Las entidades financieras priorizan compañías de bajo riesgo mientras mantienen cautela con tarjetas y préstamos personales por miedo a la mora
21.05.2026 • 09:44hs • Financiamiento
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Los bancos vuelven a prestar a empresas, pero la mora frena el crédito al consumo
Las tasas empezaron a aflojar para las empresas, pero no para las personas. Mientras las compañías ya acceden a financiamiento con costos mucho más bajos que hace apenas dos meses, las familias todavía enfrentan intereses altísimos para usar la tarjeta o sacar un préstamo personal.
El cambio se explica por una combinación de menor inflación, más liquidez en los bancos y entidades financieras que hoy prefieren prestarles a empresas de bajo riesgo antes que expandirse agresivamente en el crédito al consumo.
El descuento de cheques, una de las herramientas más utilizadas por las empresas para financiar capital de trabajo, bajó de tasas cercanas al 40% anual a niveles del 30%. Las empresas con mejor perfil crediticio incluso ya acceden a tasas menores al 27% anual.
Sin embargo, para los consumidores, el escenario es muy distinto. Las tasas de financiación de tarjetas de crédito siguen en torno al 88% nominal anual para quienes no pagan el total del resumen.
Con impuestos y cargos adicionales, el costo financiero supera cómodamente el 100%. El problema también se traslada a los préstamos personales. Aunque las tasas rondan el 67%, el costo total termina siendo mucho más alto una vez sumados seguros, gastos y comisiones.
Otro factor que juega en contra es la inflación proyectada que viene bajando, pero los créditos quedan atados a tasas fijas elevadas durante meses. Así, los deudores terminan pagando intereses pensados para una economía mucho más inflacionaria que la actual.
La morosidad frena la baja de tasas
Aunque el sistema financiero reconoce que las tasas para individuos quedaron desfasadas frente al nuevo escenario macroeconómico, ningún banco quiere ser el primero en bajar las tasas mientras la mora siga siendo alta.
En préstamos personales, hoy la morosidad ya supera el 11% dentro del sistema bancario. En algunas fintech, el deterioro es todavía mayor y llega al 25%, niveles que no se observaban desde hace más de dos décadas.
Por eso, las entidades optan por una estrategia conservadora:
Dólares sobrantes y poca demanda
La liquidez en dólares también sobra dentro del sistema financiero. Los bancos acumulan cerca de u$s40.000 millones en depósitos en moneda extranjera, pero solo colocaron una parte de esos fondos en préstamos.
La mayoría de esas líneas se canaliza hacia exportadores, especialmente para operaciones de comercio exterior de corto plazo. El problema es que hay pocos sectores habilitados para endeudarse en dólares, porque la regulación exige que sean empresas que generen divisas.
Con una demanda todavía limitada, gran parte de esos depósitos queda sin utilizar y eso mantiene muy bajas las tasas que pagan los bancos por captar dólares: apenas entre 1% y 1,5% anual a 30 días.
Cuotas: el efecto indirecto que ya se siente
Aunque el crédito personal sigue caro, empieza a notarse cierta mejora en el consumo en cuotas.
Con un costo financiero algo más bajo para los comercios, cada vez más negocios vuelven a ofrecer planes sin interés o promociones financiadas.
En el sistema financiero la conclusión es clara: mientras no reaparezca una demanda fuerte de crédito y baje la morosidad, el dinero seguirá abundando en los bancos, pero el alivio para las familias llegará mucho más lento que para las empresas.