Puntos importantes
Durante más de una década, buena parte de los entusiastas del mercado cripto siguió una regla casi que sagrada: el ciclo de cuatro años de Bitcoin (halving).
La teoría sostiene que cada evento que reduce a la mitad la emisión de nuevos bitcoins desencadena un mercado alcista que culmina aproximadamente entre 12 y 18 meses después, seguido por un mercado bajista hasta el siguiente halving.
Sin embargo, para Michael Saylor, uno de los mayores referentes del ecosistema y principal impulsor de la adopción corporativa de Bitcoin a través de Strategy, ese modelo comienza a dejar de explicar lo que ocurre en el mercado.
Su nueva tesis es que Bitcoin se encuentra en una etapa completamente distinta, en la que el precio ya no estará determinado principalmente por la oferta generada por los mineros, sino por la demanda proveniente de los mercados de capitales.
Del halving a Wall Street
En los últimos días, Saylor volvió a resumir su visión con una frase en su cuenta de X: "Bitcoin es energía digital". Detrás de esa definición hay un cambio conceptual bien profundo.
Según el magnate, el factor decisivo para la evolución de la criptomoneda ya no será la reducción periódica de la oferta, sino el ingreso constante de capital institucional. En otras palabras, el mercado estaría por dejar atrás una dinámica dominada por los mineros para pasar a otra impulsada por:
- Los fondos cotizados (ETF) spot de Bitcoin
- Las compras de empresas para sus tesorerías
- La participación de bancos y grandes fondos
- El desarrollo del mercado de crédito vinculado a Bitcoin
Para Saylor, estos actores movilizan volúmenes de capital muy superiores a la cantidad de bitcoins que dejan de emitirse después de cada halving. Sucede que la aprobación de los ETF spot en Estados Unidos marcó un antes y un después para el mercado para Saylor.
Por primera vez, grandes administradores de activos pueden incorporar Bitcoin dentro de portafolios tradicionales, permitiendo que fondos de pensión, aseguradoras, family offices y gestores institucionales accedan al activo sin necesidad de operar directamente en exchanges.
Eso implica que la demanda potencial ya no depende únicamente de los inversores cripto tradicionales.
Desde esta perspectiva, las entradas o salidas de dinero hacia los ETF pueden tener un impacto mucho mayor sobre el precio que la reducción de la emisión diaria provocada por el halving.
El rol de las "treasuries"
Otro componente central de la tesis de Saylor es el crecimiento de las tesorerías corporativas. Cada vez más compañías incorporan Bitcoin como activo estratégico en sus balances, retirando oferta del mercado durante largos períodos.
La propia Strategy se convirtió en el mayor ejemplo de esa estrategia tras acumular cientos de miles de BTC financiando parte de esas compras mediante emisiones de deuda y acciones.
Según Saylor, este fenómeno genera un efecto diferente al observado en ciclos anteriores: la demanda deja de ser principalmente especulativa y pasa a responder a decisiones corporativas y financieras de largo plazo.
La nueva tesis también incorpora un actor que históricamente tuvo poca influencia en Bitcoin: el mercado de crédito.
Saylor sostiene que, a medida que bancos e instituciones financieras desarrollen productos respaldados por Bitcoin, aumentará la capacidad de utilizar el activo como garantía para obtener financiamiento. Ese proceso ampliaría significativamente la liquidez alrededor de Bitcoin y fortalecería su integración con el sistema financiero tradicional.
En ese escenario, el precio dependería cada vez más de variables como el costo del capital, las condiciones de financiamiento y los flujos de inversión institucional.
¿Se terminó el ciclo de cuatro años?
Sobre la tesis de Michael Saylor, ninguno de los analistas consultados cree que el ciclo de cuatro años "haya desaparecido por completo", aunque ambos coinciden en que hoy explica menos que antes.
