Puntos importantes
Antonia De Souza, Head of Blockchain & Cryptocurrencies de Visa, fue una de las figuras destacadas del Fintech Meetup Córdoba, en el que analizó el creciente protagonismo de las stablecoins como infraestructura para los pagos.
Para De Souza, el stock de stablecoins podría alcanzar los u$s3 trillones hacia 2030, partiendo de un nivel considerablemente menor en agosto de 2026. Su lectura sobre el momento del mercado fue directa: "Ya no da para hablar de que es hype".
El impacto del dólar cripto en Argentina
Consultada por iProUP sobre si hay que dejar de pensarlas como un fenómeno pasajero, la ejecutiva no dudó. "Sin duda. Las stablecoins están haciendo una evolución en el mercado financiero. No es algo que solo estuvieran siendo un paréntesis. Están siendo de verdad un cambio muy grande, una disrupción en cómo el mercado financiero se mueve".
Y explicó cómo eso se traduce en decisiones de la compañía. "Nosotros en Visa entendemos que tenemos que ofrecer esas soluciones para nuestros clientes, para que ellos puedan elegir cómo hacerlo o qué caso de uso les atrae más".
Los datos que presentó la ejecutiva ubican al país en un lugar destacado del mapa regional. Vale recordar que, según cifras de Chainalysis, Argentina registra u$s88.500 millones en operaciones vinculadas a criptoactivos, con un crecimiento del 15,3% en el uso de cripto. América Latina, en conjunto, registró un crecimiento cercano al 10%, con una participación importante de las stablecoins dentro de ese volumen.
De Souza dejó planteada una pregunta que apuntó directamente al auditorio de bancos y fintech presentes en Córdoba. La cuestión no es solo cuánto crece el mercado, sino cuánto de ese movimiento está ocurriendo dentro de los propios negocios de cada compañía.
"Las transacciones están siendo hechas, los casos de uso están siendo desarrollados", señaló, antes de poner el foco en si las empresas de la región están aprovechando esas oportunidades o mirando cómo pasan.
Para dimensionar el dato local, ese volumen ubica a Argentina entre los mercados cripto más activos de América Latina en términos per cápita, un fenómeno que se explica menos por entusiasmo tecnológico y más por décadas de inflación y restricciones cambiarias.
Durante su presentación, señaló que el país ya concentra u$s88.500 millones en operaciones vinculadas al ecosistema cripto, un volumen que representa un crecimiento interanual del 15,3%. El futuro de estos activos estará atado a la industria financiera.
Además, mencionó a Pomelo y Lemon, ambas nacidas en Argentina, entre las fintech que ya incorporaron cripto y stablecoins a sus modelos de negocio. También señaló que empresas originarias de otros mercados están comenzando a instalar operaciones en la región.
El ejemplo del barco que cuesta u$s100.000 por día
El caso de uso más concreto que planteó la ejecutiva no tiene nada que ver con invertir en cripto. De Souza contó el caso de un cliente del comercio exterior. Si un barco llega al puerto un viernes o un sábado en lugar de un lunes, cada día adicional puede representar un costo de u$s100.000, porque el pago queda sujeto a los horarios del sistema bancario tradicional.
En ese tipo de operaciones, explicó, las stablecoins permiten mover el dinero sin esperar al siguiente día hábil. Ese es el argumento central de la industria de pagos sobre por qué esta tecnología importa. Es decir, no se trata de especular con el precio de un activo, sino de que el dinero se mueva las 24 horas, los siete días de la semana, en un sistema en que los bancos cierran los fines de semana.
Según explicó, los principales volúmenes todavía están concentrados en el mercado institucional y las transacciones B2B, aunque también crecen los casos B2C y C2B a medida que aparecen nuevas aplicaciones.
En diálogo con iProUP, la ejecutiva planteó qué escenario regulatorio le parece propicio para un país que avanza hacia un marco que eventualmente permita a los bancos ofrecer criptomonedas.
Su respuesta empezó reconociendo la posición del regulador. "Comprendemos que el regulador tiene restricciones porque también quiere proteger a sus clientes, y nosotros tenemos mucha conciencia de eso", señaló.
