Bitcoin podría recibir más apoyo institucional que el oro si se reduce la cobertura de riesgo ligada a los ETF, según un informe del equipo de analistas de JPMorgan.
La tesis del banco se apoya en un dato concreto: los ETF de oro ya recuperaron el 100% de las salidas de capital de 2026, mientras que los de Bitcoin, al momento del informe, habían reconquistado cerca de la mitad.
La diferencia, según los especialistas, no responde solo a un mayor apetito por el metal precioso. Hay una estructura de posicionamiento mucho más defensiva alrededor de Bitcoin.
Las apuestas bajistas sobre el iShares Bitcoin Trust ETF de BlackRock estaban cerca de su pico del año, mientras que las del principal fondo de oro cotizaban por debajo del promedio histórico.
En otras palabras: los grandes jugadores siguen cubriéndose contra una caída de Bitcoin con una intensidad que no se ve en el mercado del oro.
Un 2026 difícil para los fondos de Bitcoin
El contexto explica esa cautela. Los ETF de Bitcoin al contado en Estados Unidos registraron en junio salidas récord de u$s4.500 millones, la mayor fuga mensual desde su lanzamiento a comienzos de 2024. Esa ola de rescates coincidió con una corrección cercana al 20% en el precio de la criptomoneda solo en ese mes.
Los flujos empezaron a revertirse tras la reunión de la Reserva Federal de fines de julio, cuando volvieron las llamadas "operaciones de devaluación" que impulsan entradas tanto en fondos de oro como de Bitcoin.
Agosto fue el mejor mes para los ETF de Bitcoin desde septiembre de 2025, con ingresos por u$s3.520 millones. Pero la recuperación fue despareja: según JPMorgan, el oro ya borró todo el rojo acumulado en el año y Bitcoin llevaba recorrida apenas la mitad del camino.
El banco advirtió en su informe del 16 de septiembre que esa mejora había perdido fuerza en la última semana, después de que subieran los rendimientos reales de los bonos y el Senado estadounidense no lograra avanzar con la Clarity Act (49 votos a favor y 50 en contra, muy lejos de los 60 necesarios), el proyecto de ley que busca definir un marco regulatorio federal para los activos digitales.
Desde entonces, la demanda repuntó. El lunes 21 de septiembre, los ETF de Bitcoin al contado captaron u$s999 millones, su mayor ingreso diario desde el 6 de octubre de 2025, mientras la criptomoneda superaba brevemente los u$s87.000. Aun así, el año sigue en rojo: estos fondos acumulan salidas netas por unos u$s450 millones en 2026.
De qué depende que Bitcoin le gane la pulseada al oro
El argumento central del banco es sencillo: quienes gestionan los ETF de Bitcoin abren posiciones de cobertura para protegerse de los movimientos del precio. Cuando esa actividad se intensifica, genera presión vendedora adicional; cuando afloja, la demanda real de los inversores se refleja con más claridad en la cotización.
Si ese escudo se desarma, Bitcoin tiene más terreno por recuperar que el oro.
La criptomoneda se negocia hoy en la zona de u$s86.500, todavía lejos del récord de u$s126.000 que tocó en octubre de 2025, lo que implica una caída cercana al 31% desde ese pico.
El oro, en cambio, alcanzó un máximo histórico de u$s5.589 por onza a comienzos de año y hoy cotiza en torno a u$s4.340, una corrección de cerca del 22%, menor que la de la criptomoneda. Para volver a sus máximos, Bitcoin necesitaría subir alrededor de 46%, frente a cerca de 29% del metal precioso.
Conviene tomar la proyección con cautela: JPMorgan arrancó 2026 con una visión optimista sobre los activos digitales y fue virando hacia la prudencia a medida que el precio llegó a cotizar por debajo de los costos de producción y la incertidumbre regulatoria se profundizó.
No es un pronóstico de precio sino una lectura de las condiciones del mercado, y los escenarios, como siempre en cripto, pueden cambiar de dirección con rapidez.