Puntos importantes
La barrera de u$s82.000 venía funcionando como techo desde agosto, y su historia explica por qué el quiebre del lunes generó tanta reacción. Un intento previo de superar ese nivel fracasó en mayo, y el precio terminó cayendo por debajo de los u$s60.000 en junio. Es decir, no es una resistencia técnica cualquiera, es el punto exacto donde el mercado se dio vuelta la última vez.
Al superarlo, Bitcoin trepó hasta un máximo de ocho meses en u$s86.000 el lunes 21 de septiembre de 2026.
El motor inmediato fueron las liquidaciones. Aproximadamente u$s750 millones en posiciones bajistas de derivados fueron cerradas por los exchanges cuando el precio cruzó los u$s82.000, según datos de CoinGlass. Cuando una posición corta se liquida, la plataforma ejecuta una orden de compra para cerrarla, lo que suma demanda a un mercado que ya venía subiendo.
Además, la criptomoneda más fuerte del planeta recuperó su media móvil de 50 semanas, una línea de tendencia de largo plazo que actuó como resistencia durante mercados bajistas anteriores. Ahora bien, yendo a los objetivos concretos que manejan los expertos de cara al futuro de corto plazo, vale destacar algunas de las miradas en el firmamento internacional.
Nicolai Sondergaard, analista senior de investigación de Nansen, marcó una secuencia escalonada: primero u$s87.000, después la marca psicológica de u$s90.000 y luego aproximadamente u$s92.000. Para De Maere, de Wintermute, también es posible una prueba en los u$s90.000.
Sobre la posibilidad de un nuevo máximo histórico por encima de los u$s126.000 que Bitcoin marcó en octubre de 2025, el operador de Wintermute fue directo: "hablar de eso antes de fin de año todavía es "prematuro en este momento", porque los mercados alcistas tempranos suelen venir acompañados de mucha volatilidad."
El analista cripto Rodrigo Mansilla, consultado por iProUP, se mostró más optimista: "Esta debería ser la primera ola o impulso principal del nuevo mercado alcista". Pero acompañó el entusiasmo con una advertencia: "Vamos a ver una corrección significativa una vez que este impulso se agote".
El dato que ordena todas esas proyecciones. El miércoles, Bitcoin retrocedió a la zona de los u$s84.284, con una baja del 2,21% en 24 horas, en una jornada marcada por la suba de los rendimientos de los bonos. El resto del mercado acompañó la corrección, con Ethereum en u$s2.667 y XRP cayendo 5,66%.
Las tres condiciones que definirían un salto a u$s95.000
Llegar a ese nivel en octubre implicaría un avance cercano al 13% desde el precio actual, y requeriría que se cumplan tres cosas al mismo tiempo:
- Primera, que la demanda spot acompañe al apalancamiento. Es la variable que todos los analistas consultados señalan como decisiva. "Quiero ver flujos sostenidos tanto en el mercado al contado como en los ETF", planteó Sondergaard. Sin eso, advirtió, la ruptura podría convertirse en un movimiento impulsado solo por apalancamiento, capaz de revertirse rápido ante una suba de rendimientos o un shock geopolítico
- Segunda, que los flujos de ETF se sostengan. Los fondos spot estadounidenses registraron salidas combinadas de u$s746 millones el martes y miércoles de la semana pasada, tras el fracaso de la Clarity Act en el Senado y la suba de tasas de la Fed. Después revirtieron con la misma velocidad, u$s160 millones el jueves y u$s433 millones el viernes, el día de mayor entrada de la semana, según datos de Farside Investors
- Tercera, que el apalancamiento no se descontrole. Y ahí está el principal riesgo.
En este punto, Patricio Mesri, Country Manager de Bybit para América Latina, considera que el comportamiento de los ETF muestra que el movimiento de Bitcoin no puede explicarse únicamente por la situación regulatoria.
"El CLARITY Act podía funcionar como un catalizador de corto plazo, pero no como el factor que definiera el ciclo de Bitcoin. Si se aprobaba, probablemente hubiéramos visto un pequeño overshoot inicial por el impacto positivo de la noticia y la mayor claridad regulatoria", advierte el experto.
Para Mesri, "incluso sin su aprobación, la expectativa era que Bitcoin continuara siguiendo factores mucho más amplios: liquidez, demanda institucional, apetito por riesgo y el comportamiento general de los mercados. Y eso es, en cierta medida, lo que estamos viendo. El Senado no logró avanzar el proyecto, pero Bitcoin igualmente continuó subiendo por encima de los u$s80.000 y acumula alrededor de 10% de crecimiento en septiembre".
También hay una señal muy importante del lado institucional. "El dato es que solamente entre el 21 y 22 de septiembre, los ETF spot de Bitcoin en Estados Unidos registraron más de u$s1.360 millones de entradas netas", precisa el referente.
Mesri enfatiza que el contexto macro sigue siendo favorable para activos de riesgo. "El Nasdaq volvió a marcar máximos históricos y tanto el S&P 500 como el Dow habían alcanzado récords recientemente", completa.
