Circle, la empresa emisora de la stablecoin USDC, facturó u$s694 millones en el primer trimestre de 2026, un 20% más que en el mismo período del año anterior.
El motor del crecimiento fue USDC, la segunda stablecoin más grande del mundo. Su circulación saltó un 28% interanual hasta alcanzar los u$s77.000 millones, impulsada por inversores que buscaron refugio frente a la volatilidad del mercado cripto y las tensiones geopolíticas globales.
El CEO de la compañía, Jeremy Allaire, le dijo a Reuters que una baja adicional en las tasas de interés durante 2026 "sería bienvenida" para el negocio. El comentario no es casual: Circle genera buena parte de sus ingresos invirtiendo las reservas que respaldan a USDC en bonos del Tesoro estadounidense y depósitos bancarios.
El avance regulatorio también fue clave. La entrada en vigencia del marco MiCA en Europa y la aprobación de la Ley GENIUS en Estados Unidos empujaron a más usuarios hacia stablecoins con respaldo normativo, un terreno donde USDC tiene ventaja frente a competidores menos regulados.
La migración desde activos especulativos hacia refugio regulado
La tendencia se dio mientras otros jugadores del ecosistema mostraban signos de enfriamiento. Coinbase (socio estratégico de Circle) reportó días atrás una caída en sus volúmenes de negociación, lo que confirma que parte del capital especulativo migró hacia activos más estables.
En bolsa, el desempeño de Circle es contundente. Las acciones cerraron el viernes en u$s113,67, acumulan un alza de 43% en lo que va del año y cotizan a más de tres veces el precio de su debut en la Bolsa de Nueva York (u$s31), que el año pasado fue considerado una salida "estelar".
El mensaje del trimestre es directo: cuando el mercado cripto se pone turbulento, las stablecoins reguladas ganan terreno y las empresas mejor posicionadas traducen esa demanda en resultados concretos.