Puntos importantes
El sistema financiero tradicional descansa durante los fines de semana, pero las stablecoins no. Sucede que las transferencias globales con estos dólares digitales promedian u$s76.000 millones entre sábados y domingos, según un informe de Binance Research. La cifra equivale a unos u$s38.000 millones diarios, un volumen cercano a los aproximadamente u$s40.000 millones que procesa Visa por día.
La comparación no significa que los dólares cripto tengan el mismo alcance comercial ni la misma cantidad de usuarios que la red de pagos. Pero sí permite dimensionar la escala que alcanzó una infraestructura financiera capaz de transferir valor las 24 horas, incluso cuando los bancos, las bolsas y buena parte de los mercados tradicionales permanecen cerrados.
El volumen de los fines de semana ya equivale al 53% del promedio de u$s71.000 millones diarios registrado durante las jornadas hábiles. La actividad, por lo tanto, no desaparece cuando cierra Wall Street: se reduce, pero mantiene una escala considerable.
El dato respalda la tesis central del informe. Las stablecoins dejaron de funcionar exclusivamente como moneda de entrada y salida para comprar criptomonedas y comenzaron a utilizarse como reserva de valor, medio de pago, fuente de rendimiento y capa de liquidación para otros activos financieros.
Un mercado financiero que opera cuando Wall Street está cerrado
Las stablecoins son tokens diseñados para mantener una cotización estable respecto de una moneda fiduciaria, generalmente el dólar estadounidense. Permiten transferir valor mediante blockchain sin depender directamente de los horarios bancarios.
Esa disponibilidad permanente se vuelve especialmente relevante durante los fines de semana, cuando los inversores no pueden operar normalmente en los mercados tradicionales.
Binance Research estima que, además de las transferencias de dólares cripto, los contratos perpetuos vinculados con activos tradicionales y liquidados con estos tokens generan cerca de u$s4.000 millones adicionales durante cada fin de semana.
Estos instrumentos permiten mantener exposición a determinados activos sin una fecha de vencimiento. Su actividad fuera de los horarios habituales muestra que existe una demanda por negociar y administrar posiciones cuando las plazas financieras convencionales están cerradas.
La infraestructura cripto empieza así a cubrir una ventana temporal que el sistema tradicional deja vacía. No reemplaza a los bancos ni a las redes de tarjetas, pero permite que el capital continúe circulando durante las 24 horas.
De moneda para trading a reserva de valor
El informe también identifica un cambio en la composición de las carteras de los usuarios de Binance. Actualmente, el 30% mantiene más de la mitad de sus activos en stablecoins. En 2020, esa proporción era de apenas 4%.
Según Binance Research, el aumento fue sostenido y no presentó una correlación significativa con las distintas fases del mercado cripto. Esto sugiere que las monedas estables no se utilizan solamente como una posición temporal para esperar una oportunidad de compra en Bitcoin u otros activos digitales.
En muchos casos, funcionan como una forma de mantener ahorro denominado en dólares dentro de la infraestructura blockchain.
El fenómeno adquiere mayor relevancia en economías con alta inflación, restricciones cambiarias o dificultades para acceder al sistema financiero internacional. De acuerdo con el estudio, el 87% de las monedas fiduciarias analizadas cotiza con una prima cuando se utiliza para comprar stablecoins.
En países con hiperinflación, los usuarios llegan a pagar hasta 62% por encima del tipo de cambio oficial para acceder a estos activos. La diferencia refleja el valor que algunos ahorristas asignan a la posibilidad de dolarizar y transferir sus fondos, aunque el comunicado no detalla qué monedas, países y períodos integran esa medición.
Stablecoins contra cuentas bancarias
La competencia también comienza a trasladarse a la renta pasiva. Binance Research señala que los rendimientos on-chain denominados en dólares se ubican entre 2% y 4%, frente a una tasa promedio de 0,38% para los depósitos de ahorro en Estados Unidos.
La comparación ayuda a explicar por qué algunos usuarios mantienen una proporción creciente de sus carteras en stablecoins. Además de conservar una exposición digital al billete verde, pueden colocarlas en protocolos o productos que ofrecen una renta.
Desde 2022, Binance Earn distribuyó u$s1.200 millones en recompensas vinculadas con monedas estables, según los datos de la compañía.
Sin embargo, los rendimientos no son directamente equivalentes. Una cuenta bancaria tradicional y una colocación on-chain presentan estructuras, coberturas, liquidez y riesgos diferentes. Una tasa más alta no es gratuita: puede incorporar exposición al emisor de la stablecoin, a la plataforma utilizada o a los contratos inteligentes involucrados.
El rango informado tampoco representa de manera uniforme una renta ocho veces superior a la bancaria. Frente al 0,38% citado en el estudio, un rendimiento de 2% es algo más de cinco veces mayor, mientras que uno de 4% supera diez veces esa referencia.
