Durante años, las compañías de minería de Bitcoin fueron vistas por Wall Street casi como una apuesta apalancada al precio de las criptomonedas. Si Bitcoin subía, las acciones explotaban. Si caía, esas empresas sufrían desplomes todavía más violentos. Una lección que tiene más vigencia en estos momentos, con la principal divisa cotizando cerca de los 64.000 dólares, casi a la mitad de su máximo histórico de u$s126.000.
Sin embargo, en 2026 algo empezó a cambiar. El mercado dejó de mirar solamente cuántos bitcoins producen y comenzó a enfocarse en otro activo mucho más escaso y estratégico: la energía. Ese cambio está reconfigurando toda la industria.
Según un informe de Research for Traders sobre infraestructura para inteligencia artificial, varias empresas originalmente vinculadas a la minería digital comenzaron a transformarse en proveedores de infraestructura para IA, centros de datos y computación de alto rendimiento (HPC).
El reporte sostiene que algunas compañías dejaron de ser vistas simplemente como "mineras cripto" para empezar a cotizar bajo la lógica de infraestructura tecnológica.
Sucede que durante años, estas compañías construyeron exactamente lo que hoy necesita desesperadamente la inteligencia artificial:
- Acceso masivo a energía eléctrica
- Sistemas avanzados de refrigeración
- Terrenos industriales
- Centros de datos
- Capacidad para operar hardware de alta demanda las 24 horas del día
La diferencia es que antes esos recursos soportaban equipos para minar Bitcoin. Ahora pueden alimentar racks de GPU para entrenar modelos de IA. Y Wall Street ya empezó a pricearlo.
El nuevo activo estratégico: los megawatts
El eje central de reporte de Research for Traders es que el verdadero cuello de botella de la revolución de inteligencia artificial ya no son solamente los chips: es la energía eléctrica disponible y escalable.
La explosión de demanda de IA disparó la necesidad global de centros de datos y capacidad computacional. Y eso convirtió a la infraestructura energética en uno de los activos más codiciados del mercado.
Research for Traders explica que el mercado comenzó a distinguir entre: empresas todavía totalmente atadas al ciclo Bitcoin y compañías con potencial para transformarse en infraestructura digital.
Esa diferenciación explica por qué algunas acciones comenzaron a cotizar con múltiplos extremos. El caso más representativo es TeraWulf (WULF). Según el informe, la compañía opera infraestructura energética y centros de datos orientados a computación de alto rendimiento e inteligencia artificial y reporta:
- 522 MW de capacidad arrendada
- Pipeline de 2,3 GW
- Más de u$s13.000 millones en ingresos contratados
- Contratos de largo plazo de entre 10 y 25 años
El mercado ya prácticamente la mira como una empresa de infraestructura IA. El reporte destaca que la acción cotiza a 74,2 veces ventas, uno de los múltiplos más altos del sector.
Algo similar ocurre con Applied Digital (APLD), que pasó de ser una empresa asociada al mundo blockchain a posicionarse como proveedor de centros de datos para inteligencia artificial, cloud y networking. Research for Traders señala que la firma cuenta con:
- 1 GW de sitios vinculados a IA
- 900 MW en construcción
- Pipeline cercano a 3,5 GW
Además, el mercado espera que sus ingresos crezcan casi 74% hacia 2027. Otro de los casos más avanzados es IREN, que combina minería digital con servicios de IA y cloud computing. El informe menciona asociaciones estratégicas con NVIDIA y contratos vinculados a Microsoft para despliegues de GPUs e infraestructura de inteligencia artificial.
Bitfarms: el unicornio argentino cripto y migró a IA
Ese fenómeno también empieza a observarse en compañías como Bitfarms, uno de los casos más emblemáticos de América Latina.La compañía, fundada por emprendedores argentinos y considerada uno de los grandes unicornios cripto de la región, fue históricamente conocida por su negocio de minería de Bitcoin. Pero ahora busca reconvertirse hacia infraestructura energética y computacional para inteligencia artificial.
La compañía cerró sus plantas en la región (en la provicicia de Córdoba y en Paraguay) y avanza en una estrategia de diversificación en la que la energía y los centros de datos pasan a tener un valor mucho más importante que la simple producción de bitcoins.
La tesis es prácticamente idéntica a la que Research for Traders identifica en el mercado estadounidense: si una empresa ya controla energía barata, capacidad eléctrica instalada y centros de datos preparados para operar hardware intensivo, entonces puede transformarse en proveedor de infraestructura para IA.
Ese giro resulta especialmente relevante para el mercado argentino porque Bitfarms tiene CEDEAR y permite que inversores locales puedan exponerse desde Argentina a esta nueva narrativa global vinculada a inteligencia artificial, energía y centros de datos.
De hecho, cada vez más inversores empiezan a preguntarse si algunas mineras cripto terminarán valiendo más por sus megawatts disponibles que por los BTC que producen.
El mercado ya no paga minería: paga capacidad computacional. El informe de Research for Traders muestra un contraste muy fuerte entre compañías que todavía dependen casi exclusivamente del precio de Bitcoin y otras que lograron posicionarse dentro del boom de IA.