Las tarjetas cripto ya movieron u$s4.300 millones en 2026 y podrían duplicar el volumen de 2025. Visa y Mastercard lideran un mercado en expansión
29.06.2026 • 10:16hs • MUNDO CRIPTO
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Bitcoin sale de la billetera y conquista el terreno más difícil para las cripto: los pagos diarios
Las tarjetas vinculadas a bitcoin, stablecoins y otras criptomonedas ya movieron cerca de u$s4.300 millones en lo que va de 2026, casi el mismo volumen que registraron durante todo 2025, cuando alcanzaron los u$s4.600 millones.
Si la tendencia se mantiene durante la segunda mitad del año, el mercado podría cerrar 2026 con transacciones por cerca de u$s10.000 millones, consolidando a las tarjetas cripto como uno de los principales puentes entre las finanzas tradicionales y los activos digitales.
Este crecimiento no responde únicamente al avance de las criptomonedas. También refleja un cambio de comportamiento entre los usuarios, donde avanza la adopción para consumos y pagos por sobre el uso con fines especulativos.
Según datos de CryptoRank, las tarjetas cripto ya procesan alrededor de u$s660 millones por mes. Lo que hace apenas tres años era un producto de nicho hoy se transformó en una infraestructura capaz de mover cientos de millones de dólares mensuales.
El avance de las tarjetas cripto también se refleja en los gigantes de pagos. Visa, que concentra cerca del 90% de este mercado, registra un crecimiento constante en los consumos realizados con activos digitales y ya procesa más de u$s3.500 millones anuales en liquidaciones con stablecoins.
Mastercard observa una tendencia similar: el 39% de los usuarios de criptomonedas ya pagó alguna compra con estas tarjetas y, según la compañía, participan en más de 100 millones de operaciones mensuales con stablecoins a nivel global.
América Latina se consolida como motor del boom cripto
América Latina se convirtió en uno de los mercados más activos para las tarjetas cripto. En economías golpeadas por la inflación, las devaluaciones o las restricciones cambiarias, cada vez más usuarios las utilizan para gastar directamente sus tenencias digitales.
En ese escenario crecieron propuestas como las de Ripio y Lemon, que permiten pagar consumos cotidianos con bitcoin o stablecoins. También ganan terreno alternativas como Belo, respaldada por Mastercard, que combina pagos en criptomonedas y moneda local en una misma operación.
A las tarjetas emitidas por exchanges y fintech se suman nuevas integraciones entre procesadores de pago y billeteras de autocustodia, acercando las criptomonedas a la vida cotidiana.
Otro de los ganchos para atraer usuarios es el cashback. Dependiendo de la plataforma, las compras pueden devolver entre 1% y 4% en criptomonedas, un beneficio que ayuda a compensar parte de los costos asociados al servicio.
Aunque usar una tarjeta cripto resulta cada vez más parecido a usar una tarjeta tradicional, todavía existen costos que pueden impactar en la ecuación final.
Los más frecuentes son:
- Comisiones por convertir criptomonedas a moneda tradicional de entre 0,5% y 1,5%
- Cargos por extracción de efectivo cercanos al 2% una vez superados los límites gratuitos
- Recargos por compras internacionales o cambio de divisas de entre 1% y 2,5%
Aunque el crecimiento es fuerte, uno de los principales desafíos para mantenerlo aparece del lado regulatorio. Las nuevas exigencias de cumplimiento que avanzan en distintos mercados elevan los costos para los emisores y complican el desembarco de nuevos jugadores.