Un cálculo que difundió el custodio BitGo advierte que la oferta de BTC que se vuelve inaccesible ya supera a la nueva emisión. El planteo central del análisis es una comparación entre dos flujos diarios:
- Por un lado, más de 566 BTC por día "envejecen" hacia lo que el análisis define como oferta antigua de Bitcoin, es decir, monedas que no registran movimientos on-chain durante más de diez años
- Por el otro, los mineros producen 450 BTC por día tras el halving de 2024, que redujo la recompensa por bloque a 3,125 BTC
La conclusión que extrae el informe es que la cantidad de monedas que difícilmente vuelvan a moverse ya supera a la nueva oferta que entra al mercado. El análisis fue elaborado sobre datos de Glassnode y Fidelity Digital Assets, y lo difundió la mencionada empresa de custodia de activos digitales.
Un matiz técnico que conviene dejar en claro. Que una moneda no se mueva durante diez años no significa que esté perdida. Significa que su dueño no la movió. Un tenedor de largo plazo que compró en 2015 y nunca vendió aparece en esa misma categoría que alguien que perdió su contraseña. El indicador mide inactividad, no pérdida.
Cuántos Bitcoin hay realmente disponibles
La estimación que aporta el análisis es que la oferta circulante efectiva de Bitcoin ronda entre 15,8 y 17,5 millones de monedas, en lugar de la cifra que muestra el protocolo.
Esa brecha reflejaría monedas que se consideran perdidas por contraseñas olvidadas, discos duros descartados o propietarios fallecidos sin un plan de sucesión.
Si la estimación es correcta, implica que entre 2,4 y 4,1 millones de Bitcoin pueden estar fuera de alcance de forma permanente o semipermanente.
Por qué 4 millones de bitcoins están en riesgo de desaparecer (generado con IA)
Para dimensionar la escala, esa cantidad supera con holgura las tenencias combinadas de todos los ETF spot estadounidenses y de todas las tesorerías corporativas que poseen Bitcoin.
Sofía Arrastía, analista on-chain, advierte a iProUP sobre cómo leer ese rango. "Es una estimación con un margen enorme, de casi dos millones de monedas entre el piso y el techo. Eso ya dice algo sobre la incertidumbre del cálculo."
La experta considera que "nadie puede saber con certeza cuántas claves privadas se perdieron, porque la única forma de confirmarlo sería que alguien las use, y si las usa dejan de estar perdidas. Es un dato útil como orden de magnitud, no como número exacto para modelar precio."
El análisis distingue cuatro categorías con probabilidades muy distintas de reaparecer y esa distinción es la parte más interesante del planteo:
- Las pérdidas por error de custodia pueden reaparecer en cualquier momento si alguien recupera una contraseña o encuentra un dispositivo viejo. Es la categoría con mayor probabilidad de retorno
- Las monedas en wallets de quema conocidas no tienen clave privada alguna. Su retorno es prácticamente imposible por diseño
- Los aproximadamente 1,1 millón de BTC atribuidos a Satoshi Nakamoto se ubican en un punto intermedio. Es probable que las claves aún existan, pero esas monedas no se movieron en más de una década
- Las monedas atadas a una sucesión sin resolver pueden permanecer inactivas simplemente porque nadie tiene hoy el acceso necesario para moverlas. Esa es la categoría que más crece a medida que la base de usuarios envejece
El problema que la autocustodia no resuelve a escala
El ángulo que más importa para el lector argentino es el de la planificación sucesoria y es donde el análisis pone el foco. A medida que la adopción crece en América Latina, tanto como vehículo de ahorro individual como activo de tesorería empresarial, la falta de planificación sucesoria y de prácticas de custodia sólidas representa un riesgo que muchos inversores subestiman, según el informe.
Luis Ayala, gerente general para América Latina de BitGo, lo plantea así: "La historia más interesante del mundo cripto en América Latina no es el precio, sino la utilidad. Creemos que Bitcoin se está convirtiendo en infraestructura cotidiana para pagos, ahorro y remesas".
Y agrega el punto central de su argumento: "Escalar eso de forma segura implica resolver el único problema que la autocustodia no puede resolver a escala poblacional, una clave perdida es dinero perdido para siempre. La custodia calificada elimina ese punto único de falla, de modo que el crecimiento se apoya en la confianza, y no en el heroísmo individual".
La tensión que ese planteo abre es vieja en el ecosistema. "Not your keys, not your coins" es uno de los principios fundacionales de la cultura Bitcoin, y sostiene exactamente lo contrario, que delegar la custodia reintroduce el riesgo de contraparte que Bitcoin vino a eliminar. Los colapsos de Mt. Gox, Celsius y FTX son el argumento de ese lado.
Tomás Quesada, especialista en seguridad cripto, plantea que la discusión está mal formulada. "La custodia calificada y la autocustodia no compiten, resuelven perfiles distintos. Un usuario que tiene el equivalente a dos sueldos en Bitcoin y lo usa para ahorrar probablemente esté mejor con una solución profesional".
"Alguien que tiene una posición grande y capacidad técnica real puede autocustodiar con multifirma y un plan de sucesión escrito. El error es presentar una como requisito universal, porque cada una traslada el riesgo a un lugar distinto", concluye el especialista.
Qué puede hacer un tenedor argentino para no perder sus monedas
Más allá del debate sobre quién custodia, hay medidas concretas que reducen el riesgo de que una tenencia termine inaccesible:
- Documentar el acceso sin exponerlo. Dejar instrucciones claras sobre dónde está la información necesaria, sin escribir la frase semilla completa en un solo lugar accesible
- Usar esquemas de multifirma. Permiten que una billetera requiera varias claves para moverse, distribuidas entre personas o dispositivos distintos. Elimina el punto único de falla sin delegar la custodia completa
- Probar la recuperación antes de necesitarla. Una frase semilla anotada que nunca se verificó puede tener un error de transcripción que solo se descubre cuando ya no hay margen
- Incluir los activos digitales en la planificación patrimonial. En Argentina, los criptoactivos forman parte del acervo hereditario, pero sin acceso técnico ninguna resolución judicial permite moverlos
- Revisar periódicamente. Los dispositivos se deterioran, los formatos quedan obsoletos y las contraseñas se olvidan. Una revisión anual reduce sustancialmente el riesgo
La lógica que conecta la oferta perdida con el valor es directa, aunque conviene no sobredimensionarla. Si parte de las monedas está efectivamente fuera de circulación, la escasez real de Bitcoin es mayor que la que muestra el protocolo. Con una demanda estable, menos oferta disponible implica presión al alza.
Pero hay tres razones para tomar el argumento con cautela. El mercado ya conoce este dato. Las monedas presuntamente perdidas no desaparecieron ayer, llevan años sin moverse, y su ausencia ya está incorporada en el precio actual.
No hay forma de verificarlo. La única confirmación posible de que una moneda está perdida es negativa, que nunca vuelva a moverse.
El precio responde a otras variables. En las últimas semanas, Bitcoin se movió por decisiones de la Reserva Federal, por la caída de la Clarity Act en el Senado estadounidense y por liquidaciones en el mercado de derivados. Ninguna tuvo relación con la oferta perdida.
Arrastía cierra con su mirada: "La escasez estructural de Bitcoin es un argumento de década, no de trimestre. Sirve para justificar una posición de largo plazo, no para explicar por qué subió o bajó esta semana. Quien compre por este dato tiene que estar dispuesto a esperar años, porque la oferta perdida no genera un catalizador de precio en ningún momento identificable".