Es un token, identificado como JMWH, vinculado a energía eléctrica medida en megavatios-hora, emitido por la compañía tecnológica argentina Justoken, y alcanzó una capitalización de u$s2.200 millones.
Eso lo convierte en el quinto activo del mundo real más grande del mundo, según datos de Token Terminal.
Para dimensionar contra quiénes compite, basta mirar los cuatro que tiene por delante: sUSDS de Sky, BUIDL (el fondo tokenizado de BlackRock emitido a través de Securitize), XAUT, respaldado por oro y emitido por Tether, y USYC, de Circle.
Es decir, un token de energía desarrollado en Argentina está por encima de casi todos los productos tokenizados de la banca y las cripto globales, salvo cuatro.
El crecimiento además es reciente y acelerado: JMWH aumentó su capitalización un 158,9% en los últimos 180 días.
A nivel compañía, Justoken concentra alrededor del 5% de la capitalización global de RWA, lo que la ubica entre los diez mayores emisores a nivel mundial.
¿Qué son los RWA y cuánto mueve ese mercado?
Los RWA (Real World Assets, o activos del mundo real) son instrumentos tradicionalmente registrados fuera de blockchain que pasan a operar sobre infraestructura on-chain. Bonos, fondos de crédito, oro, acciones, propiedades y, en este caso, energía.
El mercado atraviesa uno de sus períodos de mayor expansión. La capitalización alcanzó en agosto de 2026 los u$s45.000 millones, sin incluir stablecoins, y se multiplicó 17,2 veces en los últimos tres años, según Token Terminal.
El desglose por categoría muestra dónde está concentrado el volumen:
- Los bonos del Tesoro estadounidense tokenizados representan u$s15.000 millones, la mayor categoría
- Estrategias de rendimiento con u$s9.000 millones
- Fondos de crédito con u$s6.400 millones
- Oro con u$s5.200 millones
Que un token de energía se ubique quinto en ese ranking, con u$s2.200 millones, lo pone en la misma escala que el oro tokenizado.
Cómo pasó Justoken del campo argentino al top 5 global
La historia empezó cinco años atrás y bastante lejos de Wall Street.
Justoken nació a partir de Agrotoken, un proyecto que buscaba trasladar a blockchain una práctica que ya existía desde hacía décadas en el campo argentino: usar los granos como forma de pago.
Ariel Scaliter, cofundador y CTO de Justoken, lo explicó así: "Los productores ya usaban el grano como moneda para pagar insumos o para alquilar un campo. Podíamos digitalizar esos procesos y utilizar la tecnología blockchain como infraestructura".
La posibilidad de fraccionar activos y usar contratos inteligentes permitía crear procesos más rápidos y transparentes. Con el tiempo, la compañía entendió que el modelo podía extenderse mucho más allá de los granos.
"Luego entendimos que podíamos extender la metodología para otros activos reales y biológicos, como la energía o la tierra, y creamos Justoken como paraguas para todos los productos", señaló. La empresa extendió además sus operaciones hacia Brasil y Paraguay.
El salto a la energía llegó en agosto de 2025, cuando selló una alianza estratégica con YPF Luz para crear una plataforma blockchain destinada a automatizar la comercialización y gestión de energía eléctrica.
Sobre qué explica la posición alcanzada, Scaliter apuntó a cuatro factores: "Nuestra posición en el mercado se basa en la solidez técnica, nuestra arquitectura multi-chain, los módulos geoespaciales y de IA, el entendimiento de las industrias donde trabajamos, además de una estrategia de producto y servicio orientado a B2B y nuestros socios e inversores como Visa, Bunge, y tantos otros que nos validaron la tesis".
Un inversor minorista todavía no puede acceder a estos tokens, pero en el caso de JMWH eso está por cambiar.
"Nuestros tokens hoy se transaccionan a nivel institucional; se utilizan como medio de pago o garantía de contratos de energía o de granos", precisó Scaliter.
