Hay negocios que se cierran en salas de directorio con semanas de negociaciones, bancos de inversión de por medio y presentaciones con decenas de slides. Y hay otros que arrancan con una pregunta incómoda: "¿Quiénes son estos tipos que nos están comprando acciones?"
Eso fue exactamente lo que pensó Mariano Bosch, CEO y cofundador de Adecoagro, una de las empresas agroindustriales más importantes de Sudamérica. El empresario reveló en La Fábrica Podcast cómo el grupo detrás de la stablecoin más utilizada del mundo terminó controlando más del 80% de la compañía sin haber cruzado una sola palabra con su management antes de empezar a comprar.
Una empresa sólida que el mercado no reconocía
El punto de partida de todo fue una frustración legítima. Según Bosch, luego de salir a la Bolsa, los fundadores tenían la "nuestra frustración de que la acción no valía lo que tenía que valer o lo que nosotros creemos que la empresa representa"
"Vendemos 200 millones de dólares en el mercado interno de productos de altísima calidad, estamos súper orgullosos de lo que hacemos y de cómo lo hacemos, pero el mercado no nos reconoce", recordó.
Era el tipo de situación que cualquier CEO de una empresa cotizada conoce bien: los fundamentos están, los números acompañan, pero el precio de la acción parece vivir en otra realidad.
En ese de frustración, algo llamativo empezó a suceder: un grupo comenzó a comprar acciones de Adecoagro en volúmenes que obligaban a reportarlo. El nombre que aparecía en los registros era Tether.
"¿Quién es Tether?", se preguntó Bosch. "Unos flacos que inventaron las criptomonedas, el USDT, que es el dólar cripto. ¿Qué tengo que ver yo con eso?", contó.
Tether es la empresa detrás del USDT, la stablecoin con mayor volumen de transacciones del mundo, anclada 1 a 1 al dólar estadounidense. Sus reservas superan los 100.000 millones de dólares y su influencia en los mercados de criptomonedas es enorme. Pero su conexión con una empresa productora de agroindustria y energía renovable en Argentina no era, en principio, obvia.
Bosch recurrió a sus hijos para entender de qué se trataba todo esto. Luego empezó a buscar cómo contactarlos. "Finalmente conseguimos dar con alguien que era representante de acá en Sudamérica de Tether", recordó.
Y añade: "Se entera por mí que Tether tenía ya 15% de Adecoagro, ya a esa altura era nuestro principal accionista. No teníamos idea de quién era ni de dónde había salido".
La reunión en Uruguay en José Ignacio
El contacto funcionó. Los dueños de Tether –los empresarios italianos Paolo Ardoino y Giancarlo Devasini– respondieron rápido. La cita que siguió fue, cuanto menos, pintoresca.
"Me dice: 'Voy a estar en un pueblito en José Ignacio, al norte de Punta del Este, de tal día a tal día, cuando quieras vení'", relató Bosch.
Paolo Ardoino, CEO de Tether
Así fue como el equipo de Adecoagro se dirigió a la costa uruguaya para reunirse con los dueños de una de las empresas más influyentes del mundo cripto, sin haber hablado antes con ellos, sin saber muy bien qué esperar.
"¿Sin conocerlos?", le preguntó Valentín Romano, conductor del podcast. "Ni idea, nunca habían hablado con nadie de la compañía", respondió Bosch.
El cónclave duró más de 120 minutos horas. Cara a cara. Sin teléfonos de por medio. "Dos horas de reunión así, muy conectados. Ellos nos decían sí, sí, sabemos bastante" de la compañía.
Adecoagro llevó productos, contó su historia, explicó sus proyectos. Y los de Tether escucharon. Al final, la señal fue clara: querían ampliar su participación.
"Dicen: ¿qué más podemos hacer? O sea, hagamos más cosas. Y nosotros, sí, me encantaría hacer más cosas, traigan inversiones", relató Bosch, quien aseguró que del otro lado respondieron: "Nos encantan los activos reales, nos encanta Sudamérica, nos encanta lo que están haciendo, nos encanta Argentina".
La oferta que cambió todo
Las reuniones continuaron. Y en febrero de 2025. "Nos llaman y dicen: '¿A ustedes les interesa si nosotros tenemos el 70%, más del 50% de Adecoagro? Pagaríamos un premio de lo que está cotizando la acción'. La acción cotizaba u$s9, pagaban 12 y pico de premio", recoerdó
La respuesta fue obvia. "Obvio, felices", resumió el CEO. Esa operación implicó una inversión de 600 millones de dólares adicionales por parte de Tether, que se sumaban a los 200 millones que ya habían puesto en el mercado. Con eso, la empresa cripto pasó a ser accionista mayoritario de Adecoagro.
Pero ahí no terminó la historia. La nueva energía y el respaldo financiero se tradujeron rápidamente en movimientos concretos. En diciembre de 2024, Adecoagro realizó la primera emisión de capital de Argentina en años, por un total de 300 millones de dólares.
Del total, el 75% –proporcional a su participación– lo aportó Tether. El resto lo pusieron otros inversores y el propio equipo directivo para que Tether no superara el 80% del capital.
Esos fondos, combinados con deuda propia, permitieron financiar la compra de Profertil, la fábrica de urea, en una operación de 1.200 millones de dólares. Una adquisición estratégica que posiciona a Adecoagro como un jugador integrado verticalmente en la cadena del agro argentino.
¿Por qué Tether apuesta por Argentina?
La pregunta que sobrevuela toda esta historia es la más difícil de responder: ¿por qué una empresa nacida en el ecosistema cripto, con sede fuera de Argentina, decide apostar tan fuerte por activos agroindustriales en el país?
Bosch no tiene una respuesta definitiva –reconoce que nunca terminó de entender del todo el razonamiento inicial de Tether–, pero sí recoge los mensajes que le transmitieron en aquella reunión en José Ignacio: les gustan los activos reales, la región y el proyecto.
En un contexto en que Tether y Adecoagro también exploraron alianzas para minar criptomonedas con energía renovable, la lógica empieza a tener más sentido: se trata de una empresa con enormes reservas en dólares buscando diversificar hacia activos tangibles, productivos y con flujo de caja real.
Con una capitalización que superó los u$s160.000 millones, el USDT es hoy el token dominante del mercado global de stablecoins, lo que le da a Tether un músculo financiero difícil de igualar. Esa liquidez es la que habilita jugadas como la de Adecoagro: apostar fuerte, rápido y en sectores que otros inversores tradicionales todavía no miran.
Para Bosch, el impacto de este proceso va más allá del capital. Es una cuestión de energía y de posibilidades. "A partir de ahí, tenemos una energía renovada. Siento que estamos como en 2008: tenemos un montón de proyectos para adelante y un equipo infinitamente más sólido, mejor, más preparado", aseguró el CEO
La comparación con 2008 no es casual: fue el año en que Adecoagro completó su primera gran expansión y sentó las bases de lo que es hoy. Ahora, con Tether como socio estratégico, acceso a capital prácticamente ilimitado para proyectos que lo justifiquen y la adquisición de Profertil ya concretada, la empresa entra en una nueva fase.
Todo comenzó con una acción que no valía lo que debía valer. Y terminó con los creadores del USDT controlando uno de los gigantes alimenticios más importantes de la región.