La carrera por construir inteligencia artificial (IA) se convirtió en un pilar inesperado de la economía global. Según la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, la fuerte inversión en infraestructura de IA es una de las razones por las que el crecimiento mundial se mantiene en torno al 3% en 2026.
La contracara es que la misma tecnología que hoy sostiene la actividad puede aumentar, degradar o eliminar cerca del 40% de los empleos del planeta. Georgieva planteó el diagnóstico en un discurso previo en Singapur, el 7 de octubre, y lo retomó en Bangkok, durante las Reuniones Anuales del FMI y el Banco Mundial, que se extienden hasta el 18 de octubre.
¿Qué dijo el FMI sobre la IA y el crecimiento de la economía mundial?
Para Georgieva, la economía global está atrapada entre dos fuerzas opuestas:
- Por un lado, un shock negativo de oferta por los altos precios de la energía vinculados a los conflictos en Medio Oriente
- Por otro, un shock positivo de demanda por la inversión en inteligencia artificial, que además alimenta la inflación
"El impacto combinado de estas dos fuerzas es muy desigual en el mundo", sostuvo.
El matiz es importante: el crecimiento de alrededor del 3% depende en buena medida del gasto de capital en IA y no de una recuperación amplia.
La proyección de julio del FMI para 2026 fue de 3,0%, una décima menos que en abril, y el organismo publicará una actualización el martes. Georgieva también advirtió sobre niveles récord de deuda pública.
¿Cuántos empleos puede afectar la inteligencia artificial?
Según Giorgieva, el 40% de los puestos de trabajo a nivel global. En las economías avanzadas el porcentaje sube a 60%, mientras que en los países de menores ingresos el impacto estimado se ubica entre 23% y 26% del empleo.
Conviene leer el dato con precisión. El FMI habla de empleos que podrían ser potenciados, transformados, degradados o eliminados, una categoría mucho más amplia que la pérdida directa de puestos.
Georgieva usó por primera vez la imagen del "tsunami de movimiento lento" en mayo de 2024 y la repitió en Davos, con un detalle más duro: la IA tiende a eliminar primero las tareas que componen los empleos de entrada, por lo que los jóvenes que buscan su primer trabajo son los más expuestos.
¿Qué países se benefician más del boom de la IA?
Los beneficios están concentrados. Según la titular del FMI, Estados Unidos, China e India son los principales productores de IA, mientras que muchas de las empresas que construyen la infraestructura necesaria están en Asia, incluida Tailandia.
El hardware de IA y los productos tecnológicos asociados ya representan más de una décima parte del comercio mundial de bienes. Además, cinco de las otras siete economías del top 10 en comercio vinculado a la IA son proveedoras asiáticas de microprocesadores, memorias, máquinas para fabricar chips y robótica.
El FMI estima que la inversión en IA suma entre 0,5 y 1 punto porcentual al crecimiento de las economías avanzadas de Asia, y entre 0,2 y 0,8 puntos a las emergentes de la región. Del lado de la demanda, los grandes proveedores de nube de Estados Unidos acumulan compromisos por u$s835.000 millones.
¿Por qué la inteligencia artificial acelera la inflación?
El economista jefe del FMI, Pierre-Olivier Gourinchas, advirtió que la inversión en IA genera un efecto riqueza: la suba de las valuaciones bursátiles vuelve más ricos a los consumidores, que gastan más y empujan los precios antes de que lleguen las ganancias de productividad. La inflación general proyectada para 2026 es de 4,4%.
Ese cuadro contrasta con otro dato citado en la cobertura: una encuesta del NBER a 6.000 ejecutivos de los Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Australia encontró que cerca de 90% no reporta ganancias medibles de productividad ni de empleo por la IA en los últimos tres años.
El FMI, por su parte, calcula que una adopción bien hecha podría sumar hasta medio punto porcentual al crecimiento global por año en el largo plazo.
¿Qué trabajos crecen y cuáles caen con la IA?
Estados Unidos ofrece una vista previa. Alrededor del 10% de los empleos exige hoy habilidades de IA y, en general, con salarios más altos.
En paralelo, los trabajos rutinarios retroceden y crecen puestos de menor remuneración en la construcción y en los centros de datos, porque las instalaciones de IA necesitan ser edificadas y operadas por personas.
El patrón sugiere una polarización: más demanda para quienes dominan la tecnología, presión sobre las tareas repetitivas y creación de empleo físico, pero no necesariamente de calidad, en torno a la infraestructura.
¿Cómo afecta la IA a los impuestos y a las finanzas públicas?
Georgieva vinculó el cambio laboral con la política pública y mencionó implicaciones para la educación, los impuestos y las finanzas del Estado.
Muchos sistemas tributarios dependen en gran medida de los ingresos por salarios, de modo que una transformación en cómo se estructura y se paga el trabajo puede repercutir en la manera en que los gobiernos se financian.
También advirtió que la IA puede ampliar la brecha entre países ricos y pobres. Las naciones que no participan del ciclo de inversión reciben poco del impulso al crecimiento y, aun así, enfrentarán la disrupción laboral cuando la tecnología se difunda en sus mercados.