Aprender implica equivocarse, observar y participar gradualmente en decisiones. Si esa etapa desaparece, el mercado buscará experiencia que nunca se generó
20.10.2026 • 14:00hs • COLUMNA
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La paradoja de la IA: si cada vez necesitamos menos juniors, ¿de dónde saldrán los próximos seniors?
Esta mañana pude avanzar en cinco frentes distintos gracias a la inteligencia artificial: administración, comercial, contenidos, diseño y web.
La diferencia con el pasado no está en la cantidad de tareas, sino en la velocidad y simultaneidad con la que hoy se pueden ejecutar. Sin embargo, el verdadero cuello de botella ya no es la ejecución, sino el criterio: alguien debe decidir qué pedir, dar contexto, revisar, corregir y asumir la responsabilidad final.
Antes, muchas de esas tareas iniciales eran realizadas por perfiles junior, lo que les permitía aprender y construir experiencia.
Hoy, al automatizar esas funciones, corremos el riesgo de eliminar la puerta de entrada al mundo laboral.
El Barómetro Global de IA en el Empleo 2026 de PwC confirma esta tensión: los puestos junior más expuestos a la IA exigen cada vez más habilidades de perfiles senior, y las vacantes de entrada "seniorizadas" crecieron 35% desde 2019, mientras otros puestos iniciales se redujeron 10%.
En el Coloquio de IDEA, empresarios remarcaron la dificultad de captar perfiles júnior frente a la creciente demanda de seniors.
La paradoja es clara: necesitamos más personas con criterio, pero ese criterio se construía en tareas simples que hoy están automatizadas.
Aprender implicaba equivocarse, observar a otros y participar gradualmente en decisiones. Si esa etapa desaparece, el mercado podría terminar buscando experiencia que nunca se generó.
El Work Trend Index 2026 de Microsoft muestra que el 66% de los trabajadores que usan IA dedica más tiempo a tareas de alto valor y el 58% produce trabajos que antes no podía.
Yo mismo me reconozco en esos datos, pero advierto que ganar tiempo no significa usarlo mejor: podemos llenarlo con más tareas y el problema pasa a ser la administración de nuestra capacidad.
La conclusión es que el debate sobre el futuro del trabajo no debe centrarse solo en cuántos puestos reemplazará la inteligencia artificial, sino en cómo formamos criterio en un entorno donde ejecutar es cada vez más fácil.
Necesitamos nuevas experiencias de entrada: más mentoría, participación en problemas reales, revisión de casos y espacios para equivocarse y aprender.
El gran desafío será desarrollar a los próximos seniors y aprender a administrar una capacidad de trabajo que nunca antes tuvimos.
*Por Débora Wolosky, Licenciada en RRHH y directora de la consultora TIKRRHH