El tablero global de las criptomonedas y el ecosistema cripto local acaba de registrar un movimiento que va más allá de lo simbólico. Bitfarms, una de las compañías históricas de minería de Bitcoin, completó su transformación en Keel Infrastructure, en un giro estratégico que combina relocalización en Estados Unidos, cambio de modelo de negocio y una fuerte apuesta por la inteligencia artificial.
La empresa, creada por los argentinos Emiliano Grodzki y Nicolás Bonta en 2017, reacomodó su negocio. Cerró sus plantas en Sudamérica (en Córdoba, Argentina, y Paraguay) y dedicó sus datacenters a la inteligencia artificial.
De minar Bitcoin a desarrollar infraestructura para IA
El cambio de Bitfarms hacia Keel Infrastructure no es un simple rebranding: implica una reconfiguración total del negocio. La empresa completó su redomiciliación desde Canadá hacia Estados Unidos y adoptó una nueva estructura corporativa bajo legislación de Delaware, con cotización prevista bajo el ticker KEEL en Nasdaq y Toronto.
La clave del giro está en el corazón del negocio: dejar atrás la minería de Bitcoin para enfocarse en centros de datos y computación de alto rendimiento (HPC), el insumo crítico para la inteligencia artificial. Los números muestran la escala de la apuesta:
Para ponerlo en contexto: 2,2 GW equivale a la capacidad de abastecer a más de un millón de hogares o a múltiples campus de centros de datos de gran escala. Es decir, Bitfarms está intentando reconvertirse en un proveedor de infraestructura energética y computacional crítica.
Nasdaq anunció el cambio de ticker de Bitfarms a Keel
Además, la compañía ya opera en hubs estratégicos como Pensilvania y el estado de Washington, con proyectos que alcanzan:
Este cambio no es casual. El negocio de minería enfrenta márgenes cada vez más presionados, algo que se refleja en los resultados: pese al crecimiento de ingresos, la empresa reportó pérdidas netas de entre u$s209 millones y u$s284 millones en 2025, afectadas por depreciaciones y volatilidad del precio de Bitcoin.
En paralelo, la firma mantiene una posición de liquidez significativa:
La estrategia es clara: vender progresivamente esas tenencias cripto para financiar el desarrollo de infraestructura de IA.
Bitfarms ahora es Keel: Wall Street valida el giro
El mercado no solo reaccionó al cambio de nombre, sino al reposicionamiento completo del negocio. Durante años, Bitfarms fue una acción altamente correlacionada con Bitcoin. Hoy, busca desacoplarse de ese ciclo. Los datos muestran por qué este cambio resulta atractivo para los inversores:
El giro también apunta a mejorar la calidad de los ingresos. Mientras la minería depende del precio de Bitcoin (altamente volátil), el negocio de centros de datos habilita:
Además, la redomiciliación en EE.UU. y la adopción de estándares contables US GAAP buscan facilitar el acceso a capital institucional y mejorar la elegibilidad en índices bursátiles.
Bitfarms ahora es Keel: ¿conviene invertir en CEDEAR?
El mercado, como suele suceder cuando detecta un cambio de narrativa, reaccionó de inmediato. Las acciones acompañaron: tras los anuncios, los papeles de la firma llegaron a subir entre 4,6% y 5,6% en una sola rueda, con precios cercanos a los u$s1,94 por acción, impulsados tanto por resultados financieros como por el nuevo posicionamiento estratégico.
Así, la compañía ubicó su capitalización cerca de los u$s1.200 millones. Pero detrás del rebote bursátil hay algo más profundo: una compañía que en 2025 generó u$s229 millones en ingresos —un salto interanual del 72% decidió que el futuro no está en minar Bitcoin, sino en construir la infraestructura que alimenta la inteligencia artificial.
El consenso del mercado es optimista con la nueva firma. Investment bank Keefe, Bruyette & Woods (KBW) mantiene su proyección de u$s3 en el corto plazo (+50%). Otras estimaciones llegan hasta los u$s5 dólares.
Desde la Argentina, es posible exponerse a Keel con los certificados de depósito argentinos (CEDEAR), que permiten operar con pesos o dólares a bajos montos, ya que lo que se compra es un fracción del papel en Wall Street. Bitfarms-Keel cotiza a unos $16.000 pesos con un ratio de 5:1, es decir, cinco CEDEAR de la compañía equivale a una acción completa.
Bitfarms ahora es Keel: estrategia
En términos estratégicos, la compañía está alineándose con una tendencia macro: el crecimiento explosivo de la demanda de infraestructura para IA. Modelos generativos, cloud computing y procesamiento de datos están generando una carrera global por capacidad energética y computacional.
En ese contexto, todo lo construido en 2025 (sitios, equipo y balance) apunta a capturar el crecimiento exponencial de HPC e inteligencia artificial.
El mercado parece comprar esa narrativa. No solo por la suba puntual de la acción, sino porque el reposicionamiento permite a Keel competir (al menos conceptualmente) en el universo de infraestructura tecnológica, un sector con múltiplos mucho más altos que el de minería cripto.
Sin embargo, el desafío es enorme. La empresa pasa de competir con otras mineras a enfrentarse indirectamente con gigantes como Amazon, Microsoft o Google en el negocio de infraestructura. Además, deberá ejecutar sin margen de error un plan que incluye:
El caso Bitfarms (ahora Keel Infrastructure) no es solo una historia corporativa: es una señal del cambio de ciclo en la economía digital. Los números son contundentes: ingresos en alza, pérdidas aún elevadas, más de 2 GW en desarrollo y cientos de millones en liquidez para financiar la transición. Pero lo más relevante no está en el balance, sino en la narrativa.
El mercado ya no premia únicamente a quienes minan criptomonedas. Empieza a valorar (y pagar mejor) a quienes construyen la infraestructura que hará posible la próxima revolución tecnológica. Y en ese juego, Bitfarms decidió cambiar de rol antes de quedarse fuera.