Por último, considera que reducir el movimiento de Bitcoin a una sola ley sería simplificar demasiado lo que está pasando. "La regulación puede acelerar o frenar movimientos puntuales, pero Bitcoin sigue formando parte de un ciclo mucho más amplio de capital, liquidez y apetito por riesgo".
La lectura es que si se aprobaba la CLARITY Act, habría un posible overshoot, mientras que la no aprobación traería aparejada una volatilidad de corto plazo. Pero después de ese ruido inicial, el mercado iba a volver a mirar los fundamentos y el ciclo general.
El apalancamiento que creció más rápido que el precio
Desde la ruptura de los u$s82.000, se sumaron aproximadamente u$s2.000 millones en nueva exposición apalancada, según datos de Coinalyze. El interés abierto en futuros creció incluso más rápido que el precio de Bitcoin.
Eso significa que los traders están tomando nuevas apuestas mientras las posiciones cortas se eliminaban. La distinción importante es que el precio se volvió alcista más rápido que la posición.
Es decir, el posicionamiento nativo en cripto fue más lento para pasar de bajista a alcista.
El antecedente que explica por qué esto preocupa está fresco. El 10 de octubre, Bitcoin tropezó desde precios cercanos a máximos y desató una cascada de liquidaciones que alcanzó aproximadamente u$s19.000 millones en posiciones apalancadas, la mayor de la historia del mercado.
Martín Zabaleta, analista de mercados cripto, explica a iProUP por qué la acumulación de apalancamiento es un arma de doble filo. "Cuando el interés abierto crece más rápido que el precio, lo que estás construyendo es una pila de posiciones que necesitan que el mercado siga subiendo para sobrevivir. Alcanza con una corrección del 4% o 5% para que empiecen a liquidarse largos, y esas liquidaciones aceleran la caída igual que aceleraron la suba."
A todo esto, hay un indicador que refuerza el argumento alcista de mediano plazo y que conviene tener muy presente. En agosto, el indicador de Transformada de Fisher registró un cruce alcista mensual por cuarta vez en la historia de Bitcoin, según el analista Willy Woo, quien lo difundió en un hilo publicado en X el 18 de septiembre de 2026.
La herramienta, creada en 2002, suaviza la acción del precio para medir la fuerza de una tendencia. Consta de dos líneas que fluctúan en una escala centrada en cero, y su cruce al alza ha coincidido históricamente con los suelos de los mercados bajistas.
El registro que aporta Woo es contundente: "Suelos de BTC, 3 de 3 sin falsa señal. El último cruce es el cuarto registrado". El cruce en cuestión ocurrió durante julio en -2,26. Para comparar, el mercado bajista de finales de 2022 marcó -3,83.
En el gráfico semanal también se formó una divergencia alcista. Desde el mínimo de -2,85 a fines de diciembre, cuando Bitcoin todavía cotizaba cerca de los u$s90.000, el indicador viene marcando mínimos más altos mientras el precio marcaba mínimos más bajos. El mismo patrón apareció durante los últimos seis meses del mercado bajista de 2022.
La advertencia del propio Woo. El precio todavía podría consolidarse o seguir bajando. Su argumento sobre por qué los suelos son más confiables que los techos es interesante: durante las fases de fondo los traders especulativos están mayormente ausentes, lo que hace que la reversión sea más limpia y sin las falsas rupturas típicas de los máximos.
Persisten además las dudas sobre si los mínimos de 21 meses cerca de los u$s57.000, alcanzados el 1 de julio, marcaron realmente el piso del ciclo.
Lo que puede frenar el avance durante octubre
Cuatro variables concretas para monitorear, y ninguna depende del análisis técnico:
- Los rendimientos de los bonos. La corrección de este miércoles estuvo directamente asociada a la suba de los rendimientos. Con el bono estadounidense a 10 años operando en niveles altos, el capital institucional tiene alternativa sin volatilidad
- El vencimiento trimestral de opciones. Hay una liquidación de aproximadamente u$s16.000 millones en opciones de Bitcoin con un libro de posiciones con predominio de calls. Ese tipo de vencimientos suele generar volatilidad adicional
- Las tasas de financiamiento de los perpetuos. De Maere señaló que los inversores deberían prestar atención a señales de exceso mediante interés abierto inflado o tasas de financiamiento elevadas
- El contexto macro. El Brent cayó por debajo de los u$s100 esta semana, lo que alivia la presión inflacionaria, pero la Fed mantiene sesgo restrictivo tras la suba de septiembre
Paula Otamendi, estratega de inversiones especializada en activos digitales, aporta el marco para leer las proyecciones. "Los objetivos de precio de los analistas son niveles técnicos, no pronósticos de fecha. Que Wintermute o Nansen mencionen u$s90.000 significa que ahí hay una concentración de órdenes y un número redondo que actúa como imán, no que vaya a llegar en octubre. La diferencia entre un nivel y un pronóstico es lo que separa a un trader informado de alguien que compró un titular".