Puntos importantes
Una familia puede heredar legalmente los bitcoins de una persona fallecida y, aun así, no poder moverlos. La diferencia está en quién custodiaba las claves. Un informe sobre la oferta de Bitcoin pone cifras al problema, aunque advierte que una moneda inmóvil no necesariamente está perdida.
Una persona muere y deja dos bitcoins. Su familia encuentra un testamento que los menciona, pero no la frase de recuperación de la billetera donde están guardados.
Puede demostrar que esos fondos forman parte de la herencia. Puede incluso ver las monedas en la blockchain. Lo que no puede hacer es transferirlas.
En Bitcoin, conocer la existencia de un activo y tener acceso a él son dos cosas distintas. La red exige una firma realizada con la clave privada correspondiente. No hay una oficina central capaz de restablecerla cuando el titular fallece.
"Bitcoin no funciona como una cuenta bancaria ni se hereda por la vía tradicional: en esta red, quien tiene la llave privada o semilla, tiene el dinero. Si una persona fallece sin dejar un plan, el destino de sus fondos depende de dónde estaban guardados", explica Iñaki Apezteguia, cofundador de Crossing Capital.
El problema empieza a adquirir otra escala a medida que deja de ser una inversión experimental y pasa a formar parte del ahorro de personas y empresas.
Un informe de BitGo, elaborado a partir de datos de Glassnode y Fidelity Digital Assets, estima que la oferta efectivamente disponible podría ubicarse entre 15,8 y 17,5 millones de BTC, frente a los cerca de 20 millones ya emitidos.
La diferencia incluye monedas que se consideran posiblemente perdidas por claves olvidadas, dispositivos descartados o sucesiones sin resolver. Es una estimación, no un recuento de billeteras cuyo acceso se haya comprobado imposible.
Herencia de Bitcoin: qué pasa con las monedas según dónde se guardaron
Para una familia, la primera pregunta es si los bitcoins estaban bajo custodia de una empresa o en una billetera controlada directamente por el fallecido.
"En Bitcoin manda una sola regla: quien firma, manda. No hay banco, juez ni soporte técnico que pueda 'resetear la contraseña'", señala Apezteguia. A partir de ahí, distingue tres situaciones.
La primera es que las monedas estén depositadas en un exchange, como Binance, Ripio, Lemon o Kraken. En ese caso existe una entidad ante la cual los herederos pueden presentar la documentación sucesoria.
"Con certificado de defunción, declaración de herederos y el trámite del exchange, muchas veces se recuperan. Es lento y burocrático, pero existe un mostrador", describe el experto.
La segunda es que estén en una billetera propia, por ejemplo, un dispositivo Ledger o Trezor, una aplicación móvil o Electrum y nadie conserve la palabra semilla, el PIN ni una copia de respaldo.
"Ahí se acabó. El testamento puede decir: 'Le dejo 2 bitcoins a mi hijo’. El hijo tiene el derecho legal. No tiene la capacidad técnica. El derecho no mueve la moneda", advierte Apezteguia.
Una sentencia puede determinar a quién pertenecen los activos, pero no generar la firma criptográfica que la red requiere para transferirlos.
La tercera situación es menos terminante: quedan rastros. Puede aparecer un dispositivo, un papel deteriorado, 23 de las 24 palabras de recuperación o indicios de una contraseña adicional.
"Ahí a veces se puede intentar y tener éxito en la recuperación, depende del caso. No es magia", advierte el experto. La posibilidad concreta depende de qué información falta y de cómo se configuró la billetera.
Joaquín Linares, CEO de Blockenfy, resume el costo de la autocustodia con una comparación: "Vos guardás tus propias llaves. Es como tener la única llave de tu caja fuerte. Máximo control, pero si la perdés, perdiste todo".
"La alternativa es delegar la custodia a un tercero que administre el acceso, como guardar tu dinero en el banco en lugar de hacerlo tu caja fuerte", comenta Linares. Esa elección cambia quién resguarda las claves y a quién deberán acudir los herederos.
