Puntos importantes
Los fondos cotizado (ETF) de Bitcoin dejaron de ser el principal sostén del mercado y pasaron a convertirse en una fuente de presión vendedora. Durante junio, los 13 fondos cotizados al contado que operan en Estados Unidos registraron rescates por más de u$s4.100 millones, el peor dato desde su lanzamiento en enero de 2024.
La cifra representa un cambio importante respecto de las correcciones anteriores. Hasta ahora, cada caída de Bitcoin solía atraer nuevas compras institucionales a través de los ETF. Esta vez ocurrió exactamente lo contrario: los inversores aprovecharon la volatilidad para reducir exposición.
Bitcoin no tiene quién compre su caída
El principal protagonista fue IBIT, el ETF administrado por BlackRock, que registró salidas cercanas a u$s3.000 millones durante el mes. Sólo el 29 de junio el fondo perdió alrededor de u$s300 millones, un dato que rápidamente generó preocupación entre los operadores.
Sin embargo, los analistas coinciden en que el movimiento no debe interpretarse como una señal de que BlackRock esté abandonando Bitcoin ni mucho menos que el ETF tenga problemas estructurales.
La explicación dominante entre los expertos apunta a un proceso de rebalanceo de carteras impulsado por el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense.
Sucede que cuando las tasas libres de riesgo vuelven a ofrecer retornos más atractivos, muchos administradores institucionales ajustan automáticamente la composición de sus portafolios, reduciendo posiciones en activos más volátiles como Bitcoin.
Ese matiz resulta clave porque el mercado cripto suele amplificar rápidamente cualquier dato negativo. Una salida importante de capital puede convertirse en pocos minutos en una narrativa sobre una supuesta "huida institucional", cuando en realidad responde a decisiones tácticas de administración de riesgo.
El soporte institucional empieza a mostrar grietas
Lo que sí preocupa a los analistas es el cambio de comportamiento respecto de los meses anteriores. Según la firma de análisis on-chain Glassnode, la magnitud y la persistencia de las salidas muestran que los inversores tradicionales actúan de forma defensiva.
En las correcciones previas, los ETF funcionaban como compradores naturales que absorbían buena parte de la presión vendedora. Ahora ocurre lo contrario: esos mismos vehículos están aportando oferta adicional al mercado.
La consecuencia es que Bitcoin pierde uno de los pilares que sostenían su precio durante los retrocesos. La presión llega además desde otro frente institucional.
Al mismo tiempo que los ETF registran rescates récord, Strategy, la mayor empresa tenedora de Bitcoin del mundo, anunció una profunda reestructuración de su estrategia financiera.
La compañía autorizó potenciales ventas de hasta u$s1.250 millones en Bitcoin, lanzó programas de recompra de acciones por hasta u$s2.000 millones y prometió una política mucho más prudente para emitir nuevo capital.
Aunque el mercado recibió positivamente el anuncio y las acciones de Strategy subieron, el mensaje parece tener un trasfondo importante: la empresa ya no aparece como un comprador permanente e ilimitado de BTC, sino como un administrador que prioriza preservar liquidez y fortalecer su balance.
La combinación entre rescates récord en los ETF y un Strategy menos agresivo modifica la estructura del mercado.
Durante los últimos dos años, buena parte de la demanda provenía justamente de estos grandes jugadores institucionales. Los inversores minoristas, que históricamente absorbían buena parte de las caídas, hoy tienen un peso mucho menor.
Por eso, la pregunta que empieza a hacerse Wall Street no es únicamente cuánto puede seguir cayendo Bitcoin, sino quién será el próximo comprador marginal capaz de sostener el precio cuando desaparecen dos de las mayores fuentes de demanda institucional.
Bitcoin y los ETF, bajo la mirada de los expertos
Paula Chaves, analista de mercados de Greyhound Trading, resalta que el dato más importante a rescatar "es que no se trata de una pérdida de confianza en Bitcoin, sino de una rotación de capital institucional".
La estratega sostiene que el contexto de tasas elevadas, los mayores rendimientos de los bonos del Tesoro y una Reserva Federal (Fed) enfocada en controlar la inflación llevaron a muchos inversores a "rebalancear sus carteras".
En esa misma línea, Ramiro Rodríguez, CFO de Finwind, coincide en que las salidas superiores a los u$s4.000 millones reflejan "una reducción del riesgo por parte de los inversores institucionales".
A su entender, el escenario de tasas más altas, la incertidumbre macroeconómica y la "migración hacia otros activos explican buena parte del fenómeno". Además, agrega otro factor: "Después del fuerte rally de BTC en los meses previos, también pudo haber existido una lógica toma de ganancias".
Ambos analistas consultados por este medio coinciden en un punto central y es que las salidas de los ETF "no implican que Wall Street haya abandonado a Bitcoin, sino que responden a un cambio temporal en la asignación de capital".
¿Hacia dónde está yendo ese dinero?
Para Chaves, el dinero no está saliendo del riesgo para refugiarse en efectivo, sino que está cambiando de destino. Afirma que los mayores flujos institucionales hoy se concentran en el mercado estadounidense, especialmente en el NASDAQ, con fuerte preferencia por empresas de semiconductores, fabricantes de equipamiento para chips y compañías de hardware, impulsadas por el ciclo de inversión en inteligencia artificial.
Rodríguez llega a una conclusión similar, aunque con un enfoque mucho más amplio. El experto sostiene que parte de esos fondos se está trasladando hacia acciones vinculadas a la inteligencia artificial y otra parte hacia renta fija, para aprovechar el aumento en los rendimientos que ofrecen actualmente los bonos estadounidenses.
Sobre el impacto en el precio de Bitcoin, los dos especialistas coinciden en que las salidas de los ETF tienen un efecto directo sobre la cotización.
Chaves explica que, cuando un ETF registra rescates, debe vender parte de los Bitcoin que mantiene como respaldo. Esa venta incrementa la oferta disponible y ejerce presión bajista sobre el precio. Sin embargo, insiste en que se trata de una consecuencia mecánica del funcionamiento de los fondos y no de una señal de desconfianza estructural.
Rodríguez hace la misma lectura y remarca que los fondos deben desprenderse de parte de sus tenencias de BTC cuando los inversores retiran dinero, lo que profundiza la presión vendedora sobre el mercado.
Sobre qué puede pasar de ahora en adelante aparece una diferencia con matices entre las fuentes consultadas por este medio. Para Chaves, Bitcoin todavía atraviesa una etapa técnica delicada.
Y es que la experta considera que el activo se encuentra en una zona en la que puede comenzar a construirse una posición de largo plazo, aunque advierte que las estructuras técnicas siguen siendo débiles y "que aún falta el impulso necesario para confirmar un cambio de tendencia". Incluso cree que el piso definitivo podría formarse recién entre septiembre y octubre.
Rodríguez, en cambio, pone el foco en el frente macroeconómico. Sostiene que, una vez que exista mayor claridad sobre la trayectoria de las tasas de la Fed, el apetito por los activos de mayor riesgo podría regresar y volver a impulsar el precio de Bitcoin.