Bitcoin se mueve en un punto técnico y macroeconómico clave. Había pasado los u$s78.000 en la semana, una suba de 6% en siete días, gracias al anuncio de la reapertura del Estrecho de Ormuz.
Pero Irán volvió a cerrar el paso por el que circula el 20% del crudo internacional. Y la divisa digital líder descendió unos escalones hasta los u$s75.000. Sin embargo, factores propios marcan su futuro próximo.
Bitcoin: la visión del mercado
el mercado empieza a validar un escenario de ruptura alcista. Pero esa lectura convive con un dato menos cómodo: cada intento de superar la zona de u$s76.000 encuentra oferta.
Ese rango coincide con el precio realizado de los holders de corto plazo, es decir, el nivel al que buena parte de quienes entraron en los últimos meses recupera su inversión. En términos de microestructura, es una zona de break-even masivo. Históricamente, esos niveles funcionan como techo porque activan ventas: inversores que estuvieron en pérdida aprovechan la recuperación para salir.
Los datos on-chain confirman esa dinámica. Según CryptoQuant, los flujos hacia exchanges se aceleraron con fuerza cuando el precio se acercó a los u$s76.000, con ingresos horarios que llegaron a rondar los 11.000 BTC, el mayor ritmo desde diciembre. Es un patrón clásico: aumento de depósitos en exchanges en zonas de resistencia suele anticipar presión vendedora. Aun así, la toma de ganancias todavía no alcanzó niveles extremos.
Las ganancias realizadas diarias se ubican en torno a los u$s500 millones, lejos del umbral de u$s1.000 millones que en ciclos previos marcó techos de corto plazo. El mercado empezó a distribuir, pero todavía no capituló.
Del otro lado de la balanza aparece un soporte cada vez más estructural: la demanda institucional. Los fondos cotizados (ETF) spot en Estados Unidos siguen registrando flujos positivos, más de u$s330 millones en la última semana según datos de SosoValue y encadenan tres semanas consecutivas de entradas.
Este flujo no es marginal, ya que hoy estos vehículos concentran más del 6% del supply total de Bitcoin, lo que les da un rol determinante en la formación de precios.
En ese frente, además, la competencia se intensifica. El lanzamiento del ETF MSBT de Morgan Stanley, con una comisión de 0,14%, por debajo del producto equivalente de BlackRock, no solo suma volumen sino que baja el costo de acceso, ampliando la base potencial de inversores. En paralelo, las compras corporativas siguen firmes, consolidando una capa de demanda menos sensible al trading táctico.
El contexto macro también juega a favor. La incertidumbre en Medio Oriente, con señales de negociación entre Estados Unidos e Irán, activó un cambio de régimen en el apetito por riesgo.
En ese marco, el S&P 500 marcó nuevos máximos históricos, mientras el dólar se debilitó y los rendimientos de los bonos del Tesoro retrocedieron. Es el combo ideal para activos como Bitcoin: menor tasa real y menor presión del dólar.
El mercado busca piso mientras se juega un rebote
El analista de mercados Iván Bolé pone el foco en la estructura del mercado y relativiza el comportamiento del precio en el corto plazo en diálogo con iProUP.
"Se estima que entre el 4% y el 5% del supply de Bitcoin cotiza en exchanges, mientras que el 100% de las acciones de Apple lo hace en Bolsa. Esa pequeña porción es la que nos tiene a todos especulando", dice, al subrayar la sensibilidad del precio ante movimientos marginales de oferta.
En ese marco, plantea que el activo atraviesa "un desarrollo lateral propio de un descanso, una consolidación temporal en medio de una tendencia", aunque advierte que el sesgo de fondo sigue siendo negativo.
"La tendencia es clara y decididamente bajista desde hace meses", asegura, y desliza que se trata de un proceso típico: lento, prolongado y, en muchos casos, desgastante para los inversores. "Nunca nos quejamos de la suba desde u$s15.500 a u$s126.300, que fue un viaje en misil hipersónico, pero las caídas suelen ser más tediosas", agrega.