Y describió el rol que la compañía dice estar cumpliendo. "Estamos acá muy cerca del regulador y de las asociaciones, ayudando a compartir un poco más de lo que el mercado está sintiendo y cómo construir algo que proteja a los usuarios, pero que no impida la innovación".
La definición de fondo fue explícita: "Al final del día, esta visión de Visa es ayudar a tener una regulación que sí posibilite que la innovación pase, pero que tampoco deje de lado la seguridad y la protección para los usuarios finales, porque eso no sería bueno".
La discusión regulatoria está abierta en varios frentes simultáneos. En Estados Unidos, la Clarity Act no consiguió los votos necesarios en el Senado el 15 de septiembre de 2026. En Europa, el Sistema Europeo de Bancos Centrales pidió el 22 de septiembre endurecer las normas sobre stablecoins, incluida la prohibición de cualquier rendimiento. Y en Argentina, el anteproyecto de desregulación todavía no resuelve la clasificación de activos.
Las apuestas concretas que ya tiene Visa sobre la mesa
La compañía no está mirando el fenómeno desde afuera, y la ejecutiva detalló tres frentes de trabajo:
- Rampas de entrada y salida: Visa desarrolla soluciones para que sus clientes puedan acceder a estos activos, tanto mediante mecanismos de ingreso como de salida del ecosistema cripto
- Pagos en comercios con activos digitales: trabaja para que fintech y criptofintech puedan usar activos digitales desde sus billeteras para pagar en establecimientos que forman parte de su red
- OpenUSD: la compañía participa junto con más de 140 empresas en un consorcio para desarrollar esta stablecoin orientada al mercado financiero, basada en un modelo de distribución de ingresos entre los participantes
Sobre por qué una compañía con la escala de Visa se mete en este terreno, su respuesta fue categórica: "Siempre. Nosotros tenemos la innovación en nuestro ADN, entonces estamos siempre enfocados en mirar, sea para las stablecoins, sea para la inteligencia artificial. Hemos hecho inversiones en muchos de esos frentes, exactamente porque sabemos que todo esto hace parte del futuro".
Y cerró con la frase que resume la estrategia defensiva de cualquier incumbente frente a una tecnología disruptiva: "Visa no es la forma de hacer pagos del pasado. Quiere mantenerse siendo la mejor forma de pagar y hacer pagos, no importa cuándo".
La metáfora que usó De Souza durante su keynote para describir el momento del sector fue la siguiente: "Las stablecoins nos dan como una hoja en blanco para desbloquear muchas cosas".
Su planteo es que todavía existe una cantidad enorme de casos de uso por desarrollar, y que el desafío para bancos y fintech pasa por identificar cuáles tienen sentido para cada negocio en particular.
Ese diagnóstico coincide con lo que muestran los datos del mercado argentino. Millones de personas ya usan stablecoins en dólares como refugio del peso, para cobrar trabajos freelance o pagar proveedores. Pero esos casos de uso se desarrollaron fuera del sistema financiero formal, no dentro de él.
La pregunta que queda planteada para bancos y fintech locales no es si el fenómeno va a ocurrir. Ya ocurrió. Es si van a participar de él o mirarlo desde afuera.
El crédito también estuvo en la agenda del encuentro
El debate sobre stablecoins fue uno de los capítulos del Fintech Meetup Córdoba, pero no el único.
En el panel dedicado al estado del crédito en Argentina, Marcelo Fernández, de Bancor, puso el foco en la relación entre ahorro y crédito, y señaló que la rueda del crédito comienza en el ahorro de largo plazo. También se refirió al peso de la economía informal.
Federico Chimento, CFO de Moni, explicó que la compañía trabaja con productos de corto plazo y señaló que las métricas que venían observando desde el año pasado podrían mostrar una evolución favorable hacia fines de este año y comienzos del próximo.
Esa lectura sobre la mora contrasta con los últimos datos oficiales. El BCRA ubicó la irregularidad de las familias en 12,9% en julio de 2026, y un informe del Banco Nación difundido el 14 de septiembre sostuvo que el proceso de normalización todavía no está consolidado.
El encuentro incluyó además paneles sobre transformación del sistema financiero, infraestructura para nuevos servicios financieros e identidad y Open Data.