El mundo del trabajo está cambiando más rápido que nunca. Se proyecta que el 65% de las habilidades necesarias para los empleos va a transformarse antes de 2030, en un contexto atravesado por la inteligencia artificial, la automatización y nuevas dinámicas productivas.
El impacto ya se siente en América Latina y en Argentina, donde la digitalización y el crecimiento del ecosistema tecnológico están acelerando la demanda de nuevos perfiles. La inteligencia artificial no tiene precedentes en escala y velocidad de impacto, y los sistemas educativos actuales no están diseñados para seguir ese ritmo.
Este cambio no distingue industrias ni niveles de experiencia. Desde posiciones operativas hasta roles estratégicos, el mercado empieza a priorizar perfiles capaces de adaptarse, aprender y trabajar en entornos híbridos entre humanos y tecnología.
En paralelo, sectores como fintech, tecnología y servicios están liderando esta transformación en la región, impulsando nuevas formas de trabajo más flexibles y digitales.
El sistema educativo también enfrenta su propio punto de inflexión. El uso extendido de inteligencia artificial en el aprendizaje obliga a revisar cómo se construye el conocimiento y qué habilidades deben desarrollarse.
Según el informe Assessment Evolved, de Pearson, el verdadero desafío no es si los estudiantes usan inteligencia artificial, sino si están desarrollando las habilidades necesarias para trabajar con ella de forma efectiva.
En este contexto, el desajuste entre formación y empleo empieza a ser un problema estructural. Empresas en la región ya advierten dificultades para encontrar talento con las competencias adecuadas, mientras que muchos profesionales enfrentan la necesidad de reconvertirse en plazos cada vez más cortos.
Cinco claves para adaptarse al nuevo mapa del trabajo
Frente a este nuevo mapa del trabajo, especialistas coinciden en que la clave no está solo en adquirir conocimientos, sino en desarrollar capacidades transferibles y sostenibles en el tiempo. En ese sentido, la educación debe evolucionar para preparar a las personas para un mundo donde la inteligencia artificial será parte central del trabajo y del aprendizaje.
El cambio ya no es una tendencia: es una realidad que redefine las reglas del juego. Mientras algunas habilidades pierden relevancia, otras emergen con fuerza en un escenario donde la tecnología avanza más rápido que los sistemas educativos y laborales.
La diferencia estará en quiénes logren adaptarse a tiempo. En un mundo donde el conocimiento se vuelve rápidamente obsoleto, la capacidad de reinventarse deja de ser una opción para convertirse en la principal herramienta de supervivencia profesional. La educación debe preparar a las personas para un mundo donde la IA será parte central tanto del aprendizaje como del trabajo.
*Por Patricia Almendro, Gerente de Consultoría Académica de Pearson, empresa especializada en soluciones educativas y aprendizaje.