Bitcoins perdidos: por qué una moneda inmóvil no está necesariamente perdida
El informe de BitGo cita un dato muy relevante: "Más de 566 BTC por día pasaban, en promedio, a la categoría de monedas que llevaban más de diez años sin moverse, mientras los mineros emitían unos 450 BTC diarios después del halving de 2024".
La comparación procede de un análisis de Fidelity Digital Assets con datos de Glassnode de junio de 2025; describe aquel período, no una medición diaria actual.
Tampoco significa que se estén perdiendo 566 BTC por día. Una moneda puede permanecer intacta durante una década porque su dueño decidió conservarla. Fidelity registró, de hecho, movimientos posteriores de bitcoins que llevaban más de diez años inactivos. La antigüedad de una billetera permite observar cuándo fue su última transacción; no revela si alguien todavía posee sus claves.
Esa distinción importa para la herencia. Los bitcoins de una persona fallecida pueden quedar inmóviles mientras sus familiares tramitan la sucesión, buscan un respaldo o ni siquiera saben que existen. Desde afuera, esa billetera puede verse igual que la de un inversor que decidió esperar años antes de vender.
Apezteguia calcula que entre 2,3 y 4 millones de BTC están perdidos de forma definitiva, aproximadamente entre el 10% y el 20% del máximo de 21 millones que prevé Bitcoin.
El especialista señala que muchas pérdidas se remontan a los primeros años, cuando algunas personas descartaron discos rígidos o no anotaron sus claves porque las monedas valían centavos.
También menciona las monedas atribuidas a Satoshi Nakamoto, que nunca se movieron. El informe de BitGo las sitúa en torno a 1,1 millones de BTC, pero evita darlas por perdidas: las claves podrían existir. Incluirlas sin matices en una cifra de pérdida definitiva confundiría dos situaciones diferentes.
Cuando nadie puede volver a firmar una transacción, las monedas permanecen registradas en la red y cuentan dentro del total emitido, pero dejan de estar disponibles para venderse o utilizarse. Apezteguia lo compara con una quema. Para el mercado, eso puede reducir la oferta efectiva; no garantiza, por sí solo, que suba el precio, que también depende de la demanda.
Cómo dejar Bitcoin en herencia y evitar que se pierda el patrimonio
"Para el mercado financiero, las monedas perdidas son simplemente oferta que se destruye; pero para las familias, es patrimonio que se evapora", sostiene Apezteguia.
Su recomendación es organizar el traspaso en vida. Advierte que poner las claves directamente en un testamento puede exponerlas si el documento circula o se vuelve público.
Entre las alternativas menciona instrucciones escritas, pruebas de recuperación con la familia y esquemas de firma compartida, conocidos como multifirma, que permiten distribuir el control entre varias claves. También cita herramientas de legado como Jinca.
La finalidad de ese plan es práctica: que los herederos sepan qué activos existen, dónde están y qué procedimiento seguir para acceder a ellos, sin dejar una clave expuesta antes de tiempo. La documentación legal y el acceso técnico tienen que poder encontrarse cuando se necesiten.
Luis Ayala, gerente general para América Latina de BitGo, plantea en el informe que la adopción de Bitcoin como medio de ahorro, pago o remesa exige resolver ese punto débil.
A su juicio, la custodia profesional puede ofrecer continuidad operativa y facilitar la transición patrimonial. Es la posición de una empresa que presta servicios de custodia: sirve para entender una alternativa, aunque no elimina la necesidad de evaluar cómo funciona cada proveedor.
Linares describe otro enfoque utilizado por Blockenfy en su trabajo con tokenización: vincular el acceso del usuario con una cuenta de Google para reducir la dificultad de administrar claves privadas.
"Así aprovechamos toda la potencia de la blockchain, pero eliminamos la curva de aprendizaje tan compleja de las llaves privadas y la autocustodia", afirma. Ese mecanismo corresponde a la solución que describe su empresa; no permite recuperar por sí mismo los bitcoin de cualquier billetera cuya semilla se haya perdido.
La pregunta decisiva para quien tiene Bitcoin es sencilla: si mañana no pudiera explicar cómo acceder a sus fondos, ¿alguien de confianza tendría una forma segura de hacerlo? Una herencia puede estar perfectamente identificada en los papeles y seguir, para siempre, fuera del alcance de sus herederos.