Puntos importantes
El mercado cripto volvió a operar en rojo este jueves, con Bitcoin (BTC) liderando una toma de ganancias que también alcanzó a Ethereum (ETH), Solana (SOL), XRP y el resto de las principales altcoins. Si bien las bajas son moderadas, detrás del movimiento confluyen varios factores macroeconómicos y políticos que redujeron el apetito por el riesgo de los inversores.
La caída no responde a un problema propio del ecosistema cripto. Por el contrario, se explica por un escenario internacional más complejo: el fuerte salto del petróleo, el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, nuevas dudas sobre el gasto de las grandes tecnológicas en inteligencia artificial y un revés político para uno de los proyectos de ley más importantes para la industria cripto estadounidense.
En ese contexto, Bitcoin retrocedió hasta la zona de los u$s64.600, alejándose del máximo cercano a u$s66.700 alcanzado durante la miércoles, mientras que el resto del mercado acompañó el movimiento bajista.
Razón 1: el impacto del petróleo
Uno de los principales disparadores de la corrección fue el abrupto incremento del precio del petróleo.
El Brent superó los u$s100 por barril, su nivel más alto desde mayo, luego de nuevos ataques contra buques petroleros en el Mar Rojo y una escalada de las tensiones entre Estados Unidos e Irán. La posibilidad de interrupciones en una de las rutas energéticas más importantes del mundo volvió a despertar temores inflacionarios.
Para los mercados financieros, un petróleo más caro implica una inflación potencialmente más elevada. Y eso reduce las probabilidades de que los bancos centrales puedan bajar las tasas de interés en los próximos meses.
Ese escenario suele perjudicar especialmente a los activos considerados de riesgo, entre ellos las criptomonedas.
Razón 2: el impacto de los bonos del Tesoro
Al mismo tiempo, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense continuaron escalando.
La tasa del bono a dos años alcanzó máximos desde comienzos de 2025, mientras que el rendimiento del bono a diez años también avanzó con fuerza. Cuando los bonos pagan intereses cada vez más elevados, muchos inversores institucionales prefieren trasladar parte de su cartera hacia esos instrumentos, reduciendo exposición en activos más volátiles como Bitcoin.
Este fenómeno es habitual en los mercados financieros: cuanto mayor es el rendimiento de la renta fija, mayor es el costo de oportunidad de mantener activos que no generan intereses, como el oro o las criptomonedas.
A esto hay que sumarle otro dato: Bitcoin superó los 300 días lateralizando entre 60.000 y 70.000 dólares. Según indicó en un artículo de iProUP el analista de mercados Iván Bolé, la resistencia inmediata está en u$s65.100.
Si la divisa digital logra superar ese nivel con volumen, el siguiente test es en u$s67.250. Un poco más lejos, y con menor probabilidad según el analista, aparece u$s70.250 como objetivo de corto plazo. En el escenario más optimista, u$s73.225.
El soporte crítico está en u$s57.900 (el golden ratio de Fibonacci, específicamente el retroceso del 61,8% de toda la subida 2022-2025). "Es el nivel por donde pasa la diagonal oblicua de soporte que data de marzo de 2024", explica Bolé. "El precio ya hizo un mínimo por debajo de los u$s60.000 el 6 de febrero y por el momento parece reaccionar al soporte hallado en torno de u$s57.900", indica.
Si ese soporte no aguanta, el análisis de Bolé señala los siguientes objetivos bajistas:
- Primer nivel: u$s55.000 - u$s56.000
- Zona de agotamiento bajista de ciclo: u$s49.000 - u$s52.000
La síntesis del analista es sin eufemismos: "Macro bajista, mediano plazo bajista, corto plazo rebote, también bajista. Toca esperar".
Razón 3: el efecto inteligencia artificial
Otro factor que pesó sobre el sentimiento inversor fueron los resultados de las grandes compañías tecnológicas.
Las cuentas trimestrales de Alphabet y Tesla mostraron un fuerte incremento en el gasto destinado al desarrollo de infraestructura de inteligencia artificial, lo que despertó dudas sobre la velocidad con la que esas inversiones podrán transformarse en ganancias.
