Puntos importantes
Bitcoin atraviesa un mercado bajista que, por magnitud, rememora a los grandes criptoinvernos, pero con una dinámica muy diferente. La principal criptomoneda perdió cerca de 50% desde el máximo de u$s126.000 alcanzado en octubre de 2025, aunque esta vez el ajuste se produjo de manera más gradual y sin las liquidaciones caóticas que caracterizaron otros derrumbes.
Detrás del precio se está cocinando un cambio mucho más profundo. Y es que los fondos de cobertura, gestores de activos y otras firmas vinculadas al centro del capital neoyorquino están desplazando a los inversores minoristas como principales fuentes de liquidez del mercado cripto.
Así, parecería que Wall Street ya no solamente ofrece productos para invertir en criptomonedas, sino que empieza a definir cómo se opera, dónde se concentra el inero y a través de qué instrumentos se toma exposición.
Según un informe de Wintermute, los inversores institucionales explicaron el 72% del volumen de operaciones al contado registrado en su mesa extrabursátil, conocida como OTC, durante el primer semestre de 2026. Un año antes, esa participación era del 59%.
El avance se produjo incluso en un contexto de contracción del volumen total negociado en el mercado cripto. Es decir, no necesariamente entró más dinero, sino que cambió quién domina las operaciones que todavía se realizan.
Bitcoin: ¿qué cambia ahora en el mercado?
Los anteriores ciclos alcistas de Bitcoin estuvieron impulsados, en buena medida, por el público minorista, las apuestas especulativas y la compra basada en el impulso del precio. Cuando la tendencia se revertía, el elevado apalancamiento y la falta de profundidad generaban liquidaciones en cadena, caídas abruptas y episodios de pánico.
El ciclo actual exhibe otra estructura. A pesar de haber perdido cerca de la mitad de su valor desde máximos, Bitcoin descendió de manera más persistente que explosiva. La menor participación minorista y el mayor peso de operadores profesionales contribuyen a amortiguar algunos movimientos, aunque no eliminan el riesgo.
"Estas tendencias sugieren que las criptomonedas están entrando en una estructura de mercado más impulsada por las instituciones, con una creciente concentración de capital, un papel más importante de los derivados a la hora de expresar la exposición y una actividad significativa en el mercado secundario de los activos tokenizados", señalaron los analistas de Wintermute.
La institucionalización, en este sentido, no garantiza precios más altos. Puede aportar mayor profundidad y reducir algunos episodios extremos de volatilidad, pero también vuelve al mercado más dependiente de los flujos financieros globales, las tasas de interés, la disponibilidad de apalancamiento y el apetito por el riesgo de los grandes fondos.
Bitcoin comienza así a comportarse menos como un ecosistema aislado y más como otro activo financiero sensible a las decisiones de Wall Street.
Bitcoin: ¿cuál es el efecto de Wall Street en el mercado cripto?
José Luis del Palacio, cofundador de Decrypto, considera que la respuesta es "sí, pero no del todo". Asegura a iProUP que los inversores minoristas "ya no son los únicos protagonistas de la liquidez" y que hoy existe una participación mucho mayor de ETF, fondos de cobertura, gestores de activos, market makers institucionales y operadores de derivados. Como quien dice, unas por otras.
Según detalla, esa nueva estructura aporta "más profundidad al mercado, pero también introduce dinámicas propias del mundo financiero tradicional, como el arbitraje entre ETF, futuros y mercado spot, los rebalanceos de cartera y las estrategias sistemáticas de cobertura".
En esa línea, Leandro Monnittola, analista financiero, coincide en que el cambio fue profundo, aunque rechaza la idea de una "toma de control" en un sentido casi que conspirativo.
"No creo que sea correcto hablar de una toma de control en el sentido de una conspiración o de una intervención deliberada para dictar precio. Lo que ocurrió es más estructural y, en el fondo, más interesante", plantea el estratega.
El experto sostiene que Bitcoin dejó de cotizar principalmente como un activo de convicción retail y pasó a cotizar como un activo macro sensible a la liquidez global, con un rezago de aproximadamente 90 días respecto de la M2. "Ese comportamiento es el de un activo institucionalizado, no el de una promesa tecnológica evangelizada en foros", advierte.
Para Del Palacio, la conclusión es similar: Wall Street no tomó el control de Bitcoin ni de su red descentralizada, pero sí ganó una influencia decisiva sobre la formación de precios.
Y es que a su juicio, el mercado comenzó a comportarse como un activo macroinstitucional, cada vez más vinculado a las tasas de interés, la liquidez global, la evolución del dólar y el apetito general por riesgo.
Bitcoin: ¿por qué es diferente este mercado bajista?
Monnittola sostiene que la propia dinámica de la caída demuestra que este ciclo no se parece a los anteriores. "No fue un colapso de pánico minorista en 48 horas, sino una sangría lenta, distribuida en cinco velas mensuales consecutivas en rojo, la racha bajista más larga en los 17 años de historia del activo".
El experto asegura que "cuando quien vende y quien compra son ambos institucionales, la fricción es distinta: no hay margin calls en cadena de cuentas apalancadas 50x, hay rebalanceos de carteras, ventas programadas de tesorerías corporativas y ajustes de exposición de fondos que reportan a un comité de inversión".
Esa lectura dialoga con la de Del Palacio. Para el cofundador de Decrypto, la mayor presencia de jugadores institucionales hizo que el mercado incorporara lógicas muy distintas a las de los ciclos dominados por inversores minoristas.
En lugar de movimientos impulsados por el entusiasmo o el miedo del público, hoy pesan cada vez más los rebalanceos de fondos, las coberturas sistemáticas y los flujos provenientes de ETF y derivados regulados. En otras palabras, Bitcoin sigue siendo un activo global y descentralizado, pero el mecanismo mediante el cual se forma su precio cambió de manera sustancial.