Para Lautaro Hernández, de la mesa de operaciones de Fiwind, el diagnóstico de Saylor "tiene parte de razón": desde la llegada de los ETF spot los flujos institucionales redujeron el protagonismo del halving como disparador del ciclo.
Sin embargo, considera "exagerado" afirmar que "murió", ya que la reducción de la emisión cada cuatro años es la base de la escasez de Bitcoin.
Paula Chaves, analista de mercados Greyhound Trading, va en la misma línea. Tampoco coincide en que el ciclo haya dejado de existir, y advierte que sería un error explicar "el comportamiento de Bitcoin únicamente por los flujos institucionales". A su juicio, el activo sigue respondiendo a múltiples variables y conserva un ciclo propio.
Donde ambos estrategas encuentran un punto en común es en que el mercado cripto ya no se mueve como hace cinco o diez años.
Hernández sostiene que el verdadero cambio no está en la escasez de Bitcoin sino en quien compra. Antes predominaba el inversor minorista; pero hoy los ETF, los fondos institucionales y las tesorerías corporativas son capaces de mover miles de millones en una sola jornada, "restándole peso al halving para explicar la volatilidad de corto plazo".
Chaves coincide en que los ETF, las compras corporativas y la liquidez global hoy tienen un peso mucho mayor que en ciclos anteriores. Sin embargo, aclara que esos factores conviven con otros elementos y no alcanzan por sí solos para explicar cada movimiento del precio.
El ejemplo que desafía la tesis de Saylor
La principal diferencia aparece cuando se analiza la evidencia reciente.
Para Chaves, octubre de 2025 ofrece un contraejemplo que derrumba la tesis Saylor. Recuerda que hubo una fuerte segunda ola de ingresos hacia los ETF y otros vehículos institucionales, pero aun así Bitcoin terminó perdiendo su estructura alcista y luego rompió su tendencia mensual. En su visión, eso demuestra que los flujos institucionales, por sí solos, no determinan el comportamiento del mercado.
Hernández, en cambio, plantea que el verdadero examen para la teoría de Saylor recién está ocurriendo ahora. Considera que la corrección de 2026 será el primer test para comprobar si los inversores institucionales "son capaces de sostener el precio en un contexto de estrés, con salidas de ETF y condiciones financieras más restrictivas, o si Bitcoin termina repitiendo las caídas de los ciclos anteriores".
Ambos analistas coinciden en que el abanico de indicadores que miran los inversores es hoy mucho más amplio, aunque difieren en cuál tiene mayor peso. Para Hernández, si Bitcoin continúa este proceso de institucionalización habrá que seguir principalmente:
- Los flujos diarios hacia los ETF
- Las decisiones de la Reserva Federal (Fed)
- Las condiciones globales de liquidez y crédito
- Las compras de empresas como Strategy
El halving seguirá marcando el límite de oferta, pero explicará cada vez menos los movimientos semanales o mensuales. Chaves también ubica a la liquidez global entre los factores más relevantes, aunque insiste en que debe analizarse junto con las tasas de interés, el comportamiento del dólar, el apetito por riesgo, los flujos hacia los ETF, el posicionamiento de los grandes jugadores y la estructura técnica del mercado.
En definitiva, cree que Bitcoin ya no depende de una única variable, sino de la interacción entre todas ellas.
Pese a todo, las posiciones vuelven a acercarse. Hernández cree que el escenario más probable es una transición gradual: "El halving seguirá siendo el fundamento de la escasez de Bitcoin, pero perderá capacidad para explicar la dinámica de corto plazo frente al peso creciente del capital institucional".
Chaves llega a una conclusión similar desde otro ángulo. En su opinión, el ciclo no desapareció sino que evolucionó. Incluso sostiene que podría estar adelantándose en el tiempo, con techos y cambios de tendencia que llegan antes que en ciclos anteriores.
Por eso considera que el modelo actual "no reemplaza al anterior", sino que combina el ciclo histórico de Bitcoin con una influencia cada vez mayor de la liquidez global y el entorno macroeconómico.