Bitcoin (BTC) comenzó la semana por encima de los u$s62.000 y cambió el clima entre los analistas, donde algunos ven señales de piso, mientras otros creen que la caída todavía no terminó.
Así, el mercado queda atrapado en una tensión clásica del ciclo cripto: rebote temprano o última baja antes de la capitulación.
El analista on-chain Willy Woo —quien meses atrás proyectaba escenarios más bajos— ahora ve indicios de que Bitcoin podría estar construyendo un piso.
En una serie de publicaciones en X, Woo planteó que el mercado "está intentando formar una estructura de soporte" y que se empieza a ver "una luz al final del túnel".
Su pronóstico se basa en dos señales: la primera es que el riesgo de mercado habría tocado un máximo más bajo, algo que suele verse cerca del final de las caídas; la segunda es que empieza a notarse una diferencia entre precio y flujos de dinero.
Woo compara esta situación con fines de 2022, cuando Bitcoin marcó el último piso del ciclo anterior. Aun así, no confirma un cambio de tendencia: dice que necesita ver una "ruptura clara" del precio para darlo por válido.
Willy Woo, analista on-chain muy seguido en la industria cripto
Bitcoin enfrenta una prueba decisiva: el indicador que anticipa el próximo gran movimiento
En línea con la visión de Woo, distintas métricas on-chain vienen mostrando comportamientos que, en ciclos anteriores, coincidieron con zonas de acumulación.
Uno de los datos más citados es el Miner Cycle Stress Composite, que mide el nivel de estrés financiero de los mineros. El indicador cayó a mínimos de 2026 y entró en zona de "infravaloración", un nivel que históricamente apareció cerca de grandes pisos de mercado.
También se suma el análisis del ratio de Sharpe de Bitcoin, que volvió a ubicarse por debajo de -20. Este nivel refleja un escenario donde el riesgo asumido supera ampliamente la rentabilidad reciente, algo que suele asociarse a momentos de fuerte pesimismo.
En ciclos anteriores, este tipo de condiciones no marcaron el final de las caídas, pero sí etapas en las que el mercado empezó a construir bases antes de un nuevo impulso.
Del otro lado aparece el factor que enfría el optimismo: la liquidez. La capitalización de USDT y USDC volvió a caer en el último mes, lo que sugiere que está saliendo más dinero del que entra al mercado.
Como las stablecoins reflejan la demanda de cripto, su baja suele leerse como menor apetito inversor. Sin nueva liquidez, el rebote pierde fuerza. Es el mismo punto que Woo ya había señalado cuando tenía una visión más bajista.
En ese contexto, el trader Doctor Profit planteó que el mercado podría estar repitiendo patrones de ciclos anteriores, con subas falsas antes de una caída final.
En su análisis toma como referencia la media móvil de 200 semanas y recuerda lo ocurrido en 2022, cuando un rebote generó optimismo antes de una baja fuerte. Ahora proyecta un piso entre los u$s40.000 y u$s50.000, con posible capitulación en 2026.
En una posición intermedia, Michaël van de Poppe planteó que el sesgo sigue siendo levemente alcista mientras Bitcoin se mantenga por encima de los u$s61.000.
En cambio, Peter Brandt se muestra más escéptico y evalúa reducir exposición a Bitcoin para pasar a oro, al que ve mejor posicionado en este contexto.
A todo esto se suma el frente macroeconómico, con el mercado atento a las minutas de la Reserva Federal y a los datos de empleo en Estados Unidos. Ambos pueden mover las expectativas sobre tasas de interés y, con eso, el apetito por activos de riesgo como Bitcoin.