Desde una lectura más estructural, Bolé señala que el mercado podría estar transitando el tramo final de la primera de tres fases bajistas. "Con alta probabilidad estamos en el final de la primera etapa o cerca de su conclusión", dice, y plantea que el movimiento actual podría corresponder a "un rebote de mercado bajista o incluso un amague previo".
En el corto plazo, identifica señales tácticas más constructivas. "En los últimos dos días se formó un swing alcista", afirma, y agrega que "los toros intentan llevar el precio hacia la zona de u$s79.250–u$s80.600, que sería el próximo objetivo si se sostiene la fuerza compradora".
Aun así, insiste en poner el movimiento en perspectiva. Si la suba de esta semana "es un rebote dentro de un mercado bajista, no se va a dar en un solo tramo: será lento, errático y potencialmente impredecible", señala. En ese escenario, proyecta tres niveles posibles:
- Los precios puede moverse en un rango de entre u$s90.000 y u$s100.000, aunque no sería inmediato
- En una visión más conservadora, el activo puede apenas alcanzar la zona de u$s85.000-u$s87.000 y retomar luego la tendencia bajista
- Si falta una caída adicional, el piso estaría hacia u$s60.000 o incluso u$s49.000-u$s52.000
El punto clave, según el analista, es que el mercado está entrando en una fase de definición. "Lo que tenemos por delante es responder si estamos ante el rebote esperado o si todavía falta una caída adicional", desliza.
El analista añade una señal técnica concreta a monitorear en el muy corto plazo: "Si Bitcoin logra cerrar la vela semanal por encima de la diagonal bajista que une los máximos decrecientes desde el ATH de u$s126.000, entonces podemos estar frente a un rebote bajista en toda regla".
La resistencia real está más arriba de lo que todos creen
La analista de mercados de Greyhound Trading, Paula Chaves, relativiza la idea de una resistencia fuerte en la zona de u$s76.800 y pone el foco más arriba en la curva.
"Bitcoin no encontró una pared estructural en los u$s76.800. Era un nivel relevante desde lo on-chain, porque coincidía con el precio promedio de los holders de corto plazo, pero el mercado logró absorber esa oferta y superarlo con solidez", dice.
En ese sentido, plantea que ese rango "no funcionó como una resistencia dominante, sino como una zona de transición dentro del movimiento".
Para Chaves, la verdadera prueba está en otro nivel. "La pared hoy está más arriba, en torno a los u$s79.300", asegura, y explica que se trata de una resistencia de mayor peso, vinculada a temporalidad semanal. "Ahí es donde históricamente se concentran decisiones más relevantes y donde es más probable ver presión vendedora real".
En términos de estructura, la lectura es más matizada. La analista reconoce que el activo empieza a mostrar señales constructivas en el corto plazo, pero advierte que el cuadro general todavía no está resuelto. "Bitcoin ya tiene un sesgo alcista en temporalidad diaria, lo que respalda el impulso reciente", afirma.
Sin embargo, aclara que "tanto la estructura semanal como la mensual siguen siendo bajistas", lo que obliga a manejarse con cautela en zonas altas. Esa divergencia de temporalidades, según plantea, explica por qué el mercado muestra fortaleza sin haber confirmado aún un escenario limpio de continuidad.
Dos escenarios enfrentados para las próximas ruedas
De cara a las próximas ruedas, Chaves ordena el escenario en dos fuerzas bien definidas.
Por el lado alcista, la clave pasa por sostener niveles. "La continuidad depende de que el precio se mantenga por encima de los u$s76.800 y vuelva a atacar la zona de u$s79.300 con volumen", sostiene.
Si el mercado logra consolidar por encima de ese rango, desliza que "se abre espacio hacia u$s80.000-u$s85.000", en un contexto que además puede verse favorecido por el entorno macro y la persistencia de flujos institucionales.
Del lado bajista, el riesgo está claro y localizado. "Un rechazo en la zona de u$s79.000-u$s79.300 puede activar tomas de ganancia", advierte, especialmente considerando que muchos participantes vienen posicionados desde niveles más bajos. En ese caso, no descarta un ajuste técnico.
"No sería extraño ver una corrección ordenada hacia la zona de los u$s70.000", señala, aunque aclara que ese movimiento no implicaría necesariamente un cambio de tendencia en el corto plazo.