El regulador apunta a modernizar la custodia y transferencia de activos digitales pese al freno del proyecto cripto en el Congreso de Estados Unidos
16.09.2026 • 11:39hs • MUNDO CRIPTO
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La SEC promete avanzar con reglas cripto pese al freno a Clarity Act en el Senado de EEUU
La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos promete avanzar con las reglas para criptomonedas pese al freno a la Clarity Act en el Senado.
Su presidente, Paul Atkins, lo confirmó horas antes de que la Cámara alta rechazara este martes el proyecto que buscaba ordenar la regulación del sector.
Durante su participación en el evento del Solana Policy Institute en Washington, Atkins fue tajante sobre el rumbo del organismo más allá de la suerte legislativa de la iniciativa.
"El Congreso debería votar para avanzar la Ley Clarity y enviarla al escritorio del presidente lo antes posible. Pero permítanme ser igualmente claro: con o sin esa legislación, esta administración cumplirá con los inversores estadounidenses y los innovadores tecnológicos", afirmó.
Los tres frentes regulatorios que impulsa la SEC
El plan que expuso el funcionario se apoya en tres iniciativas regulatorias de la SEC que definirán cómo se emiten, transfieren y custodian los activos digitales en Estados Unidos.
- La propuesta de Regulación de Activos Cripto, con la que el organismo busca modernizar las normas de valores aplicables a determinados tokens. De aprobarse, daría certeza a los emprendedores que buscan captar capital con activos digitales sin depender de interpretaciones caso por caso.
- Apunta a los agentes de transferencia, con el objetivo de incorporar las redes de registro distribuido como soporte válido de la propiedad digital. Atkins remarcó que esas normas no cambian de forma sustancial desde hace unas cuatro décadas y fueron pensadas para certificados de acciones en papel.
- Se concentra en la custodia. El titular de la SEC pidió desarrollar una propuesta que aclare cuándo los asesores de inversión y los fondos regulados pueden custodiar criptomonedas de forma directa o recurrir a compañías fiduciarias estatales.
El freno de la ley Clarity en el Senado
Mientras la SEC delineaba ese plan, la Cámara alta no logró destrabar la Ley Clarity de Activos Digitales. La votación procesal del martes terminó 49 a favor y 50 en contra, lejos de los 60 votos necesarios para avanzar.
El punto de quiebre fueron las disposiciones éticas para limitar los vínculos comerciales de altos funcionarios con criptomonedas. La senadora Cynthia Lummis, principal negociadora republicana, no logró sumar apoyos suficientes pese a las gestiones de último momento.
El resultado impactó de lleno en el mercado. Bitcoin retrocedió cerca de 3% en 24 horas y llegó a cotizar por debajo de los u$s76.000. El golpe mayor lo sufrieron las acciones del sector: Coinbase cayó más de 10%, Circle se desplomó 13% y Galaxy Digital perdió cerca de 8%.
Con el Congreso actual cerrando su sesión a fin de año y las elecciones de medio término del 3 de noviembre por delante, el escenario para retomar el debate se complica. Si los demócratas ganan alguna cámara, referentes críticos del sector como Maxine Waters y Elizabeth Warren asumirían posiciones clave en las comisiones que definen la agenda cripto.
Qué significa para Argentina
El efecto directo del traspié legislativo es limitado para el mercado local, pero su influencia se filtra a través de las prácticas internacionales de cumplimiento y clasificación de activos que suelen tomar como referencia otros reguladores.
En paralelo, Argentina avanza con pasos propios. El anteproyecto de desregulación que prepara el Ministerio de Desregulación contempla el reconocimiento legal de contratos inteligentes, criptomonedas como garantía de préstamos y la autorización para que los fondos comunes de inversión inviertan en activos virtuales. A eso se suma que la Comisión Nacional de Valores amplió el régimen de autorización automática para fideicomisos financieros.
Ninguna de esas medidas resuelve, sin embargo, la clasificación de activos digitales que la Ley Clarity buscaba definir en Estados Unidos, un debate que sigue abierto tanto en el Congreso norteamericano como en la agenda regulatoria local.