Una comparación que exige precisión
También se trata de operaciones diferentes. Visa procesa principalmente pagos comerciales, mientras que las transferencias de stablecoins incluyen movimientos entre billeteras, exchanges, inversores, plataformas financieras y comercios.
La similitud de volumen no implica que ambos sistemas tengan la misma función. Lo relevante es que una infraestructura desarrollada inicialmente para operar activos cripto ya mueve diariamente una cantidad de valor comparable con una de las mayores redes de pagos del mundo.
Los datos de Binance Research muestran que las stablecoins atraviesan una nueva etapa. Continúan siendo una pieza central del trading cripto, pero su uso se expande hacia el ahorro en dólares, las colocaciones con rendimiento, los pagos y la liquidación de activos tradicionales.
Así, dejaron de ser un instrumento utilizado exclusivamente dentro del mercado cripto. Santiago Guzmán, CEO de Cripto Latin Fest, sostiene que personas y empresas ya las emplean para enviar dinero, pagar proveedores, operar en el comercio internacional y transferir valor durante las 24 horas, los siete días de la semana.
José Luis del Palacio, cofundador de Decrypto, coincide con ese diagnóstico y señala que el volumen operado con monedas estables mantiene una tendencia ascendente desde su aparición. "Más allá de retrocesos puntuales en algunos meses", remarca que el crecimiento medido en términos anuales ha sido prácticamente constante.
Para Del Palacio, el cambio más importante del último año no pasa solamente por el aumento del dinero transferido, sino por la cantidad de operaciones. No es lo mismo que u$s1 millón se mueva mediante tres transferencias empresariales que a través de miles de pagos realizados por usuarios particulares, dice en declaraciones a este medio.
En los últimos meses, explica, comenzaron a observarse operaciones de menor monto, pero mucho más numerosas. Ese fenómeno marcaría el ingreso de usuarios finales y mostraría que las stablecoins comienzan a utilizarse para transacciones más cotidianas, en línea con la expansión hacia pagos y transferencias que describe Guzmán.
¿Las stablecoins pueden reemplazar a Visa y a los bancos?
Guzmán advierte que el crecimiento de las stablecoins no significa que ya hayan reemplazado a Visa o al sistema bancario. La compañía de pagos conserva una infraestructura gigantesca y una posición dominante en las compras cotidianas. Sin embargo, considera que está naciendo una infraestructura financiera paralela, más rápida, global y eficiente para determinados tipos de operaciones.
Del Palacio va un paso más allá y considera que la construcción de una infraestructura mundial de pagos sobre blockchain es "imparable". Su argumento es que incluso los bancos comerciales tradicionales ya están desarrollando sistemas para operar e interactuar con redes blockchain.
Ambos especialistas coinciden, por lo tanto, en que el escenario más probable no es la desaparición inmediata del sistema financiero tradicional, sino su integración con la nueva tecnología. Guzmán lo resume así: "Las stablecoins no llegan necesariamente para destruir a los bancos, sino para obligarlos a evolucionar".
Uno de los principales atributos de las stablecoins es que permiten transferir valor sin depender de horarios bancarios, cierres de mercado o fines de semana. "El dinero no duerme, ¿por qué los pagos deberían hacerlo?", plantea Guzmán.
Esa disponibilidad permanente ayuda a explicar el crecimiento de las operaciones durante los fines de semana y representa una diferencia central frente a buena parte de la infraestructura financiera tradicional. Las stablecoins permiten mover fondos globalmente en cualquier momento, aunque su adopción como medio de pago todavía convive con las redes bancarias y de tarjetas.
Stablecoins como reserva de valor y cuenta de ahorro
El uso de las stablecoins tampoco se limita a los pagos. Del Palacio señala que muchos usuarios las mantienen como si fueran cuentas de ahorro en dólares digitales y las colocan en productos de rendimiento dentro del ecosistema cripto.
Según explica, estas alternativas suelen ofrecer mayor flexibilidad que un plazo fijo bancario y tasas superiores a las disponibles en cuentas de ahorro o fondos de money market tradicionales. Esa diferencia resulta especialmente marcada frente a los rendimientos ofrecidos por bancos internacionales, aunque implica riesgos distintos a los de un depósito bancario.
Del Palacio agrega que la elevada tenencia de stablecoins también debe interpretarse dentro del ciclo bajista que atraviesa el mercado cripto. En ese contexto, los inversores tienden a mantener una mayor proporción de sus carteras en dólares digitales y a buscar rendimientos mientras esperan nuevas oportunidades.
Su expectativa es que, cuando el mercado encuentre un piso y comience a confirmar un cambio de tendencia, parte de esos fondos puede salir del dólar cripto para dirigirse hacia activos con mayor potencial de rentabilidad. Así, las monedas estables cumplen una doble función: son una reserva defensiva durante las caídas y, al mismo tiempo, una fuente de liquidez preparada para regresar al mercado.