rediseñar el mapa de ingreso al mundo corporativo bajo tres pilares fundamentales.

En primer lugar, el rediseño de las posiciones júnior en las empresas. Las organizaciones no pueden limitarse a congelar las búsquedas de perfiles iniciales solo porque la IA resuelve el trabajo operativo.

Reemplazar la cantera de talento joven por algoritmos es una decisión cortoplacista que erosiona la línea de sucesión futura de cualquier compañía.

Los roles júnior deben evolucionar hacia posiciones de supervisión asistida, donde desde el día uno el joven profesional aprenda a orquestar herramientas de IA, auditar la calidad de los entregables y enfocar su tiempo en la interpretación estratégica de los datos y la formación de criterio para el futuro.

También deberíamos seguir profundizando en la idea de una formación híbrida, que combine aprendizaje técnico rápido con una formación más amplia y profunda. La discusión no debería ser si conviene estudiar una carrera tradicional de varios años o un curso corto de pocos meses.

El mercado necesita personas que puedan incorporar rápidamente herramientas y conocimientos técnicos, pero también que sepan pensar, tomar decisiones, comunicar, resolver problemas y adaptarse a los cambios. 

En ese sentido, la formación técnica permite acceder más rápido a una primera oportunidad laboral, pero para sostener una carrera hacen falta otras capacidades que la tecnología no puede reemplazar fácilmente: criterio, pensamiento estratégico, formulación de problemas, comunicación, ética y capacidad de aprender de manera continua.

Esto es todavía más importante en una época en la que el conocimiento está cada vez más disponible: si todos podemos acceder a la información, el diferencial ya no está solamente en saber, sino en qué somos capaces de hacer con eso para aportar valor. 

Finalmente, la empresa debe pensarse desde una visión de co-educadora y aceleradora de criterio.

Ante la brecha entre la oferta académica y la velocidad tecnológica, las compañías deben asumir un rol activo en la formación interna de sus talentos, y el aprendizaje en el lugar de trabajo (on-the-job training) debe mutar de la repetición de tareas mecánicas hacia esquemas de mentoría directa, resolución de casos reales en equipo y exposición temprana a la toma de decisiones.

La oportunidad es enorme: combinar una educación más ágil, habilidades humanas cada vez más valiosas y organizaciones capaces de formar talento en movimiento.

*Por Juan Manuel Cueto, Managing Partner en Hires, una compañía de Wall Chase.

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