El presidente de EE.UU., Donald Trump, firmó dos órdenes ejecutivas para acelerar el desarrollo de la computación cuántica y reforzar las defensas digitales del país frente a una amenaza que preocupa cada vez más a gobiernos, bancos y empresas tecnológicas.
La apuesta apunta a anticiparse al llamado "Día Q", el escenario en el que una computadora cuántica tenga la capacidad de romper los sistemas criptográficos que hoy protegen desde redes estatales hasta billeteras de criptomonedas.
Con ese objetivo, Washington busca ganar tiempo en una carrera tecnológica cada vez más competitiva y evitar quedar rezagado frente a otras potencias.
Una de las medidas ordena a las agencias federales avanzar en el desarrollo de una computadora cuántica de relevancia científica antes de 2028.
Además, los departamentos de Comercio, Energía y Defensa, junto con la NASA, deberán diseñar planes para desplegar sensores y redes cuánticas durante los próximos cinco años.
El Departamento de Energía tendrá a cargo las definiciones técnicas y los primeros desarrollos en laboratorios nacionales. El plan también incluye una serie de iniciativas para fortalecer el ecosistema local:
- Formación de talento especializado
- Refuerzo de las cadenas de suministro estratégicas
- Mayor cooperación con países aliados
- Protección de investigaciones sensibles frente a ciberataques y espionaje
- Expansión de los equipos de contrainteligencia vinculados a proyectos cuánticos
Ciberseguridad y criptografía poscuántica
La segunda orden ejecutiva pone el foco en la seguridad informática. El Gobierno adelantó a diciembre de 2031 la fecha límite para migrar los sistemas federales hacia criptografía resistente a la computación cuántica, cuatro años antes de lo previsto.
Para acelerar ese proceso, el Departamento de Comercio deberá lanzar programas piloto de adaptación tecnológica, mientras que la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA) asistirá a operadores de infraestructuras críticas en la transición.
La iniciativa alcanza a redes gubernamentales, sistemas estratégicos y también a activos digitales que dependen de los esquemas criptográficos actuales, incluidas las wallets de autocustodia de bitcoin y otras criptomonedas.
El anuncio llega mientras buena parte de la industria tecnológica y cripto empieza a prepararse para la era poscuántica.
Google proyecta completar su transición hacia criptografía resistente a ataques cuánticos antes de 2029. Y dentro del ecosistema Bitcoin también avanzan distintas propuestas para reforzar la seguridad de la red frente a futuras capacidades de estas máquinas.
La idea es evitar que millones de bitcoins almacenados en direcciones antiguas queden expuestos si la computación cuántica alcanza un nivel operativo antes de que se implementen actualizaciones de protección.
Además, redes como Solana y Algorand, junto con exchanges como Coinbase, también trabajan en proyectos para blindar sus plataformas ante una tecnología que todavía no representa un riesgo inmediato, pero que empieza a influir en las decisiones estratégicas de largo plazo.