Junio de 2026 fue un mes para quienes holdean Bitcoin, pero también fue un mes para recordar para quienes operan dólares cripto o stablecoins.
Mientras BTC caía más del 20% y los fondos cotizadoso (ETF) registraban sus peores salidas desde su lanzamiento, el volumen de transacciones ajustado de stablecoins marcó un nuevo máximo histórico: u$s1,79 billones en junio, un salto del 63% frente a los u$s1,1 billones de mayo. El número supera el récord anterior de u$s1,78 billones de febrero y representa un crecimiento del 125% respecto a junio de 2025.
El dato viene del panel de análisis on-chain que Visa construyó junto a Allium Labs y Castle Island Ventures. La metodología que usan no mide el volumen bruto (que incluye bots, arbitraje y reequilibramiento automático de tesorería) sino el volumen ajustado, es decir, lo que más se parece a la actividad económica real de usuarios y empresas operando con dólares digitales.
Dicho de otra forma, en junio, personas y empresas de todo el mundo movieron casi u$s1,8 billones en dólares digitales sobre blockchain. En el peor mes del mercado cripto en cuatro años.
Por qué importa entender qué es una stablecoin
Antes de entrar en los números, vale la pena explicar de qué se habla exactamente para quien no sigue el mercado cripto de cerca. Una stablecoin es un activo digital cuyo valor está anclado a una moneda fiat (en la mayoría de los casos, el dólar estadounidense). A diferencia de Bitcoin o Ethereum, que fluctúan con violencia, dólar cripto siempre vale aproximadamente u$s1.
La idea es combinar la estabilidad del billete estadounidense con la velocidad, transparencia y programabilidad de la blockchain. Transacciones que se resuelven en segundos, sin bancos intermediarios, sin horarios, sin restricciones geográficas. Las dos referentes son:
- USDT (Tether): creada en 2014, tiene presencia en más de diez blockchains y una capitalización de u$s188.000 millones a junio de 2026, más del doble que USDC
- USDC (Circle): producto de una empresa que cotiza en bolsa desde 2025, publica informes de atestación mensuales sobre sus reservas y está posicionada como la stablecoin "para instituciones y mercados regulados"
Las claves de la 'paradoja cripto'
Durante años, la historia del mercado de stablecoins indicaba que Tether domina. USDT fue creada en 2014, tiene presencia en más de diez blockchains, y durante la mayor parte de su historia concentró entre el 60% y el 90% del volumen de transacciones del sector.
El giro histórico que nadie esperaba
Eso cambió en 2026. USDC representó aproximadamente el 70% del volumen ajustado de transacciones de stablecoins en el primer semestre de 2026. USDT se quedó con alrededor del 25%. En volumen concreto, USDC procesó u$s1,21 billones solo en junio, frente a los u$s576.000 millones de USDT.
La inversión de roles es histórica. En 2020, USDT concentraba casi el 90% del volumen ajustado, mientras USDC se ubicaba por debajo del 10%.
¿Qué explica este giro? En gran medida, la regulación. Con MiCA en vigor en Europa y la discusión sobre regulación de stablecoins avanzando en EE.UU., los actores institucionales prefieren la opción más transparente.
La analista financiera Laura Ventura describe con precisión el potencial de las llamadas monedas estables: "Este crecimiento reafirma que las stablecoins se consolidaron como un pilar fundamental para mover capital, aportar liquidez y sostener el ecosistema DeFi, más allá de la volatilidad del mercado."
Por qué los grandes bancos empezaron a usar stablecoins
El factor que más explica el récord de junio no es el retail. Es la banca tradicional. Gigantes como Standard Chartered y BNY sumaron servicios alrededor de USDC para pagos, liquidaciones y tesorería.
Una transferencia bancaria internacional puede tardar entre 24 y 72 horas y pasar por tres o cuatro intermediarios. La misma transferencia en USDC sobre blockchain se resuelve en segundos, con comisiones mínimas y trazabilidad completa.
El movimiento institucional también explica por qué Base (la red de capa 2 construida por Coinbase sobre Ethereum) fue la blockchain más usada para stablecoins en junio, con u$s565.000 millones en volumen, ligeramente por encima de Ethereum con u$s562.000 millones. Tron quedó en tercer lugar con u$s320.000 millones.
Un nuevo actor entró esta semana al mercado con el peso del establishment financiero. Open Standard lanzó Open USD (OUSD), con el respaldo de más de 140 compañías de pagos, tecnología y finanzas, incluyendo a Visa y Mastercard. Es la señal más clara de que el dinero digital ya no es un experimento cripto, es infraestructura financiera en construcción.
Los números que pulverizan todos los récords anteriores
El récord de junio no es un hecho aislado. Los primeros seis meses de 2026 totalizaron u$s8,82 billones en volumen ajustado de stablecoins, una cifra superior a los u$s5,8 billones registrados durante todo el 2024.
Ese número pone en perspectiva el debate sobre el mercado bajista de cripto. Bitcoin cayó 33% en 2026. El S&P 500 subió 8%. La narrativa dominante del primer semestre fue de salidas institucionales y apetito por riesgo cayendo. Y sin embargo, el instrumento que conecta el dólar con la blockchain batió récords mes tras mes.
"La explicación es que las stablecoins dejaron de ser un instrumento especulativo para convertirse en infraestructura", advierte a iProUP la analista financiera Lucía Ferrer.
Para la experta, ya no suben cuando Bitcoin sube ni caen cuando cae: "Funcionan porque la gente las necesita para moverse dentro del ecosistema financiero digital, independientemente de si el mercado está en modo euforia o en modo pánico."
Lo que los números de junio dicen sobre el dinero del futuro
Hay una paradoja evidente en los datos de junio. El mes más difícil para el mercado cripto en cuatro años fue el mes más activo para las stablecoins. Eso no es una contradicción, es la prueba más clara de que el ecosistema está madurando.
Las stablecoins avanzan en una capa fundamental de la economía Web3 y están posicionadas para un alcance aún mayor. El argumento de fondo es que la volatilidad de Bitcoin y Ethereum aleja a los usuarios institucionales que necesitan certeza operativa, pero esos mismos usuarios sí pueden usar stablecoins para liquidar pagos, mantener tesorería y operar en DeFi sin exposición a la volatilidad de precio.
Si el ritmo del primer semestre continúa, el mercado podría estar en camino de pulverizar el récord anual de u$s10,8 billones establecido en 2025. Eso dependería de que la adopción institucional siga acelerándose y de que el marco regulatorio en EE.UU. y Europa dé más claridad sobre el uso de stablecoins en el sistema financiero formal.
Lo que ya es evidente es que el dólar digital es la historia más importante del mercado cripto en 2026 y la menos comentada. Mientras todos miran el precio de Bitcoin, el sistema financiero global está construyendo su próxima infraestructura de pagos sobre blockchain, dólar a dólar, transacción a transacción.