El próximo paso de la compañía es ampliar ese modelo hacia los inversores minoristas. Justoken ya comenzó a integrar sus plataformas para permitir esa operatoria, y uno de los primeros casos es Landtoken, un token regulado en Argentina que permite acceder a tierra productiva desde u$s10, según informó el ejecutivo.
La hoja de ruta contempla más instrumentos: "Durante el año próximo estaremos lanzando más tokens para financiar infraestructura e insumos en agro, energía y recursos naturales".
Sofía Marenco, especialista en tokenización de activos reales, señala la distinción que conviene tener presente antes de entusiasmarse con el dato de capitalización: "Un token institucional de u$s2.200 millones no es lo mismo que un activo con mercado secundario profundo donde cualquiera puede entrar y salir. JMWH funciona como instrumento de liquidación y garantía entre empresas del sector energético. Eso es enormemente valioso como caso de uso real, probablemente más valioso que muchos tokens especulativos, pero no es un producto de inversión minorista todavía".
¿Por qué la inteligencia artificial puede acelerar la tokenización?
Porque los agentes autónomos necesitan activos que puedan operar sin intervención humana, y ahí Scaliter identifica el próximo salto.
"Todos los activos del mundo estarán tokenizados porque es mejor: los costos de transacción bajan, funciona 24 horas, es simple de auditar y crea más oportunidades de negocio y distribución", sostuvo.
Pero el factor que considera decisivo es otro: "La IA acelera el proceso. Los agentes solo podrán transaccionar con activos tokenizados".
El razonamiento es que, a medida que los agentes de inteligencia artificial adquieran mayor autonomía para ejecutar operaciones, comprar servicios o administrar recursos, blockchain y los contratos inteligentes podrían convertirse en la infraestructura que les permita operar dentro de mercados regulados.
"Solo podremos generar en mercados regulados los procesos para que estos agentes transaccionen con smart contracts para respetar dichas regulaciones", desarrolló. Y agregó: "Estamos yendo a un mundo muy diferente, pero en términos de infraestructura para el mercado financiero, sin duda la tokenización va a ocupar un papel importante".
Ese planteo conecta con un dato relevante del ecosistema regional: apenas el 3,8% de las organizaciones de España e Iberoamérica logró llevar la IA agéntica a escala industrial, según el observatorio de NTT DATA y CIONET. La infraestructura de tokenización llegaría antes que la adopción masiva de agentes autónomos.
El papel de las stablecoins en esta transformación, según Scaliter, es hacia dónde va todo.
El ejecutivo las define como "el mayor caso de uso actual de activo real tokenizado" y considera que las monedas digitales vinculadas a divisas locales podrían adquirir un papel particularmente importante para liquidar instrumentos financieros y realizar pagos de intereses o dividendos.
Brasil ya empieza a mostrar esa tendencia. Y Scaliter no descarta un movimiento de los gigantes globales sobre las monedas nacionales: "No sería de extrañar que, en la medida que el mercado crezca, los principales players como Tether, Circle o Ripple entren a emitir stablecoins en moneda local".
Para el mercado argentino, donde las stablecoins en dólares ya son el instrumento de refugio de millones de personas, esa posibilidad tendría implicancias directas.
Los desafíos que identifica para la industria son cuatro: interoperabilidad entre blockchains, mayor privacidad, regulación y adopción bancaria e institucional.
Martín Belgrano, consultor en infraestructura de mercados digitales, contextualiza el logro en el marco regulatorio local: "Que el quinto RWA del mundo sea argentino no es casualidad. La CNV amplió el régimen de tokenización y extendió el sandbox hasta 2027, y eso le dio a las empresas locales una ventana para construir productos regulados mientras otros mercados todavía discutían el marco. Argentina no tiene ventaja de capital ni de escala, pero sí de velocidad regulatoria en este segmento puntual".