Las familias argentinas nunca estuvieron tan complicadas para pagar sus deudas desde la salida de la convertibilidad.
En apenas doce meses, la morosidad en créditos de personas trepó del 3,3% al 11,5%, según datos del BCRA al cierre de marzo de 2026.
El deterioro también se trasladó al conjunto del sistema financiero: la mora total escaló del 2% al 7% interanual.
En ese contexto, dos estrategias ganaron terreno entre quienes intentan salir del rojo sin seguir acumulando intereses: el método de la bola de nieve y el método de la avalancha.
Ambos parten de una misma base: dejar de improvisar y construir un plan. Por eso, antes de empezar hay que hacer un diagnóstico realista:
- Anotar todas las deudas
- Registrar los montos pendientes, la cuota mínima y la tasa o CFT
- Detectar cuánto plata extra puede destinarse cada mes a cancelar deuda
Bola de nieve: atacar primero las deudas más chicas
El método de la bola de nieve funciona desde un enfoque más emocional y consiste en cancelar rápido las deudas más chicas, para generar sensación de avance y sostener el hábito.
En esta estrategia las obligaciones se ordenan desde la más baja hasta la más alta, independientemente de la tasa.
Se pagan los mínimos de todas las cuentas y la plata extra se destina por completo a cubrir la deuda más chica.
Cuando esa deuda desaparece, el monto liberado -mínimo y extra- se suma al pago de la siguiente deuda. Así, la capacidad de pago crece como una bola de nieve.
El objetivo es ir tachando compromisos de la lista. Es un método efectivo cuando la persona:
- Tiene varias deudas a la vez
- Necesita recuperar orden mental y sensación de control
- Le cuesta sostener una disciplina financiera en el tiempo
Avalancha: bajar primero los intereses más caros
La estrategia de la avalancha funciona con otra lógica: atacar primero las tasas más altas. En lugar de mirar el monto total, las deudas se ordenan según la tasa de interés.
El excedente mensual va directamente a la obligación más cara, mientras el resto mantiene pagos mínimos.
La diferencia es que esa primera deuda puede demorar más en desaparecer, pero el ahorro final suele ser más grande, justamente porque se reduce el efecto de los intereses que se van acumulando.
En este contexto de mora, Elisabet Piacentini, tributarista y coordinadora de la Comisión Pyme del CPCECABA, recomienda gestionar las deudas a través del sistema de avalancha.
Además, hay que priorizar aquellas que tienen mayor riesgo de ir a juicio. Por ejemplo, las deudas con Arca que estén impagas o fuera de un plan de pagos.
"En esos casos puede haber juicio y embargo, lo que suma costos adicionales. Además de la tasa por mora, se agregan intereses punitorios y honorarios de abogados. Por lo tanto, son de las deudas que primero hay que regularizar", agrega.
Otra de las deudas a la que, según Piacentini, no conviene acceder es la de la tarjeta de crédito, que hoy tiene tasas cercanas al 200% anual.
"Por lo tanto, no hay que pagar el mínimo, sino tratar de cancelar el total, porque además este tipo de deuda afecta mucho nuestro perfil crediticio", explica.
También recomienda negociar antes que entrar en mora. Eso incluye desde proveedores hasta compromisos privados o incluso familiares. "Primero hay que comunicarse con el acreedor, tratar de renegociar, pedir más plazo".
Mientras que una estrategia más estructural es estar atentos a líneas de crédito con tasas más bajas disponibles en bancos como Nación, Provincia o Ciudad.
"La idea es reemplazar deuda cara por financiamiento más barato, antes de quedar atrapado en condiciones peores", agrega.