La reacción fue inmediata: las acciones tecnológicas sufrieron fuertes caídas y arrastraron al Nasdaq, tradicionalmente uno de los índices con mayor correlación con Bitcoin.
Durante los últimos años, el mercado cripto se benefició del entusiasmo generado por la inteligencia artificial y el crecimiento de las empresas tecnológicas. Sin embargo, cuando aparecen dudas sobre la rentabilidad de esas inversiones, el efecto suele trasladarse rápidamente a los activos digitales.
Razón 4: la regulación cripto en Estados Unidos
Al escenario macroeconómico se agregó un nuevo frente político. El proyecto Digital Asset Market Clarity Act, una de las iniciativas más relevantes para definir el marco regulatorio de los criptoactivos en Estados Unidos, encontró nuevas resistencias dentro del Senado.
Un grupo de legisladores demócratas cuestionó la última versión del texto al considerar que aún presenta deficiencias en materia de ética y protección de los consumidores. Como consecuencia, los mercados de predicción redujeron significativamente las probabilidades de aprobación de la norma.
Para la industria, la ley representa una pieza clave porque permitiría establecer reglas más claras sobre qué organismo debe supervisar cada tipo de activo digital y cómo funcionarán los distintos participantes del mercado.
La posibilidad de nuevos retrasos volvió a introducir incertidumbre regulatoria en un momento donde muchos inversores esperaban avances concretos.
Una corrección que alcanza a todo el mercado
La baja no quedó limitada a Bitcoin.Ethereum también operó en negativo, mientras que Solana, XRP y otras criptomonedas de gran capitalización acompañaron la tendencia:
- Bitcoin: u$s64.678,35 (-1,93%)
- Ethereum: u$s1.875,63 (-3,13%)
- BNB: u$s565,67 (-1,03%)
- Ripple: u$s1,10 (-3,68%)
- Solana: u$s75,60 (-3,11%)
- Cardano: u$s0,17 (-4,78%)
- Polkadot: u$s0,81 (-3,85%)
- Dogecoin: u$s0,07 (-5,35%)
En paralelo, algunos activos registraron desplomes mucho más pronunciados por factores propios. El caso más extremo fue el token vinculado a BitMEX, que llegó a perder alrededor del 90% de su valor tras un fuerte episodio de volatilidad, aunque se trató de un evento aislado que no explica la caída general del mercado.
¿Es una señal de cambio de tendencia?
Por ahora, la mayoría de los analistas interpreta el movimiento como una corrección impulsada por factores externos y no como un deterioro estructural del mercado cripto.
Los fondos cotizados (ETF) de Bitcoin continúan mostrando interés por parte de los inversores institucionales, lo que ayuda a sostener la demanda de largo plazo. Sin embargo, en el corto plazo el precio permanece muy sensible a cualquier cambio en las expectativas sobre inflación, tasas de interés o riesgos geopolíticos.
En otras palabras, el mercado sigue reaccionando más a las noticias macroeconómicas que a los fundamentos propios del ecosistema blockchain. De cara a las próximas jornadas, los operadores seguirán de cerca cuatro variables principales:
- La evolución del conflicto en Medio Oriente y su impacto sobre el precio del petróleo
- El comportamiento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense
- Las próximas novedades legislativas alrededor del Clarity Act en Estados Unidos
- La continuidad de los flujos hacia los ETF de Bitcoin, que siguen siendo uno de los principales indicadores del interés institucional
Si las tensiones geopolíticas disminuyen y el petróleo comienza a estabilizarse, las criptomonedas podrían recuperar parte del terreno perdido. En cambio, si persisten las presiones inflacionarias y aumentan las expectativas de tasas de interés más altas durante más tiempo, el mercado podría continuar atravesando episodios de volatilidad.
Por ahora, la combinación de petróleo en máximos, mayores rendimientos de la deuda estadounidense, incertidumbre sobre el negocio de la inteligencia artificial y dudas regulatorias en Washington conforma un cóctel que llevó a los inversores a reducir posiciones en activos de riesgo.
Y, como suele ocurrir en estos escenarios, las criptomonedas volvieron a ubicarse entre las principales perjudicadas.