Por qué la Fundación Blockchain Argentina propone reabrir el debate para crear un peso digital

Mientras el país evalúa sumarse a la tendencia global de activos digitales, surgen posturas contrapuestas en el entorno financiero argentino
Por VGB
Economía Digital
11.09.2026 • 11:22hs • Economía Digital

Puntos importantes

La Fundación Blockchain Argentina propone debatir una moneda digital argentina (CBDC) ante la pérdida de confianza en el peso.

Argentina tiene el 74.3% de inversores cripto que usan stablecoins para resguardar valor, una digitalización monetaria en dólares.

Expertos advierten que un peso digital no resuelve la falta de confianza, pero la herramienta aportaría a pagos, trazabilidad e inclusión.

La Fundación Blockchain Argentina planteó que es momento de volver a poner en agenda el debate sobre una moneda digital argentina, argumentando que la pérdida sostenida del poder adquisitivo del peso y la falta de confianza como instrumento de ahorro hacen necesario abrir una conversación seria sobre el futuro del sistema monetario.

"Lo que perdimos es la capacidad de reserva de valor de la moneda nacional. Si queremos recuperar la confianza en nuestra moneda, tenemos que animarnos a discutir nuevas herramientas y nuevas formas de relacionarnos con el dinero", sostuvo Roberto Rojas, CEO de la entidad.

La aclaración que hace la propia fundación es importante para no confundir el planteo: la discusión no implica la desaparición del dinero físico ni el reemplazo inmediato del peso. Se trata de analizar la incorporación de una herramienta adicional dentro del sistema monetario.

Qué es una moneda digital de banco central y en qué se diferencia de una stablecoin

La distinción es la que define todo el debate y suele confundirse.

Una CBDC (moneda digital de banco central) es dinero emitido y respaldado directamente por la autoridad monetaria. Sería un pasivo del BCRA, con la misma solidez que un billete físico, pero en formato digital.

Una stablecoin como USDT o USDC es un activo digital emitido por una empresa privada, anclado al dólar y respaldado por reservas que esa empresa administra. El riesgo de contraparte es corporativo, no soberano.

Los pesos que tenés hoy en tu cuenta bancaria son otra cosa distinta: son un pasivo del banco comercial donde tenés la cuenta.

Esa diferencia técnica explica por qué el debate sobre una CBDC no es solo tecnológico. Determina quién asume el riesgo y quién controla la infraestructura sobre la que circula el dinero.

Por qué el debate sobre el peso digital llega ahora

Argentina tiene uno de los ecosistemas cripto más activos del mundo en términos per cápita. Según el avance de las stablecoins en el país, el 74,3% de los inversores argentinos ya tienen activos digitales en cartera, la proporción más alta entre los mercados relevados.

El uso mayoritario no es especulativo. Millones de personas usan stablecoins en dólares como refugio del peso, para cobrar trabajos freelance, pagar proveedores o simplemente preservar el valor de sus ingresos entre que cobran y gastan.

Dicho de otra forma, la digitalización del dinero en Argentina ya ocurrió, pero en dólares y fuera del sistema monetario nacional.

Ese es el escenario que la propuesta busca discutir. Si la gente ya opera con dinero digital, la pregunta no es si se digitaliza el dinero sino en qué moneda y bajo qué reglas, un debate que ya recorre el debate regional sobre el peso digital.

Sofía Garmendia, especialista en infraestructura de pagos y sistemas monetarios, señala el problema central del planteo: "El diagnóstico es correcto pero la solución técnica no resuelve el problema de fondo. Un peso digital sigue siendo un peso."

La experta advierte que "si la gente no confía en el peso como reserva de valor, no va a confiar más porque venga en formato token. La confianza monetaria se construye con años de estabilidad macroeconómica, no con tecnología. Ahora bien, para pagos, trazabilidad e inclusión financiera, la herramienta sí puede aportar valor real".

Qué beneficios y qué desafíos plantea la propuesta

La fundación enumera oportunidades concretas:

También menciona el potencial para desarrollar herramientas de inclusión financiera y generar un ecosistema donde las operaciones digitales sean más simples, seguras y eficientes, siempre dentro de un marco regulatorio que garantice la protección de los usuarios y el resguardo de la privacidad.

Los desafíos que la propia entidad reconoce son igual de explícitos. Una iniciativa así requiere reglas claras, instituciones sólidas y un debate interdisciplinario que contemple las dimensiones económicas, tecnológicas, jurídicas y sociales.

"Una moneda digital no puede pensarse únicamente como un desarrollo tecnológico. Debe estar acompañada por políticas que fortalezcan la confianza, la educación financiera y la seguridad de quienes la utilicen", plantea la fundación.

El punto de la privacidad es el que más resistencia genera en el ecosistema cripto local. Una CBDC permite al Estado ver cada transacción con un nivel de detalle que el efectivo nunca permitió. Ese es el argumento central de quienes se oponen a este tipo de iniciativas en cualquier país.

Qué está haciendo el resto del mundo con su moneda digital

Europa avanza con la CBDC. El Banco Central Europeo seleccionó en agosto de 2026 a 36 proveedores de servicios de pago (entre ellos Deutsche Bank, UniCredit, Revolut, Adyen y Stripe) para el piloto del euro digital, que arranca en la segunda mitad de 2027 y durará 12 meses. La fecha objetivo para el lanzamiento público es 2029. El motivo declarado es la soberanía: Visa y Mastercard concentran el 61% de los pagos con tarjeta en la eurozona.

Estados Unidos tomó el camino contrario. La administración Trump abandonó los planes de una CBDC federal y apostó por el desarrollo de stablecoins privadas. El resultado es un ecosistema de dólares digitales que procesó u$s1,79 billones en un solo mes durante 2026.

China y Rusia avanzaron con sus propias monedas digitales estatales.

Argentina no tiene todavía una posición definida. Y ese es exactamente el vacío que la propuesta busca llenar.

Nicolás Arriaga, consultor en regulación de activos digitales, contextualiza qué está en juego: "El planteo tiene sentido estratégico independientemente de si uno está a favor o en contra de una CBDC. Lo que no le conviene a Argentina es no tener el debate. Si Europa define su modelo, Estados Unidos define el suyo y nosotros seguimos sin discutirlo, terminamos adoptando por default la infraestructura que otros diseñaron para sus propios intereses".

Qué pasos concretos propone la fundación

Impulsar una conversación amplia entre el sector público, el sector privado, universidades, especialistas y la sociedad en general.

La entidad aclara que el objetivo no es anticipar una única respuesta, sino generar el espacio para analizar qué herramientas necesita la Argentina para construir un sistema financiero más moderno, transparente, eficiente e inclusivo.

El contexto normativo local se movió bastante en los últimos meses. El anteproyecto de desregulación que prepara el Ministerio de Desregulación incluye reconocimiento legal de contratos inteligentes, criptomonedas como garantía de préstamos y autorización para que los fondos comunes inviertan en activos virtuales. La CNV amplió el régimen de autorización automática para fideicomisos financieros.

Ninguna de esas medidas aborda la emisión de dinero digital soberano. Es un debate que sigue pendiente.

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